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¿Deshumanizar? De Sánchez a Rufián

Me asombra que la prensa de Madrid haya convertido a un personaje de tebeo como Rufián en la luminaria del batiburrillo populista.

Me asombra que la prensa de Madrid haya convertido a un personaje de tebeo como Rufián en la luminaria del batiburrillo populista.
Gabriel Rufián, en el Congreso. | EFE/Javier Lizon

Creo que el presidente de gobierno está desnudo. En su desesperación nos desvela en cada intervención todas las técnicas de manipulación de su Equipo de Opinión Sincronizada (EOS):

- ¿Deshumanizar? ¿Pero no es eso precisamente lo que diseña desde la Moncloa su equipo de marketing para deshumanizar a la oposición?

-¿Polarizar? ¿Pero no es eso lo que persigue su Equipo de Opinión Sincronizada para engordar a una ultraderecha que rememore en la mente de los españoles a Franco.

- ¿Sembrar odio?, ¿máquina de fango?, ¿bulos?... ¿Pero no es toda esa basura la que adoban en la Moncloa para difundir desde todos los medios de comunicación públicos y privados afines como un verdadero equipo de opinión sincronizada? Y la guinda:

-¿Mentir? ¿Se puede tener más cara dura? ¿Él, que ha hecho de la mentira su palabra de honor, acusa al resto de mentir? A propósito de ese desparpajo para mentir a la vista de todos, le viene bien en singular lo que Aleksander Solzhenitsyn nos recordó en plural de los comunistas: "Sabemos que nos miente. Él sabe que nos miente. Él sabe que sabemos que nos miente. Sabemos que él sabe que sabemos que nos miente. Y sin embargo, sigue mintiendo". La proyección de cada día.

No me puedo imaginar que alguien pueda actuar así sólo por cinismo o mala fe ante toda España. Desde hace 8 años. Su mente debe estar tan deteriorada como su físico. Si continúa así será el primer presidente de España que seguirá gobernando convertido en cadáver sin que sus seguidores se den cuenta. Y al contrario del Cid, no ganará batallas después de muerto, como nunca ganó elección alguna en vida.

Vayamos de un mentiroso compulsivo (Sánchez), a un chiquilicuatre (Rufián) para terminar en Aizpurúa la dulce.

Definitivamente esa fauna política aislada de la realidad que pulula por el Congreso y determinado mundo periodístico que la regenta viven en una realidad paralela. Me asombra que la prensa de Madrid haya convertido a un personaje de tebeo como Rufián en la luminaria del batiburrillo populista. Le ríen las gracias, lo invitan a sus tertulias y le preguntan por el futuro de España como si fuera la encarnación de Francesc Macià. Hoy mismo en la portada de El País con esa mirada ridícula de galán de tranvía: "Vienen ilegalizaciones, encarcelamientos, cierre de medios de comunicación, imputaciones a periodistas, que no sean de la cuerda…" El victimismo catalán en vena.

"En el apellido lleva la penitencia" lo dejé escrito al poco de entrar en el Congreso por 2016: "El pobre diablo, inconsciente de la intoxicación nacionalista por excesiva exposición y falta de sustancia cultural, sólo alcanza a transmitir los residuos fecales, el detritus final que deja el falso relato nacionalista envuelto en mentiras de seda. El discurso separatista convertido en esperpento". Por entonces dejó dicho con solemnidad: "En 18 meses dejaré mi escaño para regresar a la República Catalana". Hasta hoy.

Conocí a Rufián cuando no era nadie. Mejor dicho, cuando ERC diseñó "Súmate" en 2013, una organización independentista de charnegos castellanohablantes para atraer a la población castellanohablante al independentismo catalán. Junto a su presidente, un tal Eduardo Reyes (éste acabó siendo diputado por Junts pel sí). Dos mangantes sin oficio ni beneficio que se avinieron a servir al señorito -en este caso, catalanista-, después de pasar el primero por la escuela catalana e impregnarse de todos los mantras nacionalistas, y el segundo, para vivir del pesebre negándose a sí mismo. Dos zascandiles que acabaron a hostias (físicas) por el chiringuito de "Súmate". Los conocí en un debate sobre el independentismo dos meses antes de que le nombraran cabeza de lista por ERC a las Generales de 2015. Toda su sustancia consistió en repetir mantras catalanistas. Su incultura era patética. Tras el debate, llamé a un amigo periodista de Madrid y le aseguré convencido a carcajadas: "Con Rufián tendréis tardes de gloria en el Congreso". Poco después, el tal Rufián soltaba píldoras de Tik-Tok en formato Twitter en el Congreso de los Diputados. A esto se reduce Rufián, a soltar cuatro garabatos extravagantes, casi siempre ofensivos, tras los cuales no hay nada, ni rastro de una persona cultivada, pero dispuesto a simular que lo es. Hasta en sus posturitas en la Tribuna de oradores se le nota la impostura. Y a este vividor adobado y deconstruido en la escuela catalana le rinde pleitesía la prensa de la capital con regocijo. Increíble.

Para terminar, subrayar su antítesis: Mertxe Aizpurua. La portavoz del grupo EH Bildu en el Congreso muestra tanta inteligencia en su sentencia, como maldad en su mirada: "Hoy, un escaño de Bildu manda más que el principal partido del Congreso. Exacto, ustedes, señorías del Partido Popular, no mandan nada; son irrelevantes, y así seguirá siendo mientras eso dependa de nosotros".

En el mundo de ETA, fueron asesinos contrastados, fascistas de verdad, y siempre despiadados en la ejecución de sus ideas. No son Rufianes del tres al cuarto, pero nuestra prensa gasta más tinta en halagos al chiquilicuatre que se mea en cada una de sus intervenciones en la tumba de su abuelo andaluz, que en críticas a esa hiena que te hiela el alma con su mirada.

CODA-1: Esto es lo terrible: El presidente de España lo es y lo seguirá siendo porque lo sostienen los enemigos de la nación que preside.

CODA-2: Se recoge lo que se siembra. Efectivamente, los demás también saben deshumanizar. Este vídeo es una evidencia: El hundimiento de "Adolf" Sánchez

CODA-3: Y a los 8 años, Dios desheredó a Caín: "Votaré en Blanco". Felipe González no votará al PSOE del Puto amo.

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