Menú
Cristina Losada

Albert Rivera, enemigo del gallego

En Galicia va a pasar, o ya está pasando, lo mismo que en Cataluña.

Cristina Losada
0

El domingo tuve un breve e interesante intercambio, vía 140 caracteres, con el alcalde de Lalín. Yo difundí un mensaje suyo que decía:

E mentres, en España, a alternativa é Ciudadanos, un partido declarado inimigo da lingua galega.

Él me replicó de inmediato con otro que incluía un enlace a una noticia y una recomendación:

Y para otra vez que quiera criticarme, deje a mi padre en paz.

El alcalde de Lalín es Rafael Cuiña, y hace seis años, cuando él todavía era miembro del Partido Popular de Galicia, publiqué este artículo sobre unas declaraciones suyas que tildaban de "obscenas" las ideas de Galicia Bilingüe y de "antigallegos" a cuantos se oponían a la imposición lingüística. Hacía yo ahí referencia a su padre, José Cuiña, fallecido en 2007, que fue destacado miembro del PPdG y de los gobiernos de Manuel Fraga, y no veo razón por la que no debiera hacerla.

Rafael Cuiña es del partido Compromiso por Galicia, y el modo en que yo tuve conocimiento del mensaje en el que decía que Ciudadanos es enemigo de la lengua gallega fue el mismo que lo llevó a conocimiento de miles de gallegos. La TVG lo destacó en su informativo del mediodía, que suele ser el de mayor audiencia en la comunidad autónoma.

La noticia era la falta de acuerdo para una candidatura conjunta a las generales entre Iniciativa pola Unión, plataforma impulsada por el BNG, y Encontro pola Marea Galega, respaldada por Podemos, EU y Compromiso, entre otros. Uno de los más críticos con el fracaso de las negociaciones era Cuiña, y se pusieron tres tuits suyos en ese sentido. El cuarto y último que apareció fue el que le dedicó a C’s, que se mantuvo en pantalla el tiempo suficiente para aprenderlo de memoria.

¿Enemigo de la lengua gallega Ciudadanos? ¿Qué me dice? La respuesta, o la respuesta a la que me remitió Cuiña, estaba en las páginas de El País de dos días antes. En realidad, estaba en el titular, que pregonaba: "Ciudadanos no logra que el gallego deje de ser idioma oficial en Ferrol". Naturalmente que el propósito de C’s no era ese. El titular era engañoso. Lo que pretendía C’s, que en Ferrol tiene una concejala, era que el gallego no fuera la única lengua oficial del ayuntamiento. Que esa administración, en fin, fuera bilingüe y no monolingüe. La moción de C’s fue rechazada por el resto de grupos, incluido el PPdG.

Bien. No hace falta la bola de cristal para hacer algunas predicciones. Sólo es preciso mirar atrás, y en concreto al recibimiento que dispensó a C’s el resto de partidos catalanes cuando surgió en 2006, cuando obtuvo tres diputados en el parlamento autonómico y en los años siguientes. La bienvenida consistió, básicamente, en declararlo ajeno a Cataluña y enemigo de Cataluña –los votantes de C’s no son catalanes, dijo Carme Forcadell en la última campaña electoral- y en someterlo, por lo demás, a un silencio mediático absoluto.

En Galicia va a pasar, o ya está pasando, lo mismo. Va a pasar ahora en la campaña a las generales y pasará después, en la campaña de las autonómicas gallegas, que serán en algún momento del año próximo. Lo de "enemigos de la lengua gallega" es el aperitivo que conduce al plato principal: enemigos de Galicia. Extraños, ajenos. Y el fondo del asunto no será tanto la lucha por los votos. Es que C’s represente una amenaza para ese consenso identitario, ese consenso para subrayar las diferencias, por el hecho diferencial, que aúna a todos los demás partidos gallegos.

Con intensidad variable en cada partido, sí, pero ese es el consenso tácito que ha vertebrado el espacio político gallego y al que se han incorporado las novedades, como Podemos, cuyos dirigentes proceden de una u otra variante del nacionalismo. C’s es ajeno a ese consenso y por ello se le castigará. No vaya a ser que resulte una alternativa para los votantes que sólo podían elegir hasta ahora entre distintas versiones de una misma partitura. La cuestión es si la estrategia de silenciamiento y demonización será eficaz. Yo lo dudo. En Cataluña, el apartheid que le aplicó el establishment político funcionó de tal manera que C’s se ha convertido en el primer partido de la oposición.

En España

    0
    comentarios

    Servicios