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Buenas noticias del Perú

Llegué a Lima sin grandes expectativas y me encontré con algo impresionante, con una ciudad de 8 millones de habitantes en la que se respira el cambio: un aeropuerto inmenso, moderno y repleto de pasajeros procedentes de todas las partes del mundo, edificios en construcción, numerosos hipermercados y centros comerciales, todos ellos llenos de compradores...

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En El Correo leí que los chilenos ven a los peruanos "con el recelo de quien puede ser superado a la vuelta de la esquina". En 1969, Mario Vargas Llosa se preguntaba: "¿En qué momento se jodió el Perú?"; ahora, la revista chilena Capital contesta: "¿Puede estar jodido un país que lleva 70 meses de crecimiento y que este año espera expandirse un 7,5%, muy por arriba de Chile?". En la Convención Internacional de Economía, organizada por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, escuché al economista chileno Cristián Larroulet decir: "A veces me da envidia ver lo que está pasando en el Perú". Qué sorpresa: un chileno envidiando al Perú...
 
Esa envidia también la están sintiendo los argentinos. Uno de ellos, el analista Gerardo Bongiovanni, lamenta que, mientras las exportaciones argentinas crecieron un 75% entre 2001 y 2006, las peruanas lo hicieron un 218%.
 
Pues bien, el periodista Jaime de Althaus ha publicado un libro, titulado La revolución capitalista en el Perú, donde se cuenta la gran transformación que ha experimentado este país. Veamos algunos datos:
– Se ha reducido la brecha entre la capital y el interior, así como la que media entre los ricos y los pobres. Entre 2001 y 2004 la pobreza nacional pasó del 54,3 al 51,6%. Entre 1991 y 2006 el ingreso del cuarto más pudiente de la población creció un 13,5%, mientras que el del cuarto más pobre lo hizo en un 145,5%.
 
– Se ha liberalizado el comercio, al punto de que hoy el arancel medio efectivo es del 5%. La suma de las exportaciones y las importaciones pasó de representar alrededor del 20% del PIB antes de 1990 al 40% en 2006.
 
– Se han instrumentado políticas fiscales y monetarias prudentes. No se gasta lo que no se tiene, y la inflación se mantiene baja.
 
– Se ha democratizado el capital a través del sistema de seguridad social privada. Ahora, 2.100.000 peruanos son socios de las empresas nacionales y transnacionales más grandes del país. Este sistema ha logrado acumular 16.784 millones de dólares (el 18% del PIB) en cuentas de ahorro individuales. Esos fondos tuvieron una rentabilidad promedio del 26,8% en 2006, y servirán para que los peruanos financien su jubilación y el desarrollo de la nación.
 
– Se han titularizado 3.200.000 predios rurales y urbanos desde 1996. Trece millones de peruanos, mayoritariamente ubicados bajo la línea de pobreza, han resultado beneficiados con esta medida.
 
– Se han privatizado servicios públicos esenciales, como la telefonía y la electricidad. El porcentaje de hogares con teléfono fijo o móvil (o con ambos) casi se duplicó entre 2001 y 2006. Del 24,4% de peruanos con teléfono se ha pasado al 42.
 
– Se ha permitido considerar la tierra como un bien de capital, por lo que ahora el agro peruano exporta más, especialmente productos de mayor valor agregado.
Sin embargo, al Perú le falta mucho por hacer. Sigue teniendo uno de los mercados laborales más rígidos del mundo (ocupa el puesto 160 entre los 175 países analizados en el informe "Haciendo Negocios" del Banco Mundial). Esa rigidez laboral, que aumentó considerablemente en los años 90, excluye a millones de trabajadores de los beneficios del sector formal. Tampoco se ha avanzado en la educación, que continúa secuestrada por el sindicato de maestros, que en julio desató la violencia en todo el país porque se niega a que los profesores sean evaluados. Etcétera.
 
Así pues, traigo buenas noticias del Perú, pero aún le falta mucho por hacer si quiere ser considerado el próximo jaguar sudamericano.
 
 
© AIPE
 
GABRIELA CALDERÓN, editorial de la página en español del Cato Institute.
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