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La (A)ventura de Portugal

Al igual que en las elecciones anteriores, toda la campaña electoral estuvo dominada por un control casi total de los medios de comunicación por parte de la izquierda y el centroizquierda

Al igual que en las elecciones anteriores, toda la campaña electoral estuvo dominada por un control casi total de los medios de comunicación por parte de la izquierda y el centroizquierda
Andre Ventura. | EFE

España y Portugal son dos países que tienen la obligación de mirarse mutuamente con atención y respeto. Más allá de su vecindad secular (quizás la más pacífica de las vecindades europeas), los dos países de la Península Ibérica comparten la complementariedad del territorio, pero sobre todo, la complementariedad de la visión del mundo. Y eso es lo que les da dimensión y riqueza.

Portugal se encuentra actualmente en plena campaña electoral para elegir a su Jefe de Estado cuya segunda vuelta tendrá lugar el próximo día 8 de febrero. La República Portuguesa se basa en un modelo semipresidencial en el que el Gobierno surge del Parlamento y se subordina a él, pero el Jefe de Estado es el Presidente de la República —garante del buen funcionamiento de las instituciones, el Magistrado Más Alto de la Nación y el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas— quien tiene la facultad de disolver el legislativo y convocar nuevas elecciones. Es una solución equilibrada que los 50 años de Constitución han demostrado ser, en general, eficaz.

Las elecciones presidenciales tuvieron una primera vuelta el 18 de enero, con 11 candidatos, y dado que ninguno de ellos obtuvo la mayoría de la mitad de los votos más uno, pasamos ahora a una segunda vuelta con los dos candidatos más votados en la primera: Antonio José Seguro, antiguo secretario general del Partido Socialista, y André Ventura, líder del partido «Chega» (en español "Basta"). Así quedaron descartados todos los candidatos de la izquierda radical, así como los candidatos de los liberales (IL) y los socialdemócratas (PSD, centroderecha), actualmente en el poder.

Con esta división en facciones, Ventura y su partido «Chega» se han convertido en los líderes de la derecha portuguesa, posición que han asumido de inmediato en la noche de la primera ronda electoral. Y frente a Chega, Antonio José Seguro y el Partido Socialista en el espacio de convergencia de la izquierda (radical y no radical).

Es una situación compleja una vez que nadie esperaría que muchos de los políticos más cercanos al centro, incluso centroderecha, pudieran volcarse en dar apoyo al candidato del Partido Socialista, su opositor de siempre, lo cual ha sucedido. En consecuencia, de todo ello se está creando en el país un modelo de nuevo bipartidismo que, siendo innovador, en cierto modo empobrece el debate. Pero a su vez puede generar nuevas adhesiones y puede ser una oportunidad para imprimir una nueva proyección a la causa pública.

Al igual que en las elecciones anteriores, toda la campaña electoral estuvo dominada por un control casi total de los medios de comunicación por parte de la izquierda y el centroizquierda, casi siempre ensalzando las virtudes del candidato socialista y minimizando el valor del candidato de derecha radical y, ahora también, de sus votantes.

Eso se refleja en la sistemática crítica al mismo por parte de la mayoría de los comentaristas, así como en la falta de rigor y credibilidad de numerosas encuestas y sondeos. Además del exceso de comentarios y noticias siempre orientados a dignificar las virtudes del candidato socialista y a denigrar la imagen del candidato de la derecha radical. Sin embargo, el candidato socialista se dedicó a bloquear la celebración de los debates televisivos programados y solo aceptó participar en un único encuentro televisivo, en el que sufrió una clara derrota por falta de ideas, soluciones o criterios.

A pesar de toda esta situación de desequilibrio mediático, o quizás a consecuencia de ella, el candidato socialista ha conseguido el apoyo explícito de todos los expresidentes de la República todavía vivos y de los líderes de todos los partidos con escaño en el Parlamento, excepto del PSD (cuyo líder, Luis Montenegro, es Primer Ministro en funciones), del partido del candidato opositor Chega y del diputado Paulo Núncio, del CDS/Partido Popular (también actualmente en la coalición del gobierno), que anunció públicamente su renuncia a votar a un candidato socialista, dimitiendo también como militante de su partido.

Este amplio conjunto de apoyos al candidato socialista consolidó entre los votantes la idea de que el candidato opositor, Ventura, es efectivamente el verdadero líder de la derecha portuguesa. En este caso, situando al Partido Socialista como líder de toda la izquierda. La posición táctica de André Ventura puede reportarle ventajas en términos de votos. De hecho, el enorme número de votantes descontentos con los resultados de las políticas de izquierda y de centroizquierda acogerán bien esta idea. Por otro lado, los argumentos de Ventura sobre el exceso de inmigrantes ilegales y de personas dependientes de las ayudas públicas, así como los bajos niveles de las pensiones de los jubilados y el colapso del sistema sanitario público generado por los gobiernos socialistas y no resuelto por el actual Gobierno, además de la denuncia y la lucha contra la corrupción, le brindan la posibilidad de aumentar su electorado.

Un elemento extraordinario que ha causado perturbación e incertidumbre en las tendencias de voto ha sido la Tormenta "Kristin" cuyos efectos devastadores han causado al menos 8 muertes y cientos de miles de perjudicados por todo el Centro y Norte del país. El Gobierno está intentando dar alguna respuesta a la situación, cuyos efectos son de una dimensión totalmente inesperada. Esto ha diluido importancia a la campaña de la segunda vuelta y no se sabe todavía qué efectos tendrá en el electorado.

En estas circunstancias, y a pesar de que las encuestas y la mayoría de los comentaristas consideren que la victoria del candidato socialista estará asegurada, algunos observadores cuestionan ese resultado. Según estas opiniones, el desgaste causado por la manipulación de los medios de comunicación y la seguridad de la misma victoria electoral, que se da por inevitable en la mayoría de los medios, pueden aumentar la abstención. Y ello restará probablemente más votos al candidato socialista que al de la derecha.

Así y si no surge ningún otro hecho mediático nuevo que, por sí solo, genere un cambio sustancial en las tendencias de voto, el resultado no estará claro hasta el final del escrutinio del 8 de febrero.

Dos factores parecen seguros: sea quien sea el próximo Presidente de la República, las relaciones institucionales con el Gobierno a corto plazo deberán mantenerse estables y los compromisos y alineamientos internacionales de Portugal a nivel político y económico no parece que vengan a sufrir cambios significativos. Por lo menos por el lado portugués.

Por otra parte, Ventura, actualmente líder de la oposición en el Parlamento, aunque pierda su puja por el puesto de Presidente de la República, puede ganar con esa pérdida una nada descartable probabilidad de ser el próximo Jefe del Gobierno, cargo para el que, incluso, parece tener más predisposición.

Abogado y presidente de la Fundação Luso-Española.

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