Menú

Los desencantados militantes del PP

O regenera ideológicamente al PP, y eso tiene una traducción en la acción de gobierno, o correrá el peligro de ver a su partido barrido del mapa.

Cayetano González
10

Un partido con 800.000 militantes, que ha tenido casi once millones de votos en las últimas elecciones generales, que ostenta el poder en el Gobierno de la Nación, en once comunidades autónomas y en miles de ayuntamientos, se encuentra desde hace días en estado de shock al saberse que quien fuera su gerente y tesorero durante la friolera de dieciocho años amasó una fortuna en Suiza de al menos 22 millones de euros, amén de que, según unos apuntes de contabilidad supuestamente elaborados por el propio Bárcenas, se podrían haber estado pagando sobresueldos en dinero B a los principales dirigentes populares de estos últimos veinte años, algo que Bárcenas ha negado en las últimas horas después de haber pasado el fin de semana en la localidad francesa de Carcassonne, se supone que siguiendo muy interesado la comparecencia del sábado de Mariano Rajoy desde la calle Génova.

Este tsunami que asola al PP ha llegado en un momento en que los ciudadanos, debido a la crisis económica y a los ajustes que están sufriendo, se encuentran hipersensibilizados hacia todo lo que huela a corrupción. No pasan ni una, y hacen bien. Pero además, en lo que respecta a los militantes, simpatizantes y votantes del PP, el terreno para la desolación, para el desfondamiento, para el desencanto estaba de antes más que abonado por lo que ha sido la acción del Ejecutivo popular en los catorce meses que lleva en el poder.

A la semana de llegar a la Moncloa, Rajoy se desdijo de una de sus principales promesas electorales y subió el IRPF. Meses mas tarde hizo lo mismo con el IVA. Mientras tanto, a finales de agosto el Ministerio del Interior concedió el tercer grado penitenciario al torturador/secuestrador de Ortega Lara Josu Bolinaga, que fue puesto en libertad el 23 de octubre y que en la actualidad disfruta de la vida tomando txikitos en Mondragón. Los dirigentes del PP vasco no hacen más que mancillar con sus palabras y hechos la noble trayectoria de ese partido que ha sido durante muchos años un referente para toda España. Al desafío soberanista de Artur Mas, de momento Rajoy ha respondido ofreciendo diálogo y, el PP de Cataluña, pidiendo un nuevo sistema fiscal para intentar contentar a los nacionalistas.

Son solo unos ejemplos, quizás los más sangrantes, de lo que es el debilitamiento y el vaciamiento de un proyecto político que Aznar, en compañía de otras gentes, refundó en 1990 en el famoso congreso de Sevilla. Por eso no es de extrañar que ahora, cuando vienen mal dadas con el denominado caso Bárcenas, la actual dirección del PP se las vea negras para insuflar ánimo y confianza a una militancia que duda, no tanto de la honradez de Rajoy como de la fortaleza y consistencia de un proyecto político que, reitero, han votado casi once millones de españoles.

Salir de esta situación no va a ser fácil para los populares. Las encuestas ya empiezan a pasarles una tremenda factura. Si hoy hubiera elecciones, el PP... no es que no repitiera la mayoría absoluta del 2011: es que no estaría en condiciones de formar Gobierno, porque antes habría un pacto entre PSOE, IU, CiU, PNV, ERC y BNG.

Rajoy tendrá que aclarar con hechos, no solo con palabras, y hacerlo de forma urgente, todo lo relacionado con el caso Bárcenas. Y, por otro lado, o regenera ideológicamente al PP, y eso tiene una traducción en la acción de gobierno, o correrá el peligro de ver a su partido barrido literalmente del mapa. La duda que pueden albergar en estos momentos muchos de esos desencantados militantes del PP es si su actual presidente quiere y está en condiciones de llevar adelante esta tarea.

En España

    Lo más popular

    0
    comentarios

    Servicios