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Cristina Losada

Talegón y la conjura del 15-M

¿Está Pepito Grillo a sueldo de Berlusconi? Nuestra joven socialista capaz es de decir que sí.

Cristina Losada
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¿Está Pepito Grillo a sueldo de Berlusconi? Nuestra joven socialista capaz es de decir que sí.

Cuando éramos pequeños, y sabíamos bien cómo funcionaba el mundo, era de cajón achacar a la CIA todo acontecimiento político inesperado que beneficiara a los imperialistas. Aquel poder omnímodo de la Agencia se vino un poco abajo, pero la creencia en manos ocultas que mueven los hilos sigue viva y coleando. Ahí tenemos a la joven socialista, Beatriz Talegón, que acaba de revelar quién meció la cuna del 15-M. Ojo, que ella no es muy amiga de las teorías conspiratorias, pero fue a asambleas de los indignantes y vio cosas que le preocuparon. Después le fueron encajando piezas y llegó a la conclusión: detrás de aquellas acampadas, de aquellos antisistema y de aquellas proclamas anti-capitalistas estaba… la derecha.

Lástima. No dice si Rajoy ordenó a sus agentes secretos que se infiltraran; si fue Cospedal la de la feliz idea; o si el trabajo clandestino lo movió Cristina Cifuentes, que, cuidado, asistió a alguna asamblea. Y hace bien en no decirlo, porque esta clase de historias pierden mucho cuando se entra en los detalles. Su atractivo no está en que diluciden el prosaico cómo, sino en su redonda respuesta al por qué. Como otros iniciados que disponen de las claves ocultas de los hechos, Talegón llega a la causa por el resultado. Por el resultado electoral. Lo suyo es un cui prodest. Cree que al fomentar la abstención, el 15-M le dio la mayoría absoluta al PP "para que arrase con todo el Estado del Bienestar". Sí, todo estaba pensado y bien pensado.

Esa fantasía tiene, a buen seguro, más adeptos que la propia Talegón en las filas socialistas. A fin de cuentas, echa la culpa de los votos que perdió el PSOE no al PSOE, ¡por favor!, sino a una operación del PP para utilizar a unos descerebrados. El problema de aferrarse a la abstención son los datos: fue 2,16 puntos superior a la de 2008. Nada espectacular ni determinante. El otro problema, y éste sí que es real, es la competencia que ha surgido entre los partidos de izquierda del establishment y los movimientos antipolíticos que emergen en la izquierda sociológica.

En Italia, el Movimiento Cinco Estrellas –nada que ver con los hoteles de lujo que reprobaba Talegón– ha impedido que gobernara la izquierda de Bersani. ¿Está Pepito Grillo a sueldo de Berlusconi? Nuestra joven socialista capaz es de decir que sí. Pero nadie serio lo dirá. Partidos de izquierda, como el PSOE, se las prometían muy felices con el populismo. Protegieron y estimularon esos movimientos pensando que eran suyos y que perjudicaban a la derecha. Aún lo hacen. Menuda equivocación. Los 15-M, los PAH y demás familia reciben a los socialistas que juegan a estar a ambos lados de la barricada al grito de "¡Fuera!", como bien sabe y sufrió la propia Talegón. Recapaciten.

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