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VENEZUELA

El engañoso socialismo bolivariano

Hugo Chávez tiene un estilo contradictorio que le resulta eficaz para desconcertar y neutralizar a sus adversarios. En sus discursos profiere amenazas, recita y lee párrafos de libros, hace ambiciosas promesas y hasta se pone a cantar sin recato. El oyente queda como mareado, arrastrado por ese farragoso mar de palabras, y termina a veces con la impresión de que todo son fuegos de artificio para encandilar al público. Pero debajo de toda esta hojarasca hay, sin embargo, algo realmente tenebroso y frío, un proyecto concreto que Chávez va ejecutando sin prisa pero sin pausa.

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Chávez ha logrado ya implantar una dictadura de hecho, completa y sin fisuras, y ahora avanza hacia una forma de socialismo que irá cerrando gradualmente los pocos espacios de libertad que les quedan a los venezolanos.
 
La Constitución que propone el presidente venezolano incluye, desde luego, su reelección indefinida, modelo legal que sólo usaron los déspotas más inclementes de América Latina. Pero, aparte de esta disposición, previsible cuando se trata de una persona tan apegada a las formas caudillistas de gobierno, el nuevo texto constitucional incluye algunas perlas que no se pueden ignorar; por ejemplo, ésta: "El pueblo es el depositario de la soberanía y la ejerce directamente a través del Poder Popular. Éste no nace del sufragio ni de elección alguna, sino que nace de la condición de los grupos humanos organizados como base de la población". Asimismo, declara que Venezuela tendrá una "economía socialista" basada en "unidades económicas de propiedad social", e impone severas restricciones a la propiedad de los particulares.
 
Chávez, con Fidel Castro en una foto de archivo.Con un poder electoral sumiso, Chávez, para consternación de la mayoría de los venezolanos (según las últimas encuestas), espera aprobar su nueva Constitución en diciembre. Será un golpe moral muy serio para todos los que pensaban que el régimen bolivariano era una simple modalidad, a veces un tanto ruda, de nuestros más conocidos populismos. Porque sólo entonces comenzará lo peor.
 
De hecho, reposa ya en el Parlamento, controlado totalmente por el Gobierno, una batería de leyes que harán de Venezuela una nación tan oprimida como lo es Cuba. Para dar solo un ejemplo, pero uno que preocupa a muchos en el país: la educación pasará a ser totalmente controlada por el Gobierno. No se emitirán, probablemente, decretos o leyes que cierren las escuelas privadas o quiten la patria potestad a los padres, para no crear una reacción adversa demasiado fuerte, sino que se irá procediendo gradualmente, como hasta ahora: todas las escuelas primarias y secundarias se convertirán en bolivarianas, y emplearán textos escolares producidos por las imprentas del Gobierno que harán abierta propaganda del modelo socialista que se está implantando. Además, se encuadrará políticamente a los niños desde sus primeros pasos en el sistema escolar. Maestros y planteles serán inspeccionados con frecuencia para que queden sujetos sin titubeos a la línea oficial, y no se tolerarán las desviaciones.
 
Algo semejante sucederá con las clínicas privadas y, poco a poco, con la economía en general. Ya hay un estricto control de cambios que impide los libres movimientos de divisas, así como un control de precios que se extiende a una amplia gama de productos. En cuanto a las leyes laborales e impositivas, se están empleando para ahogar a la empresa privada y tenerla sometida al control más absoluto. Así las cosas, poco tendrá que hacerse para implantar un socialismo totalitario como el que rige en Cuba.
 
Todo se hará sin demasiado alboroto, por vías "legales". Mientras, arrecian las vanas protestas y el continente asiste a la creación de una nueva dictadura por caminos aparentemente democráticos. Éste parece ser el truco que están usando los constructores del llamado socialismo del siglo XXI.
 
 
© AIPE
 
CARLOS SABINO, doctor en Ciencias Sociales y profesor de la Universidad Francisco Marroquín.
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