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Carlos Malpartida

Cachitos de España

En el momento simbólico donde se despide uno de los años más negros de nuestra historia reciente la televisión pública le niega al conjunto de la nación su bandera.

En el momento simbólico donde se despide uno de los años más negros de nuestra historia reciente la televisión pública le niega al conjunto de la nación su bandera.
EFE

He de reconocer que he empezado con mal pie el Veintiuno. Me duele haber coincidido en algo con el ministro Illa. Ya es mala suerte y solo espero que no sea un mal augurio para el resto de año. Ambos hemos despedido el 2020 en Twich con el streamer Ibai Llanos y sus panas. No es que me lo monte de modernito, aunque debería porque el ritmo de la comunicación en internet lo llevan marcando una banda de pirados insultantemente jóvenes y es algo a lo que deberíamos estar más que atentos. En realidad, es puro deseo de mi hija, que es seguidora de Ibai en YouTube. Y ya saben, por mi hija mato. MA-TO. Aunque este año he sido uno más del medio millón largo de viewers que ha juntado Llanos con su banda, no es la primera vez que buscamos alternativa indie para pasar el trámite de las doce uvas, lacasitos, gominolas o lo que toque. Ayer, por ejemplo, fueron Conguitos. Supongo que Illa al atrevimiento de los Conguitos no habrá llegado.

Es insoportable la televisión tradicional en Nochevieja y lo de las uvas va desde la ñoñez alcanforada viejuna hasta mujeres empoderadas en pelotas. Una palada de años encima. Lo de la señora Pedroche en cueros me recuerda a las mamachichos en el jacuzzi de Jesús Gil. La pena es que Chicote anda ya sin arrobas, con esa tristeza cetrina y severa de los exgordos, y no termina de funcionar el cuadro noventero. Hay que huir de ahí como se pueda. Si el tema va de que se escape una teta, que vuelva Sabrina Salerno dando botes con el corpiño aquel que nos cambió los biorritmos a los de nuestra generación. Nunca una teta logró tanto con tan poco. Aprende feminismo, Cristina Pedroche. Del tándem Igartiburu-Obregón no voy a hablar mucho porque no lo he visto con detalle, ya que evito, en lo posible, las emociones televisadas con un hijo muerto. Son homenajes más bien raros.

Al parecer, en esta retransmisión se han roto los sesos en Televisión Española para tapar a toda costa la bandera de España que iluminaba la Puerta del Sol de Madrid. Pobrecitos. Vaya tristeza, y más en 2020, con el dolor que ha soportado el país. Imagínense ustedes la reunión: “Ayuso ha ordenado iluminar con una bandera de España gigante la fachada. Hay que evitarla a toda costa. Estudiemos los planos, cortemos todo lo que podamos. Órdenes de arriba. Muuuuyyy arriba. Que nos la jugamos”. Viernes negros, decían. En fin. Ibai, ya digo, que va de frente y te pone ahí su Colacao y sus Doritos patrocinados mientras pega cuatro voces y no se anda con florituras. Tan ancho que se queda. Impresionante lo del Ibai.

Después del atragante de Conguitos viene lo de los cachitos, que es uno de esos formatos tuiteros para televisión. Frases cortas, más o menos ingeniosas, ilustrando el despiece del ingente archivo de RTVE. Programa “de culto”, dicen los más entendidos. Tampoco lo veo (me estoy dando cuenta de que no veo nada y no sé si preocuparme), salvo los cortes que se hacen más virales. Normalmente por el lado político porque no basta con las campanadas y hay que tapar la bandera de España muy pasada la medianoche. Este año parece que con puño de hierro contra la oposición. No sé muy bien aunque a quién sorprende. Hay un momento donde una canción de Locomía, "Loco Vox", la utilizan para hacer el chiste con la formación de Abascal. Creo que es un gran favor el que le hacen a Vox con estas cosas, y si yo fuera Santiago Abascal hoy mismo salía con un abanico gigante bailando el tema, a la par que encargo carroza vinilada con un LOCO VOX enorme para los fastos del Orgullo 2021.

La España de Locomía, esa misma del pecho saltarín de Sabrina, era infinitamente menos sectaria que la actual. Ójala volviese el Espíritu Locomía. Una España mucho más libre, infinitamente más moderna y con aspiración y deseos reales de futuro. La de ahora quiere cachitear, disminuir el país, hasta el punto de que en el momento simbólico donde se despide uno de los años más negros de nuestra historia reciente la televisión pública le niega al conjunto de la nación su bandera. La vergüenza a trocitos.

Sigan con el cachiteo, que para mí que no lo van a lograr. Mira, Cachitos, cómo lo baila España. Loooocoooo voooox, Loooocoooooomíííaaaaaa.España

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