Si bien es cierto que Víctor de Aldama es un (presunto) delincuente cuyas revelaciones se deben a su propio interés por mitigar su deuda con la Justicia, no lo es menos que hasta el momento casi todo lo que ha dicho sobre la corrupción del PSOE y del Gobierno ha ido probándose cierto y que si ahora los socialistas están acorralados por la Justicia es, en parte, por la colaboración con la Fiscalía que emprendió hace meses, decisión que curiosamente no han tomado otros implicados en estos casos como Koldo, Ábalos o Cerdán, dicho sea de paso.
Es por esto por lo que tiene especial relevancia lo que Aldama ha dicho este jueves no en un medio de comunicación o en su estrambótico canal de YouTube, sino ante el juez.
El empresario y comisionista ha declarado en la Audiencia Nacional que Delcy Rodríguez, ahora presidenta del régimen bolivariano y cuando se produjeron los hechos vicepresidenta de Nicolás Maduro, le entregó un sobre que demostraría que desde la dictadura venezolana se financiaron irregularmente el PSOE y la Internacional Socialista, de la que también es el secretario general Pedro Sánchez.
Según ha podido saber Libertad Digital Aldama no ha dado más detalles o información al respecto para poder negociar un trato con la Fiscalía en el caso Hidrocarburos, que es la investigación por la que ha sido llamado a declarar. Hay que señalar que el comisionista ya ha llegado a un pacto de estas características en el marco del Caso Mascarillas y eso ha llevado a que el Ministerio Público pida para él siete años de prisión, mientras que para Koldo la petición es de 19 y medio y para Ábalos de 24, nada más y nada menos.
En resumen, cada día está más cerca que la Justicia tenga en su poder pruebas para demostrar que los ya numerosísimos escándalos que cercan Ferraz y al propio Sánchez no son manzanas podridas de un cesto lleno de frutos sanísimos, sino muestras de lo que ha sido un comportamiento que va más allá de lo corrupto para entrar de lleno en el capítulo de la delincuencia ya no común, sino internacional.
Porque estos hechos tienen una muy especial gravedad y es algo difícil de encontrar ya no en la historia de España, sino en la de Occidente: un Gobierno que, presuntamente, se ha dejado comprar por una potencia extranjera y ha cambiado su política exterior –de apoyar a Guaidó a servir a la dictadura contra la que este luchaba– a cambio de lo que probablemente son cantidades ingentes de dinero.
Es obvio que toda esta inmensa corrupción debería haber tenido ya consecuencias políticas y es otra irregularidad impresentable que tengamos que esperar a que los hechos sean demostrados judicialmente los que conlleven alguna dimisión, si es que lo hacen, pero de una forma u otra las investigaciones avanzan inexorables y, por mucho que Sánchez y su banda traten a toda costa de impedirlo, se acerca el momento de la verdad para el PSOE, el momento en el que todos sabremos el verdadero alcance del saqueo al que esta banda ha sometido ya no al Estado, sino a la misma Nación.

