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La atención en urgencias

En los últimos años el número de pacientes que acuden a las urgencias hospitalarias ha ido aumentando.

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Fundación Jiménez Díaz | EFE

En los últimos años el número de pacientes que acuden a las urgencias hospitalarias ha ido aumentando. Concretamente, en nuestro hospital (Fundación Jiménez Díaz), hemos pasado de atender 121.555 pacientes en el año 2013 a 159.312 en el 2017. Es un incremento de cerca del 30%. Dicho de otra manera, hemos pasado de ver 333 pacientes diarios a 436 en sólo 5 años.

Debido a la creciente presión asistencial que soportan estos Servicios es necesario "ordenar" la atención de alguna manera. Por eso los pacientes al llegar a urgencias son valorados primero en el denominado triage (consultas de clasificación) en donde, habitualmente personal de enfermería, en función de los síntomas que refiere el enfermo y su situación clínica general determinada por sus antecedentes y constantes vitales, se le asigna un nivel de prioridad de atención. El tiempo desde que el paciente entra en la urgencia hasta que el triage es realizado no supera los 10 minutos.

Estos niveles van del 1 al 5 siendo el nivel 1 el de los pacientes que requieren atención inmediata, el nivel 2 debe ser atendido en media hora, el nivel 3 en 1 hora, en el 4 la atención puede demorarse hasta 2 horas y en el nivel 5 hasta 4 horas.

En condiciones normales no tenemos tanta demora en la atención de los niveles 4 y 5 (suele estar en torno a los 60 minutos de media) aunque varía con los tramos horarios. Es cierto que en momentos de mayor presión asistencial estos tiempos se resienten, pero no para la atención de los procesos que constituyen realmente una urgencia vital.

Desde la consulta de clasificación se puede iniciar también la atención del paciente suministrándole analgesia, si la precisa por dolor, o pidiendo pruebas en situaciones clínicas caracterizadas para ahorrar tiempos de estancia en urgencias.

El tiempo medio de estancia de los pacientes en urgencias está en torno a las 4 horas aunque lógicamente varía en función de los niveles de prioridad de atención como por ejemplo en las consultas de pediatría, ginecología y oftalmología que rondan las 2 horas.

De las 159.312 urgencias vistas el año pasado 22.319 fueron urgencias pediátricas, 10.282 ginecológicas y 11.265 oftalmológicas. El resto de los pacientes que vinieron a urgencias son 115.446 (72,5%) son vistos en primera atención por el personal médico de urgencias solicitando la intervención de especialistas a su criterio.

Los motivos de consulta más frecuente en la urgencia son los relacionados con la esfera traumatológica (contusiones, lesiones derivadas de la práctica deportiva, fracturas, dolores articulares…) los problemas respiratorios, el dolor abdominal, dolor torácico y cada vez más el deterioro general en el paciente anciano.

En los periodos de mayor presión asistencial (la gripe recientemente) hay que tener planes de contingencia para poder utilizar espacios que sirvan de colchón para la atención de los pacientes y que en otras épocas no se utilizan, reforzando las presencias de personal en ciertos tramos horarios, agilizando las altas en la planta para permitir que los pacientes ingresados pendientes de cama salgan de la urgencia liberando espacios para la atención de pacientes agudos (mesa de camas 9H y 16H)

Las figuras de los coordinadores médicos y de enfermería de mañana y tarde permiten tener un personal más liberado de actividad asistencial pero encargados de organizar el trabajo de los compañeros, agilizando la realización de pruebas, basculando las presencias en los diferentes circuitos de la urgencia en función de la demanda.

Los especialistas en medicina interna y en medicina de familia son los médicos de plantilla de la urgencia en la FJD. Los profesionales que trabajan en la urgencia deben tener unas competencias básicas relacionadas con atención urgente (Cursos de formación y reciclaje en reanimación cardiopulmonar, atención al paciente politraumatizado, ventiloterapia no invasiva…) y además desarrollar unas competencias específicas en algún aspecto médico que les convierta en experto y referencias del Servicio (Infección y utilización de antibióticos, imagen ecográfica en urgencias, enfermedad tromboembólica, tratamiento del paciente con insuficiencia cardiaca…) Deben ser además profesionales que den gran importancia al trato de pacientes y familiares con especial empatía en las situaciones de estrés y ansiedad que genera la visita a urgencias y que sean capaces de suministrar información de manera comprensible a los usuarios de la Urgencia y sus acompañantes .

La urgencia hospitalaria debe tener relaciones fluidas con otros niveles asistenciales dada su posición intermedia entre la asistencia extrahospitalaria y la hospitalaria. Realización de protocolos conjuntos de derivación de pacientes atendidos por los servicios de urgencia extrahospitalaria (SUMMA y SAMUR), por los centros de salud de atención primaria y también para los pacientes de residencias de ancianos (dolor torácico, código sepsis, código ictus, posibilidad de realización de e consultas con geriatría, enfermería de enlace…)

También es muy importante la relación con los servicios del propio hospital, estableciendo protocolos de ingreso y de derivación a consultas. En las derivaciones a consultas es muy importante el enviar al paciente con unas pruebas a realizar consensuadas en cada caso con el Servicio correspondiente para evitar consultas innecesariamente repetidas.

Misión, visión y valores

NUESTRA MISIÓN: La unidad de Urgencias de la Fundación Jiménez Díaz es una Organización de profesionales sanitarios que ofrece asistencia multidisciplinar y que cumple los requisitos funcionales, estructurales y organizativos, necesarios para garantizar la seguridad, calidad y eficiencia de la atención sanitaria, ante cualquier urgencia y emergencia.

VISIÓN Según el plan estratégico de los Servicios de Urgencias Hospitalarias, publicado por la Dirección General de Hospitales de la Consejería de Sanidad, la misión de la Urgencia consiste en el diagnóstico precoz y tratamiento de cualquier condición que amenace los órganos o la propia vida del paciente, disminuyendo la mortalidad a corto y largo plazo y reduciendo la duración y la gravedad de las enfermedades.

Debe ser un Servicio hospitalario abierto capaz de prestar atención tanto a las urgencias objetivas, en las que la necesidad de actuación médica urgente es real tras la valoración de un profesional, como las urgencias subjetivas en las que la inmediatez es percibida como tal por el enfermo y su entorno.

Es decir, debe ser capaz de recibir pacientes, activar el recurso asistencial apropiado, estabilizar, diagnosticar y tratar llevando a la resolución del problema, transfiriendo finalmente al paciente a la instancia sanitaria más idónea

La atención urgente en la Fundación Jiménez Díaz debe ser de calidad comprometida con la seguridad y basada en la eficacia, eficiencia y máximo nivel científico sin perder de vista la docencia de los nuevos profesionales sanitarios

Nuestros valores y principios éticos

  • Nuestros valores y código ético son las reglas o preceptos morales que inspiran nuestra conducta profesional en la atención sanitaria:
  • Orientación a nuestros pacientes
  • Los profesionales nuestro mayor valor
  • Mejora continua
  • La transparencia en la comunicación
  • Compartir el conocimiento entre los profesionales
  • Respetar la vida de las personas, así como sus principios morales
  • Confidencialidad exigida por el secreto profesional
  • Información suficiente y comunicación a familiares si así lo decide el paciente
  • Utilizar todos los medios humanos y tecnológicos para alcanzar el diagnóstico de cada paciente con el mínimo riesgo, en el tiempo más breve posible y en las condiciones menos gravosas para el paciente

En Tecnociencia

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