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La ilusión de ir a votar

Este domingo 8 de febrero no hará falta votar "al menos malo": mucha gente votará en Aragón con la ilusión real de poder dejar un escaño vacío.

Prácticamente todo el mundo va a votar a disgusto, apoyando a un candidato que no les convence, pero al que sienten que deben votar para que "no salga el otro". Esto puede funcionar durante un tiempo, pero pronto la gente cae en la indefensión aprendida. Cuando una persona, haga lo que haga, no consigue que cambie nada, acaba llegando a la conclusión de que no hay nada que pueda hacer, y aprende que lo mejor es no intentarlo siquiera. En las pasadas elecciones de Extremadura la abstención pasó del 27% al 37%. Pero aquí no ha pasado nada. A algunos les puede parecer correcto, pero tenemos una olla a presión y estamos tapando la válvula que pita para avisarnos de que o quitamos la olla del fuego, o explota.

El pasado domingo estuve en Zaragoza haciendo campaña por "Escaños en Blanco para dejar escaños vacíos". Sí, lo sé, es un nombre un poco largo para un partido, pero antes se llamaba solo "Escaños en blanco" y aún la hay. Es una formación que nació hace 16 años en Cataluña y que tiene un solo punto en su programa electoral: no tomar posesión del cargo, dejar el escaño vacío y que nadie se lleve el dinero de ese escaño. Mucha gente no nos conoce a pesar de habernos presentado ya dos veces a nivel nacional y haber estado en todas las mesas electorales (los lectores de Libertad Digital sí que han tenido ocasión de conocer su existencia: felicidades).

La idea de dejar escaños vacíos para visibilizar el rechazo de los ciudadanos puede parecer extraña, pero ha sido apoyada por políticos como Miquel Roca o Albert Rivera, y defendida por expertos en sistemas electorales como Jorge Urdánoz. Escaños en Blanco es esa válvula que nos avisa que la olla va a explotar. A lo mejor hay gente que quiere que esto explote. Yo prefiero dar la opción a que quitemos la olla del fuego.

Estuve en Zaragoza, concretamente en la Plaza del Pilar, con una pancarta que ponía "Políticos al paro". La pancarta tiene más de 10 años, y aunque entonces aún no existía esta palabra su mensaje es puro clickbait que funciona cuando la gente está especialmente harta. "Al paro, pero sin cobrar" nos decían unos cuantos. "Al paro no: al paredón", nos decían otros. Uno especificó que "mejor al pozo de San Lázaro", en referencia a un pozo de entre 15 y 18 metros de profundidad en el que cayó un autobús hace 45 años y del que no se pudieron recuperar algunos cuerpos. Esa interacción nos servía para explicarles nuestra iniciativa. Y entonces venía la sorpresa.

Primero venía la cara de incredulidad. A continuación, a unos cuantos se les iluminaba el rostro y nos decían: "Gracias". Eran personas que ya habían perdido la esperanza, víctimas de esa indefensión aprendida, que de pronto veían que sí se podía hacer algo. Y nos lo decían. Y eso hacía que mereciese la pena gastar mis días de vacaciones para poder ayudar a impulsar esta iniciativa. En 2015, con una situación de crisis parecida a la actual, aunque quizá hoy estamos algo peor, Escaños en Blanco sacó en Zaragoza un 2% y casi 7000 votos. Con un 3% del voto este domingo se puede dejar un escaño vacío.

En España no solemos votar a favor de un candidato, sino en contra de otros. Así que eso de votar con ilusión suena a ciencia ficción. Sin embargo, es posible. Este domingo 8 de febrero no hará falta votar "al menos malo": mucha gente votará en Aragón con la ilusión real de poder dejar un escaño vacío.

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