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ESTADOS UNIDOS

La India y China

Barack Obama deberá mantener un delicado equilibrio diplomático entre los dos países asiáticos que se perfilan como nuevas potencias mundiales; no solo en los planos económico y comercial, sino en todos los posibles, incluso en el militar. Me refiero, naturalmente, a la India y China, gigantes que han despertado de su pasada inercia con la fuerza y la energía de un tsunami.

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Hace poco menos de veinte años estos países, los más populosos de la Tierra, se consideraban irredimiblemente pobres y atrasados. Las ideas de Mao Tse-tung, sobre todo el desastroso Gran Salto Adelante, condenaron a China al atraso y la miseria. Tampoco funcionaron las políticas de los distintos gobiernos de la India independiente, que además se vio envuelta en sangrientas guerras con Pakistán. Hoy, luego de haber procedido a la apertura económica y la modernización, ambos países están camino de convertirse en verdaderas potencias, y como tales están siendo cortejados por los Estados Unidos. Con el debilitamiento del imperio americano, Obama necesita la amistad de estas naciones para mantener su supremacía.

China es indispensable para Estados Unidos. Es su mayor comprador… y su mayor comprador de Bonos del Tesoro, lo que le convierte en su mayor acreedor. Esto le da fortaleza al gobierno de Pekín frente al de Estados Unidos, como quedó claramente de manifiesto en la reciente visita de Obama a China. En el tintero se quedaron muchas de las cosas que deseaba obtener el norteamericano: mayor respeto a los derechos humanos y a las libertades religiosas, además del compromiso del presidente Hu Jintao en la lucha contra el desarrollo nuclear de Irán y de Corea del Norte.

La Muralla China.Le faltó al carismático líder estadounidense ser un poco más agresivo, pero lo cierto es que cualquier resfrío de su mayor deudor y comprador puede causar grandes problemas a China.

Más cercana en muchos aspectos a Estados Unidos que China, la India es también indispensable para Obama. Por eso el primer gran banquete de los Obama en la Casa Blanca, celebrado el pasado 25 de noviembre, fue en honor del primer ministro indio, Manmohan Singh. Las palabras del presidente fueron claras:
En Asia, el liderazgo de la India expande la prosperidad y la seguridad.
No hay amistad entre las dos nuevas potencias asiáticas. Tradicionalmente, la India y China se han tratado con desconfianza y escepticismo, y en algunos casos aun con enemistad. Esto dificulta la posición estadounidense. El ideal para Obama sería hacer de ambos países sus aliados, y con tal objeto debe coquetear con los dos.

Tanto China como la India se saben deseadas, por eso se muestran altivas, esquivas y cautelosas. Las dos son igual de valiosas para los intereses norteamericanos.


© AIPE

MARÍA CLARA OSPINA,
analista colombiana.            
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