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Champions League

Daniel Blanco

Atlético - Barcelona 2014: La primera gran noche en Champions del Cholo

Aquellos veinte primeros minutos son complicados de borrar de la mente de cualquier aficionado. Un gol, dos postes, la sensación de poderío...

Daniel Blanco
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Aquellos veinte primeros minutos son complicados de borrar de la mente de cualquier aficionado. Un gol, dos postes, la sensación de poderío...

Había ido al Calderón en alguna ocasión. Sabía lo que significa ese campo y lo que le rodea, el ambiente infernal, vivo, pasional en todos sus rincones. Había asistido acreditado a algún derbi, a los cuartos y semifinales de la Europa League ganada por el Atlético 2010, las eliminatorias ante Valencia y Liverpool. Todo había sido magnífico pero no he vivido nada en un estadio como lo de la noche del 9 de abril de 2014. Ese día el Atlético eliminaba al Barcelona y se clasificaba a las semifinales de la Champions.

Camino de Lisboa para vivir la increíble final ante el Madrid aún quedaba el escollo del Chelsea, pero esa noche salí convencido de la feliz noticia para la Liga española. El Atlético había vuelto para quedarse. Ese equipo ganó la Liga un mes y medio después y perdió la final señalada, pero ya era uno más en la élite. Viví el partido acreditado en lo alto del Calderón, en medio de dos periodistas atléticos, mis amigos Fran Guillén y David Vinuesa. El partido fue memorable. Los primeros veinte minutos de los locales, furibundos, con dos postes y el gol de Koke, con merecimientos para dejar encarrilada antes de la media hora la eliminatoria. El empate a uno de la ida dejaba todo muy abierto.

Reaccionó el Barcelona en la segunda parte, en un momento que se paró el Atlético, bajó el ritmo, le mostró al Barcelona el camino. Tenía el equipo azulgrana que atacar porque los eliminados eran ellos y el Atlético se resguardó con su gol, esperó pero salió para asustar. Otras dos ocasiones para cerrar el encuentro entre alguna clara opción culé. Casi al final un escorzo imposible de Neymar pasó a un centímetro de la portería de Courtois, pero la noche estaba para el Atlético

Y estaba para su afición también, los gritos de después del partido, con la afición enloquecida pidiendo la vuelta de los jugadores. Todo se empezaba a formar en la cabeza del aficionado medio del equipo al volver a casa. ¿Y si este año se consigue algo grande?

Fue el comienzo de algo bonito para los locales, algo trabajado, forjado un año antes con la Copa ganada al Madrid, forjado en una temporada histórica. Un equipo roto dos años antes, rearmado en tiempo récord y capaz de tutearle a todos. Fue también la noche en la que se desmoronó el Barcelona, la noche en la que se empezó a contactar con Luis Enrique para que fuera el asturiano el técnico la temporada siguiente. Una semana después el Barcelona perdió la Copa con el Madrid y un mes después la Liga en casa ante el propio Atlético.

Pero a mí los primeros veinte minutos no se me olvidan, nunca vi a un equipo tan superior a otro, un equipo que mereció que ya no hubiera partido después de aquella salida al campo. Una sensación de poderío, de sometimiento al rival. Ese comienzo y la hora previa con cánticos constantes. El Calderón era otra cosa, inenarrable, difícil de explicar si no vives un partido allí. No sé si mejor o peor que el actual estadio, pero otra cosa. Distinta.

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