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EL INFLUJO DE PEKÍN

Latinoamérica, bajo la mirada china

La caída del Imperio Soviético alivió a América Latina, que vio disminuida la potencia y capacidad de acción del marxismo totalitario y violento. Pero ahora, paradójicamente, en la medida en que libera su economía, pero todavía comunista, China crece y se convierte en una influencia importante.

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Pekín exige cada vez más a sus crecientes socios comerciales que dejen de lado a la isla "rebelde" de Taiwán, a la que los comunistas ofrecen la reunificación bajo un estatuto semejante al de Hong Kong, llamado "Un Estado, dos sistemas": una economía de libre mercado bajo el Gobierno central, cosa que a Taipei no convence.
 
Hong Kong está regido por un jefe de Gobierno escogido por un Consejo Legislativo de 60 miembros, 30 elegidos democráticamente y el resto nombrado por Pekín, que así designó al jefe del Ejecutivo del territorio. Pero China está endureciéndose frente a las fuerzas prodemocráticas, que aspiran, entre otras cosas, a que el jefe del Ejecutivo y todos los miembros del Legislativo sean elegidos democráticamente.
 
Nadie olvida la escena de aquel valiente joven que, en junio de 1989, impedía con su cuerpo el paso de unos tanques rumbo a la plaza de Tiananmen. Tras la reciente elección del Papa Benedicto XVI, el Ministerio de Exteriores chino confirmó que siete sacerdotes de la Iglesia Católica Romana, considerada ilegal en China, fueron detenidos por asistir a un retiro espiritual no autorizado, dirigido por el obispo Julius Jia Zhiguo.
 
China no acepta la autoridad vaticana, y quienes practican el culto apostólico romano son perseguidos por las autoridades. La Iglesia Católica Patriótica, que depende del Partido Comunista, es la única "variante" permitida del catolicismo. En Hong Kong, otro hombre valiente, el obispo Joseph Zen, ha desafiado al comunismo, que pretende controlar la gestión de las 300 escuelas católicas de la ciudad.
 
Vista de una calle comercial de Sanghai.Más allá de los lazos llenos de simbolismo con la dictadura cubana, la influencia china crece en Argentina, Brasil, Venezuela y el resto de América Latina, y representa una "preocupación para el desarrollo de la democracia y los derechos humanos", según dijo Roger Noriega, del Departamento de Estado, al declarar recientemente bajo juramento ante una comisión del Congreso de EEUU.
 
Las importaciones chinas desde América Latina crecieron de 3.000 millones de dólares en 1999 a 21.700 en 2004, mientras que sus exportaciones a la región subieron de 5.300 millones a 18.300. Pero probablemente el mayor empuje de China proviene de su altísima demanda, que ha provocado un aumento importante en los precios de mercancías y materias primas como el trigo y el petróleo, lo cual ha aumentado sustancialmente los ingresos en efectivo de la región. Según Noriega, los lazos comerciales traen luego compromisos políticos.
 
Chávez, que firmó amplios convenios con China, ordenó la constitución de los contingentes de reservas armadas, con los que aspira a incorporar millón y medio de civiles a labores de "defensa y seguridad". Esta fuerza, que responde directamente al personalismo chavista, superaría quince veces a la Fuerza Armada Nacional, que tiene unos 100.000 efectivos.
 
Luís D'Elía, líder piquetero amigo de Kirchner, afirmó que él y los miles de desocupados que lo siguen están dispuestos a alistarse como soldados chavistas. Daniel Aguirre, dirigente de otra agrupación piquetera, declaró: "Estamos dispuestos a defender [Venezuela] con las armas". "¿Quiere saber quién llegará primero a Caracas?", preguntó el ex dirigente de la banda terrorista Montoneros, Roberto Perdía, y advirtió: "Cuando golpeen a un país hermano, defenderemos la soberanía y el poder del pueblo".
 
Entretanto, según el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), que agrupa a bancos de todo el mundo, "Argentina y Venezuela han incrementado su gasto primario para empujar el crecimiento y financiar medidas populistas (...) intensificando su uso de controles directos sobre la economía".
 
Preocupado por el "patio trasero", EEUU ha llevado a cabo recientemente una ofensiva diplomática que llevó a América Latina al secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y a Condoleezza Rice, que visitó Brasil, Colombia, Chile y El Salvador en un viaje destinado a “fortalecer la democracia” en la región.
 
 
© AIPE
 
Alejandro Tagliavini, miembro del Departamento de Investigaciones de la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (ESEADE).
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