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Carmelo Jordá

El Libro (electrónico) de Kells

Una versión de esta bellísima edición de los cuatro Evangelios que nos permitiese pasar todas y cada una de las páginas, ampliar las ilustraciones con un gesto de nuestros dedos, que contuviese información sobre la época, que nos contase su historia.

Carmelo Jordá
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Escribo esta columna desde Dublín, donde esta misma mañana he visitado el Trinity College, la prestigiosa - y deliciosa -institución universitaria en el centro de la ciudad que guarda una de las más hermosas bibliotecas del mundo.

La Long Room del Trinity College es una maravilla (tiene un cierto aire a la también bellísima biblioteca de El Escorial, pero con un aire inconfundiblemente más británico) que guarda a su vez miles de maravillas: extraños incunables, valiosas primeras ediciones, hermosos libros llenos de grabados impresionantes...

La más valiosa e impresionante de estas maravillas es un manuscrito conocido como el Libro de Kells que también podemos ver durante la visita y de, que hecho, es el gran protagonista de ésta, ya que a su alrededor se ha construido una pequeña pero interesante exposición.

El Libro de Kells es una bellísima versión de los cuatro evangelios, transcrita en latín y llena de unas ilustraciones y unas miniaturas más que bellas. Es un libro inusitadamente lujoso y en cada una se sus páginas se encuentran maravillosos dibujos que ilustran un paisaje de las sagradas escrituras, muestran a un personaje o, simplemente, dibujan complicadísimas letras capitales.

Y, llámenlo obsesión, llámenlo deformación profesional, allí, contemplando las páginas de ese bellísimo manuscrito en su urna a 19 grados centígrados he pensado, sí, en los libros electrónicos.

Se preguntarán ustedes el por qué y cómo soy capaz de atar esta mosca electrónica por el rabo, pero tengo mis razones... ¿O acaso creen ustedes que podemos tener una forma mejor de disfrutar del Libro de Kells que una buena versión en ebook del mismo?

Una versión que nos permitiese pasar todas y cada una de las páginas, ampliar las ilustraciones con un gesto de nuestros dedos, que contuviese información sobre la época en la que se creó esa maravilla, que nos contase su historia...

Si han visto ustedes alguno de los nuevos libros electrónicos de texto que acaba de lanzar Apple (hay alguno que se puede disfrutar gratis en el iPad) sabrán a qué me refiero y lo verán tan claro cómo lo veo yo...

¿Y qué moraleja sacamos de todo esto? Una fundamental: que los libros electrónicos no son sólo algo nuevo que viene a eliminar de raíz lo anterior, son también, o pueden ser, la mejor forma de disfrutar de libros, de maravillas, que de otra forma no están a nuestro alcance... Incluso, si me permiten la broma, pueden ser una forma de viajar al Trinity College de Dublín sin tener que aguantar esta humedad.

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