La izquierda española, y especialmente esa que tanto presume de feminista, estaba ya comportándose miserablemente con los iraníes y, especialmente, con las mujeres de Irán, que están en este momento dando sus vidas por la libertad.
Como ya hemos comentado en estas mismas páginas, esas presuntas adalides del feminismo sólo creen a aquellas hermanas cuyos dramas, ciertos o inventados, les sirven para esa eterna campaña política y esos intereses espurios a los que supeditan todo.
Tampoco es una sorpresa, porque no es la primera vez: la complicidad de la izquierda con los abusadores de mujeres es casi total con los de sus propios partidos –a los que siempre protegen hasta que estalla el escándalo– y absoluta si son musulmanes, especialmente cuando las abusadas son judías: ahí ya no hay ninguna duda, o se niegan los hechos o, directamente, se justifican, como hizo en su momento la infame Barbie Gaza.
Sin embargo, si bien no se puede decir que la actitud de Podemos y Sumar sea asombrosa, sí llama poderosamente la atención que lleguen tan lejos en su infamia en un asunto en el que la opinión pública tiene muy claro de qué lado está, si del de los repugnantes ayatolás o del de las mujeres que quieren vivir en democracia y sin velo.
Sus enmiendas a la declaración institucional que se iba a votar este jueves en el Congreso son un monumento a la vileza, pidiendo cosas como eliminar el apoyo explícito a la "valentía de las mujeres iraníes" o acabar con cualquier referencia a la imposición del velo islámico. Es absolutamente repugnante.
De hecho, analizado con frialdad y teniendo en cuenta que, como decíamos, este es un posicionamiento que sin duda les castiga ante la opinión pública, cabe preguntarse qué lleva a esos dos partidos a ser tan viles: ¿quizá esa financiación que Iglesias y los suyos recibieron directamente de los ayatolás no sea un episodio del pasado? ¿Puede que haya algo más que todavía no sabemos sobre la relación económica de la extrema izquierda española con la teocracia asesina iraní? ¿O simplemente es que el compromiso ideológico entre liberticidas de una y otra punta del mundo es tan firme que no les permite ni siquiera disimular en unas circunstancias tan adversas como las actuales?
En cualquier caso, hay una lección que debemos tener en cuenta de todo eso, más allá de la infamia de la doble vara de medir de estos inmorales: si Podemos y Sumar no tienen ningún problema en que los ayatolás masacren al pueblo iraní para mantenerse en el poder, ¿qué nos hace pensar que ellos tendrían un comportamiento diferente si la supremacía que estuviese en juego fuese la suya?


