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Ese vomitivo silencio sobre las persas

No se puede esperar otra cosa de quienes han cobrado de Venezuela y de Irán por defender sendos regímenes criminales mientras se las daban y se las dan de progresistas, feministas y humanitarios.

No se puede esperar otra cosa de quienes han cobrado de Venezuela y de Irán por defender sendos regímenes criminales mientras se las daban y se las dan de progresistas, feministas y humanitarios.
Una mujer con el rostro ensangrentado se manifiesta en Irán. | Jahanzeb Wisa

Los mismos fanáticos del derecho internacional que han puesto el grito en el cielo por la extracción de Nicolás Maduro andan ahora soliviantados ante la posibilidad de que Trump ordene intervenir en Irán. Dicen que la operación para detener a Maduro se saldó con cien muertos, en su mayoría sicarios cubanos, algo que les resulta inaceptable e intolerable. Y que inevitablemente una maniobra estadounidense en el país de los ayatolás provocaría otro insoportable número de muertos.

Esa izquierda que clama por las esquinas es la misma que ha pasado por alto los crímenes de Maduro. El exalcalde de Caracas Antonio Ledezma, exiliado en España, calcula que el sátrapa es responsable de 18.000 ejecuciones extrajudiciales, 18.000 asesinatos cometidos mientras José Luis Rodríguez Zapatero se erigía en el lobista internacional del régimen asesino.

En el caso de las víctimas de Maduro, nadie de quienes fruncen el ceño ante su detención ha condenado esos asesinatos ni la represión que a la vista de todo el mundo perpetraba esa alimaña contra el pueblo. Y lo mismo sucede con las víctimas de los clérigos iraníes y sus policías de la moral islámica. ¿Dónde están las feministas de Podemos, Sumar y el PSOE? ¿Qué han dicho Yolanda, Irene, Ione o la ministra Ana Redondo? Exactamente nada, como nada dijeron cuando los ayatolás asesinaron a Mahsa Amini, una mujer de 22 años detenida por llevar mal puesto el velo, o a Hadis Najafi, de 20 años, tiroteada en las protestas por la muerte de Mahsa. De eso hace casi cuatro años.

Se desconoce el número de muertos en las últimas protestas en Irán. Se sabe, eso sí, que hay mujeres que ya no aceptan el velo, que hay mujeres que queman con cigarrillos las fotos de esa cuadra de clérigos degenerados que gobierna el país. Las estimaciones oscilan entre los quinientos y los tres mil muertos en las protestas. Pero el problema para nuestra izquierda es que Trump amenace con hacer en Teherán lo mismo que en Caracas. Todavía no se ha escuchado ni una sola muestra de compasión, solidaridad o apoyo a las mujeres de Irán. ¿Tanto le deben Pablo Iglesias y los suyos y suyas a los ayatolás como para callar ante esos crímenes?

No se puede esperar otra cosa de quienes han cobrado de Venezuela y de Irán por defender sendos regímenes criminales mientras se las daban y se las dan de progresistas, feministas y humanitarios. Los guardianes de la revolución islámica disparan a matar en las protestas y los guardianes del derecho internacional guardan un silencio atronador y vomitivo. ¿Pedro, Albares, nada que decir tampoco? ¿Qué pasa, que somos más de Hamás y Jamenei que de las mujeres? Seguramente se estén reservando por si Trump ordena que bombardeen la residencia del líder supremo iraní. Entonces sí que hablarán. De otra violación del derecho internacional porque de las violaciones de los derechos humanos en Irán no tienen nada que decir. Sí, sí, así es, los del genocidio palestino no opinan sobre el genocidio de las persas.

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