Colabora
Miguel del Pino

El regreso de Carpanta

No agradecemos lo suficiente los servicios de la especie Gallus gallus.

El popular Carpanta, devoto de los pollos asados. | Escobar

Solo los que peinamos canas nos acordamos ya de Carpanta: era un hambriento personaje de aquellos tebeos de la postguerra que hoy llamamos comics, que a causa de la penuria alimentaria de su época soñaba con un buen pollo que llevarse a la mesa.

Sería tremendo que entre las medidas para mejorar el bienestar animal, el estrago de diferentes virus y las guerras comerciales, volvamos a añorar, como el muñeco del dibujante Escobar, un suculento pollo asado.

O una docena de huevos a precio asequible, que a punto estamos de que el huevo de gallina se convierta en un artículo de lujo.

Las curiosas y extrañas faisanidas

El gallo doméstico es un descendiente más o menos transformado de la especie gallo bankiva, procedente del sudeste asiático, especialmente de la India, y perteneciente a la familia de las faisanidas.

La costumbre nos hace ver a esta especie como un ave común y familiar; en realidad su aspecto es verdaderamente curioso e impresionante en el macho adulto, adornado por cresta, barbas y largas plumas caudales, las hembras, las gallinas, resultan mucho menos llamativas, y bastante más pequeñas que los machos.

No se conoce con exactitud el número de ejemplares de esta especie que existen en el mundo, ya que muchos de ellos no se encuentran censadas con fidelidad: gallinas, entre ponedoras y de aptitud cárnica, es decir en explotación por el hombre, hay un mínimo de 34.000 millones, 25.500 censadas y controladas, o lo que es lo mismo, más de cuatro veces el número de humanos.

Solo esta ingente multitud aviar explica que podamos encontrar en el huevo una de las principales fuentes proteicas de la alimentación de nuestra especie; nadie duda de que el huevo, tanto en su clara, que es en gran proporción una suspensión de la proteína ovoalbúmina, en agua, como en su yema esta rica en lípidos y minerales , encierra uno de los secretos del éxito en nuestra supervivencia como especie sedentaria.

Porque fue la domesticación y cultivo de la especie Gallus gallus uno de los recursos que nos permitieron dejar de depender exclusivamente de la caza y abandonar el nomadismo forzado.

La especie ancestral, el gallo bankiva de la India es de menores mucho menores que las variedades domésticas que se han ido seleccionando a través del tiempo y de diferentes líneas; recientes trabajos sobre barrido genético en animales domésticos, demuestran que, a pesar de sus grandes diferencias en apariencia, morfología y rendimiento, solo unas pocas mutaciones, generalmente con bases hormonales, han conducido a tal multiplicidad.

Tales mutaciones están siendo estudiadas en la actualidad en diferentes universidades, como la de Upsala; investigaciones estimuladas por el extraordinario incentivo de sus resultados para la lucha contra el hambre y la economía mundial.

El primer barrido genético parece que afectó a la producción de la hormona TSH, estimulante del tiroides y producida por la glándula hipófisis situada en la base del cerebro.

La segunda línea hormonal afectaría, según los estudios que referimos (universidad de Upsala), al sistema TBC ID 1, uno responsable de la obesidad aviar, y por tanto de los "mantecosos" pollos que entusiasmaban al famélico Carpanta.

Ciencia, mitología y leyendas

No es extraño que unas aves tan llamativas y bellas como las faisanidas estén implicadas en numerosas leyendas, comenzando por la que da origen a su nombre: faisanidas deriva del río Phasis, donde según la mitología griega Jason y los Argonautas las descubrieron.

Resulta difícil afirmar con certeza como y cuando se produjo la domesticación del gallo y su dispersión a partir de su cuna asiática; es posible que influyera su emplea como animal de combate en espectáculos de lucha, ya que la agresividad entre machos es proverbial y la territorialidad, en ambos géneros se define en colectividades de forma rigurosa.

La explotación cárnica y el consumo de sus huevos debe remontarse al menos a 7.000 años, y su introducción en el continente americano se remonta a los ejemplares que Colón llevaba en sus carabelas como "despensa viviente" aunque se discute la condición autóctona de los ancestros de algunas razas muy difundidas en la actualidad en América.

La mayor parte de las razas modernas se han troquelado en los últimos dos siglos en diversos países europeos, destacando en este sentido el Reino Unido, Italia y Francia, aunque no debemos olvidar aquí a las razas españolas, como la Castellana negra, la parda leonesa o la Paraíso blanca, seleccionada en Cataluña bien entrado el siglo XX.

El estudio de la diversidad racial y de las distintas aptitudes de la especie doméstica excede a nuestro objetivo en esta columna, que solo pretende considerar el reconocimiento que la humanidad debe a las sufridas gallinas, y de las condiciones de su utilización industrial, menos humanitaria casi siempre de lo que sería recomendable.

Las circunstancias económicas mandan

La gran familia de las faisanidas comprende 117 especies distribuidas en 46 géneros y varias subfamilias. Destacan entre estas la Phaisaninas, con sus gallos, faisanes y pavos reales, las Perdicinas, con las famosas "patirrojas" y las codornices. Las tetraoninas, con los míticos y soberbios urogallos, y, viajando hasta América las meleagricinas, en las que encontramos a los espectaculares pavos, tan importantes en la gastronomía y tan "navideños"

Sin duda una gran familia, cuya afectación por los virus de la peste aviar puede tambalear la economía ganadera del mundo.

Lo que nos faltaba.

Temas

Ver los comentarios Ocultar los comentarios

Portada

Suscríbete a nuestro boletín diario