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Sí, la salud del presidente es de interés público

Sánchez tiene todo el derecho a la privacidad, pero no mientras sea presidente del Gobierno. Si quiere ser un español más solo tiene que presentar su dimisión.

El presidente de Estados Unidos se somete todos los años a chequeos de salud cuyos resultados se hacen públicos. No hay una ley que lo ordene, pero se ha convertido en una tradición que ningún mandatario desobedecería. De hecho, el estado de salud de Joe Biden fue uno de los asuntos de la pasada legislatura y la gran cuestión de la campaña electoral. Más aún: descubrir que se había mentido al pueblo sobre la situación real por la que atravesaba el entonces presidente fue un gran escándalo y una de las razones por las que el Partido Demócrata cosechó una abrumadora derrota electoral.

En otra de las grandes democracias de la historia del mundo, Reino Unido, no uno sino dos prominentes personajes de la monarquía han informado en los últimos años de que sufrían problemas de salud: la esposa del heredero y Princesa de Gales, Kate Middleton, y el propio rey Carlos III han hecho público que se enfrentaban a un cáncer. Como informó de ello en su día Ronald Reagan, volviendo a EEUU.

La gran exclusiva sobre la salud de Pedro Sánchez que Libertad Digital ha publicado este lunes no llega en el vacío o sin que la cuestión, de una forma u otra, haya estado sobre la mesa desde hace meses: el impresionante deterioro físico del presidente durante los últimos meses ha levantado toneladas de especulaciones y rumores sobre la posibilidad de que le estuviese afectando alguna dolencia.

Después de meses de trabajo y de una cuidadosa investigación este periódico ha desvelado una verdad que, por supuesto, es de interés público, cómo no va a serlo la salud de la persona con mayor responsabilidad en el destino de este país y de sus 50 millones de habitantes. Una persona que, además, prácticamente todas las semanas manifiesta su intención de presentarse a la reelección.

Sí, Pedro Sánchez tiene todo el derecho del mundo a la privacidad, pero no mientras sea presidente del Gobierno. Si quiere ser un español más solo tiene que visitar Zarzuela y presentar su dimisión al Rey, es así de sencillo, pero mientras siga siendo presidente esa responsabilidad le obliga a informar a los ciudadanos –que no súbditos– de todo aquello que pueda tener una influencia en cómo ejerce su cargo. Y la salud, sin duda alguna, puede tenerla.

Llama poderosamente la atención la confusión de ciertos partidos al respecto, que en su acomplejada línea habitual han rehuido la cuestión como si estuviésemos hablando de la salud de un español anónimo. No se trata, por supuesto, de sacar conclusiones precipitadas de una cuestión cuyo alcance por el momento se desconoce –entre otras razones porque se está ocultando– pero sí de exigir aquella transparencia de la que tanto presumía el propio Sánchez en su día y que está claro que solo era una mentira más.

Aunque Pedro Sánchez haya demostrado ya que él solo quiere disfrutar de la parte buena de ser presidente del gobierno, del ejercicio arbitrario del poder al Falcon pasando por las vacaciones en palacetes, es hora de que él –¡y la oposición!– se den cuenta de que el cargo conlleva también unas cargas, como la exigencia de ejemplaridad o el hecho de que tu salud sea una cuestión de interés público, como también lo son los negocios de tu mujer o el puesto público al que estaba enchufado tu hermano. Como dijo un socialista, los españoles no merecen un gobierno que les mienta o les oculte la verdad.

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