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El pijerío catalán y su nuevo juguete: Sílvia Orriols

Con la habitual frivolidad, inconsistencia e irresponsabilidad de la clase empresarial organizada de Cataluña, a los amigos de Cuatrecasas les apetece conocer a la alcaldesa de Ripoll pues ya dan por descontado que Puigdemont

Con la habitual frivolidad, inconsistencia e irresponsabilidad de la clase empresarial organizada de Cataluña, a los amigos de Cuatrecasas les apetece conocer a la alcaldesa de Ripoll pues ya dan por descontado que Puigdemont
La líder de Aliança Catalana, Silvia Orriols, durante la inauguración de la nueva sede en Barcelona. | EFE/Quique García

Emilio Cuatrecasas, presidente de honor del bufete que lleva su nombre y uno de los más ilustres representantes de esa clase empresarial que hizo todo lo posible por evitar la aplicación del artículo 155 de la Constitución tras el golpe de Estado separatista, ha organizado un encuentro de empresarios con la última sensación de la política catalana, la simpar líder de Aliança Catalana y alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols.

El empresario dirige una especie de club llamado "Petit comitè Empordà" cuyos socios tienen mucho interés en contemplar en persona el fenómeno Orriols y en conocer su proyecto político. La cita está prevista para el 31 de enero en un hotel de lujo de la comarca gerundense del Ampurdán. La intención es que Orriols pronuncie una conferencia y responda a las preguntas de los selectos invitados.

Con la habitual frivolidad, inconsistencia e irresponsabilidad de la clase empresarial organizada de Cataluña, a los amigos de Cuatrecasas les apetece conocer a la alcaldesa de Ripoll pues ya dan por descontado que Puigdemont, su anterior monigote preferido, es un zombie político cuya carrera acabará en el momento en el que ponga los pies en España, cosa que puede ocurrir en semanas o como mucho en meses. No más de medio año, salvo sorpresa, giro de guion o que el aludido decida quedarse en Waterloo porque ya se ha hecho una vida en Bélgica.

La conclusión generalizada es que el "establishment" da su visto bueno a Orriols, que pasa a formar parte del pesebre catalán. Estamos hablando de los trepidantes dirigentes del Círculo de Economía, del Círculo Ecuestre, del Círculo Canino y de las patronales Foment, FemCat y Pimec, a cual más separatista, egoísta, lerda y miope. Eso que llaman en Cataluña el G-8: Cambra (cámara de comercio), Pimec (pequeña y mediana empresa), Cercle d'Economia, Fira (la feria de Barcelona), Col·legi d'Economistes, FemCat (la patronal directamente separatista que aspira a presidir Tatxo Benet, RACC (el club de automovilistas) y Barcelona Global, otra mandanga empresarial.

Es la flor y nata de una burguesía que primero alentó las reivindicaciones separatistas, que dio alas al "Procés", que empujó al estólido Mas y al insensato Puigdemont al choque contra el Estado y que cuando empezó la fuga de empresas (las suyas primero porque la república catalana aportaba menos seguridad jurídica y económica que Somalilandia) trató de impedir la reacción del Gobierno y de los tribunales ejerciendo presión a favor de los golpistas y en contra de la aplicación del artículo 155 de la Constitución. En definitiva, que hicieron un pan como unas tortas tan típico como previsible.

El traicionado Puigdemont da cuenta en el primer volumen de sus memorias de las labores de intermediación con Mariano Rajoy y Rafael Catalá del ínclito Cuatrecasas, ahora patrocinador de la señora Orriols, el elemento disruptivo de la política catalana cuyo principal y casi único mérito es hablar claro. Por ejemplo, cuando denuncia que Illa está recibiendo un trato de favor de manual en su ingreso hospitalario.

Según el relato del prófugo, Cuatrecasas y Marian Puig, ya fallecido, ejercieron un papel clave durante los frenéticos días de octubre del 17. Primero intentaron evitar la declaración de independencia porque veían peligrar sus intereses después de haber aplaudido hasta con las orejas las amenazas, baladronadas y desprecios del separatismo, la preparación del golpe de Estado y la celebración de un referéndum ilegal, sin garantías y ejecutado a base de malversar recursos públicos en beneficio de los promotores de la asonada.

