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David Vinuesa

El Atlético y el vaso medio lleno con autocrítica

El conjunto rojiblanco sumó un punto ante el Levante o, desde el lado negativo, perdió dos.

David Vinuesa
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El conjunto rojiblanco sumó un punto ante el Levante o, desde el lado negativo, perdió dos.
Correa ante el Levante. | Cordon Press

Hace poco, no muy lejos de aquí, me comentaban a modo de broma y sin maldad si iba a escribir bien del Atlético de Madrid en mi próxima columna, es decir, dejando caer que siempre doy una opinión positiva del conjunto rojiblanco. Bueno, aquellas personas que me escuchan hablar en la radio y que me leen tanto aquí como en redes sociales saben que cuando hay que criticar critico, solo hay que leer mis columnas después de los partidos ante Huesca y Villarreal, pero tiendo a alejarme muchísimo de ese periodismo o forofismo que acribilla personas o entidades incluso cuando la situación deportiva es positiva. Soy así, lo siento. El deporte no me enfada y si lo hace me dura poco. En resumen, la ventanilla de la crítica me gusta, la de los amargados no.

Si el equipo al que me toca analizar va líder con seis puntos de ventaja y un partido menos que el segundo, ¿qué quieren que les diga? Puedo iniciar una crítica voraz sobre el conjunto rojiblanco como hacen en otros barrios y luego si la cosa acaba bien venir aquí con toda la jeta del mundo y decir que yo no quería decir eso o que siempre he confiado en Simeone. No me sale hacer eso. Para mí, ocho puntos de ventaja en su día son más que siete, aunque mucha gente vea que no hay Liga con siete y sí con 8. Ya están ellos para hacer esas matemáticas, pero las mías son más tranquilas. En mi opinión siempre hubo, hay y habrá Liga y desde esa crítica sin sentencias mediáticas para llamar la atención me muevo con tranquilidad y sin amargarme.

¿Qué quiero decir con todo lo anterior? Que el Atlético de Madrid tiene que elegir ahora si ve el vaso medio lleno o medio vacío. Los rivales lo van a ver medio vacío siempre porque es su obligación, pero ¿qué hará el Atlético? Está claro que con los cuatro puntos que se le escaparon ante Celta y Levante tendría, en vez de seis de ventaja con un partido menos, 10. Eso es obvio. Pero también lo es que nadie ha ganado una Liga en marzo. No lo hizo ni el Barcelona de Guardiola, Messi y el sextete. Tampoco el gran Real Madrid de José Mourinho o el de Zidane en 2017. Las ligas se ganan sudando sangre y además con tus rivales incordiando dentro y fuera del campo. Su obligación es incordiar y la colchonera aguantar, porque al revés harían lo mismo.

De la afición del Atlético de Madrid y del propio equipo depende mucho de lo que va a ocurrir en las próximas semanas. Hay que elegir. Un ejemplo, Ángel Correa. El argentino es uno de los líderes del equipo a nivel de goles y asistencias. Ayer falla lo infallable ante el Levante. Hay dos posibles reacciones. Matar al chaval y venirte abajo o animarle y pensar que en lo que va de temporada te ha podido costar dos puntos, pero hombre, te ha dado más de 10. Correa medio lleno o medio vacío. Así de simple.

El Atlético jugó ayer un buen partido ante el Levante. El héroe del partido fue Aitor, no Oblak. Cuando un portero hace seis paradas y el otro una decir que el que solo ha intervenido una vez ha sido el héroe es mentir, reconocer sin querer que no has visto el partido o mantener un personaje periodístico blindado ante la realidad. En un aficionado, ok. En un profesional que debería haber visto el partido para opinar de él queda feo.

Ojo, lo que también es doloroso para la vista son los fallos defensivos colchoneros. No hay ni un solo día en el que los tres centrales estén bien. En los últimos partidos fue Felipe el que falló, ayer lo hizo Giménez. Simeone tiene que tener muy claro que sin defensa no hay paraíso y lleva demasiados partidos sin arreglar ese problema, porque la defensa ha regalado cuatro puntos ante Celta y Levante. Este Atlético de Madrid tiene que ver el vaso medio lleno sin creerse demasiado que va a seguir así. Una cosa es ser positivos y otra que pequen de una nula autocrítica. Oblak ya dijo ayer que no se pueden cometer ciertos errores y ese es el camino. La autocrítica alejada del suicidio. El puñetazo en la mesa sin romperse la mano.

Por último no vendría mal comentarle a Vitolo que si la tripa ya no le duele se puede correr en defensa cuando tu equipo lo necesita, sobre todo porque si no sale ayer a jugar unos minutos a mucha gente se le hubiese olvidado que sigue cobrando y jugando en el Atlético. Cobrando mucho y jugando poco, por cierto. Y a Joao Félix, que siendo tan bueno es pecado pasar por el partido de puntillas. Si se acostumbra a que pasar desapercibido es culpa de los demás y no suya, mal le irá.

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