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Emilio J. González

El guión de Pepiño

Aquí lo que hace falta es una reforma laboral y una bajada de impuestos

Emilio J. González
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Ya decía este fin de semana Pepiño Blanco que, a pesar de la crisis, hay que transmitir mensajes optimistas, y no catastrofistas, para superarla. Es la tesis de Zapatero que se ha impuesto en todos los estadios del Gobierno y del PSOE y el vicesecretario general del partido, con sus palabras, parece haber leído la cartilla a todos. Desde luego, el vicepresidente económico, Pedro Solbes, en su última comparecencia ante el Congreso de los Diputados previa a las vacaciones estivales, se ha aplicado bien el cuento. Parecía como si el guión a seguir se lo hubiera escrito Blanco.

Según Solbes, la crisis tocará fondo a finales de 2009 y en 2010 volverá a crecer al 3% si los mercados financieros y el precio del petróleo se estabilizan. Ojalá fuera así, pero Solbes se está olvidando de varios factores. En primer término, y según la Agencia Internacional de la Energía, la crisis del petróleo va a durar hasta 2013, con lo cual, no cabe contar demasiado con la colaboración del crudo para superar la crisis. Una cosa es que, por razones coyunturales, pueda estar ahora bajando su demanda y su precio y otra muy distinta que la tendencia estructural al alza de su cotización haya llegado a su fin.

No lo ha hecho y, por tanto, no se puede esperar mucha ayuda por este lado, ni siquiera de ese petróleo a cien dólares por barril que Hugo Chávez dice que va a vender a España. Ya veremos si lo hace y ya veremos también de qué sirve porque el petróleo venezolano es muy denso, con menor contenido energético que otros tipos de crudo y necesita de refinerías especiales para su procesamiento, la mayoría de las cuales se encuentran en Estados Unidos.

Solbes también se olvida de que, además del petróleo, en la economía española está impactando la crisis alimentaria, una crisis que, según la FAO, no va a terminar hasta 2012. Así es que otro de los factores que explican nuestros problemas actuales va a seguir presente, al menos, durante otros cuatro años más. Petróleo y alimentos explican una buena parte de la inflación en la zona euro y de las razones del Banco Central Europeo para subir los tipos de interés y no recortarlos a corto y medio plazo. Pero lo que el vicepresidente económico olvida de verdad es que aquí ha estallado una burbuja inmobiliaria que se ha llevado de por medio al sector y, con él, al principal motor del crecimiento económico español.

Ese motor ha saltado por los aires y no hay nada que lo sustituya, al menos a corto plazo. Sin él, ese optimismo de Solbes sobre la recuperación se antoja poco menos que voluntarioso pero, desde luego, poco realista. Otros análisis alternativos al del Ministerio de Economía hablan de tocar suelo a mediados de 2010 y, a continuación, de una etapa de varios años de estancamiento a causa, precisamente, de la explosión de la burbuja inmobiliaria. Son las previsiones de los expertos privados y es la enseñanza deparada por las experiencias de aquellos países, como Japón, Reino Unido o Noruega, que han vivido una experiencia similar. Así es que la cuestión es en qué se apoya Solbes para decir lo que dice.

Desde luego, los 300 millones de euros que destinará el Gobierno a partir de octubre a comprar suelo en manos de las inmobiliarias no son, precisamente, la solución. El Ejecutivo, con esta medida, pretende ayudar a algunas empresas, como Martinsa, que no lo han hecho bien pero que saben hacer lobby en Moncloa contratando ni más ni menos que al anterior director de la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno, David Taguas. Pero esos 300 millones, aparte de salvar a alguna que otra compañía en dificultades, no va hacer más que crear nuevos problemas en el sector inmobiliario porque pretende que ese suelo se destine a la construcción de vivienda pública. 

Un país en el que, en los últimos años, se han creado 250.000 hogares pero ha levantado 800.000 casas, lo que no tiene, precisamente, es escasez de vivienda sino todo lo contrario. Si ahora se pisa el acelerador en la edificación de vivienda de protección oficial, lo único que va a conseguir el Gobierno es agravar todavía más la situación porque sacará más vivienda al mercado cuando hay exceso de oferta, y hará que el suelo sea todavía más escaso, cuando aquí es donde reside el origen de todo este problema.

Se puede pensar también en que los 50.000 millones de créditos del ICO a las empresas, créditos que antes Solbes se negaba a conceder, pudieran ser la tabla de salvación a la que se aferra el vicepresidente económico. Pero lo cierto es, sin embargo, que parece más una operación de marketing que otra cosa. Tal y como recoge Libertad Digital en su información, el propio ICO reconoce que se trata de las doce líneas de crédito existentes que tiene en marcha el organismo público, con su correspondiente revisión anual. O sea, que se viste con el traje de novedad algo que ya estaba ahí, con el fin de dar la sensación de que el Gobierno está haciendo algo cuando, por ahora, nada ha cambiado en el panorama económico y de la política económica si no es para ir a peor.

Aquí lo que hace falta es una nueva reforma laboral y una bajada de impuestos a las empresas, además de nuevas liberalizaciones en los mercados de bienes y servicios y medidas para reducir la dependencia energética, como el retorno a la energía nuclear; sin embargo, el Gobierno no dice una palabra al respecto porque eso es salirse del guión establecido por Zapatero y Blanco al que se supedita todo lo demás, incluido el marketing de las supuestas medidas económicas.

El Sr. González es profesor de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid. Comentarista político en el programa Es la Mañana de Federico, de esRadio. Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital.

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