El tiempo dirá qué recorrido tiene la querella que la asociación Hazte Oír ha interpuesto este domingo en la Audiencia Nacional contra José Luis Rodríguez Zapatero por su "colaboración con la estructura criminal" del dictador venezolano recientemente capturado por Estados Unidos, Nicolás Maduro. De lo que no hay duda, con independencia de que pueda o no tener reproche penal en el futuro, es de la indignidad de este ex presidente del gobierno español que no ha tenido el menor reparo moral en blanquear el liberticida y empobrecedor régimen chavista desde 2015, momento desde el que la familia Zapatero ha multiplicado por 115 su patrimonio inmobiliario.
Lo más repugnante es que, según aseguran fuentes consultadas por el diario El Mundo, Zapatero ya se habría ofrecido a pilotar un plan para normalizar a la sucesora de Maduro al frente del régimen chavista, Delcy Rodriguez, para presentarla como una especie de tecnócrata libre de pecados revolucionarios, pese a su clamorosa complicidad con las violaciones de derechos humanos por los que está sancionada en la Unión Europea.
No menos bochornoso es que, ante estas noticias, el ministro de Exteriores de nuestro gobierno, José Manuel Albares, se haya limitado a decir que "no le consta" que Zapatero haya mantenido en los últimos días contactos con la sátrapa chavista al tiempo que ha defendido la "dignidad" y el "respeto" institucional que merece la figura de Zapatero ya que "cuando se trata de las figuras de ex presidentes de gobierno está también en juego la dignidad del Estado".
Para empezar, lo que es una falta de respeto -por no hablar de tomadura de pelo- es que el gobierno no tenga conocimiento de qué es lo que está haciendo o dejando de hacer José Luis Rodríguez Zapatero tratándose de un ex presidente del gobierno cuando, como el propio Albares ha manifestado, "está también en juego la dignidad del Estado". El minisitro de Exteriores no puede escudarse en la dignidad del Estado para pasar de largo ante el hecho de que la DEA norteamericana hace ya años que investiga todas las conexiones de la narcodictadura venezolana con líderes en el exterior para blanquear sus actuaciones. Y que el propio exjefe de los Servicios de Inteligencia de Hugo Chávez, el 'Pollo' Carvajal ha apuntado a Rodríguez Zapatero como uno de los hombres de contacto y negocios permanentes de la narcodictadura en asuntos como el petróleo o el oro de este país, por medio del hermano de Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez. Más aun cuando esas investigaciones han permitido ya un contacto e intercambio de información con los equipos de investigación españoles en las causas abiertas judicialmente, que no cuentan con Zapatero como imputado, pero no dejan de rodear su nombre: la trama Koldo y el caso Plus Ultra. Con respecto al primero, Víctor de Aldama ya ha desvelado y la UCO ha confirmado una presencia de Zapatero en los compases previos a la intervención de la trama oficial. Unos pasos en los que Zapatero habría ayudado en los planes de expansión en Venezuela de Air Europa. Pero Aldama también ha aportado una denuncia extra: la de presunto cobro de 10 millones de euros en comisiones por parte de Zapatero y por medio de Panamá a cambio del impulso del rescate de Plus Ultra.
Lejos de amedrentarse por el hecho de que se trate de un ex presidente del gobierno o dejarse llevar por un sentido de la "dignidad del estado" mal entendido, la oposición debería pedir una inmediata comisión de investigación o comparecencia para que Zapatero informe de cuales son sus pasadas y presentes gestiones con la dictadura venezolana y a qué se debe el espectacular enriquecimiento patrimonial de su familia desde que abandonó el gobierno y se acercó al régimen chavista. Lo demás es una indignidad y una falta de respecto tanto a lo españoles como a los venezolanos.

