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Carmelo Jordá

"Oye, que soy el DAO"

Esas palabras, "oye, que soy el DAO", recogidas en la denuncia presentada, lo explican todo: fue esa subordinación laboral lo que hizo posible el abuso.

El dimitido DAO de la Policía Nacional José Ángel González, denunciado por agresión sexual, a su llegada este miércoles a su domicilio. | EFE/Sergio Pérez

Creo que el PP se equivoca al pedir la dimisión de Marlaska basándose en que el ministro conocía el gravísimo episodio de abuso sexual que, presuntamente, había protagonizado su DAO, el ya dimitido José Ángel González.

No, no se confundan, por supuesto que Marlaska tendría que estar ya en su casa –de una maldita vez, cabría añadir– pero desde mi punto de vista la razón no es ese conocimiento, del que podemos estar más o menos seguros pero que se me antoja complicado de demostrar, sino un hecho anterior y yo creo que más grave: de no ser por el ministro, el DAO no habría podido cometer su, de nuevo presunto, delito.

La clave para entender esto está en una de las frases que el ínclito González le dijo a su subordinada mientras, supuestamente, cometía la agresión sexual: "Oye, que soy el DAO". Y, efectivamente, lo era, por obra y gracia de un ministro que había forzado la ley al límite y violado la decencia de forma salvaje: la irregular prolongación de la carrera profesional de José Ángel González se aprobó dentro del paquete de ayudas por la DANA. Hay que ser una verdadera rata, políticamente hablando, por supuesto.

Esas palabras, recogidas en la detallada y coherente denuncia que ha presentado la víctima, lo explican todo: fue esa subordinación laboral lo que hizo posible el abuso, sin una relación profesional tan desequilibrada, sin que José Ángel González hubiese sido el máximo jefe de un cuerpo en el que la escala jerárquica lo es casi todo, sin esa desigualdad recalcada de una forma tan burda por el propio DAO, no pueden entenderse ni la situación de la denunciante ni la actuación del denunciado, que parece creer que el cargo le daba derecho de pernada.

En resumen: sin Marlaska y sus vergonzosas triquiñuelas legales para mantener a su amigo en el puesto no habría habido ni DAO, ni jefe y subordinada, ni piso oficial ni abuso sexual ni todos los demás delitos que apunta la denuncia.

Un par de consideraciones más: la primera, precisamente, al hilo de los delitos: sí, es cierto que a José Ángel González le ampara la presunción de inocencia como a cualquier otro hijo de vecino, pero también lo es que en esta ocasión el relato de la denuncia es extremadamente coherente y, además, se anuncia la existencia de varias pruebas documentales que lo corroborarían en su mayor parte. Legalmente todavía es inocente, sí, pero la convicción moral de cada uno y a quién elija creer es cosa diferente. Yo lo tengo claro.

Y segunda: muchos de ustedes se preguntarán cómo puede haber tantos puteros, abusadores y corruptos en un único Gobierno y en sus alrededores. Creo que la respuesta es clara: todos estos personajes no fueron elegidos pese a estar moldeados con esa repugnante pasta moral, sino precisamente por compartirla: es la misma sustancia de la que están hechos quienes los llevaron a sus cargos.

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