"Tanto Cuatrecasas como Puig son conscientes de la situación. Me han dicho en varias ocasiones que entienden lo que les digo y no paran de advertirme que en Madrid el Gobierno ha enloquecido y que irán a por todas, que la situación es muy peligrosa. El president ha intercambiado algunos mensajes con los dos empresarios, que se los han transmitido a Moragas. Le consta que últimamente también han hablado con Santi Vila. Cree que Vila, Puig y Cuatrecasas también hablan con el ministro Rafael Catalá. Intentan alcanzar un acuerdo de última hora. Por lo que he deducido de las conversaciones de los últimos días, me parece que Cuatrecasas y Puig también hablan directamente con Rajoy", señala el líder de Junts en las páginas de su libro Me explico.

Más citas: "En pleno consejo, el president Artur Mas recibe un mensaje en el móvil: '¿El president Puigdemont estaría dispuesto a hablar directamente con Mariano Rajoy?'. El mensaje es de los empresarios Cuatrecasas y Puig, que le han mandado el mensaje que han recibido del ministro Rafael Catalá. Mas y Puigdemont están uno al lado del otro. Mas le enseña el móvil con el mensaje.
—Dile que sí.
A los veinte minutos, cuando todavía están en pleno consejo nacional, Mas recibe una llamada de Cuatrecasas.
—Catalá me dice que ha hablado con su jefe y que es demasiado tarde.
—Eso demuestra que el ministro Catalá quiere mediar, pero que Rajoy se niega —concluye Puigdemont".

Y otra más: "Emilio Cuatrecasas y Marian Puig también hacen gestiones para obtener garantías de que no se aplicará el 155. Los dos empresarios van hoy al País Vasco acompañados del también empresario e ingeniero Joaquim Coello, del presidente de Petronor, Emiliano López, y del notario Juan José López Burniol. Quieren hablar con el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, y con el lehendakari Urkullu para ver qué más pueden hacer. Urkullu habla con Puigdemont desde Vitoria en varias ocasiones a lo largo de la tarde. —Si aplican el 155 no quedará nada —le advierte".

Ya entre la espada y la pared, Puigdemont vuelve a tener contacto con el ínclito abogado y empresario. "Cuatrecasas y Marian Puig también lo intentan de nuevo. Hace rato que dan vueltas por la plaza de Sant Jaume. Quieren ver al president, pero Josep Rius les está dando largas. 'Sé que vienen a decirme y debo responder que no. Pierden el tiempo', le dice a Rius. Pero finalmente accede. 'Mi decisión es firme. Si la queréis cambiar, hablad con Junqueras y con el Gobierno de Madrid. Son ellos los que me han traído hasta aquí". Cuatrecasas le tomará la palabra. Efectivamente, al cabo de un rato habla por teléfono con Junqueras. El vicepresidente está en su despacho en el Parlament cuando recibe la llamada del empresario. A su lado se encuentra Toni Comín, que es testigo de toda la conversación. Cuando Cuatrecasas le pide ayuda para frenar la DUI, el vicepresidente es duro: «¿Y dónde estabais vosotros hasta ahora? ¿Dónde estabais cuando os necesitábamos? ¿Dónde estabais cuando teníamos problemas?»".

Un fenómeno el beato Junqueras, quien no ocultaba sus celos porque siendo vicepresidente y consejero de Economía del 'Govern' golpista los empresarios preferían hablar directamente con Puigdemont, puesto que consideraban al líder de ERC un mamporrero fanático y sin palabra.

Por cierto, Orriols no sólo vive de la intención de voto de los electores de ERC y del resto de los partidos, sean o no sean separatistas. Su problema es que la aprobación de los empresarios catalanes de los círculos y su tutela suele ser el preludio de fiascos monumentales y dramas sin cuento. El abrazo de un oso. Tonto, pero oso.

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