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HISPANOAMÉRICA

Ollanta y Evo

Tiempos revoltosos en Cajamarca sobrecogen a toda la nación peruana. Asuntos mineros de por medio, por un quítame allá esas lagunas. ¿Qué hacer? Ollanta Humala, el presidente de la república, no lo sabe. ¿Qué puede hacer Evo ante las revueltas indígenas en su país? Tampoco sabe...

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Ollanta y Evo prometieron a determinadas comunidades amerindias cosas que jamás se les pasó por la cabeza cumplir. Para ellos, el indigenismo, de logística ideológica progre del primer mundo, no es más que una pose publicitaria que sirve como fuente inagotable de votos, números para alcanzar el poder e intentar perpetuarse en él. Maquiavelismo teñido de rojo.

Evo Morales cree que al frente de un ministerio de justicia hay que poner a una persona justa. Vale, hasta ahí de acuerdo. El problema es cuando la persona que supuestamente es justa no tiene estudios ni por equivocación. A eso le llaman igualdad. Igualdad en la miseria, tal y como nos recordaron desde José Calvo Sotelo a Alexander Solzhenitsyn. El comunismo de toda la vida.

No entendemos bien el miedo a la militarización de Alejandro Toledo... Al fin y al cabo él, como una sustanciosa parte de la clase alta, apoyó abiertamente a Ollanta Humala, un exmilitar que fue un leal soldado de Fujimori... Exmilitar que hoy en día parece un monigote sin criterio y que miente sin pestañear, empezando por la famosa promesa-estrella de la bajada del precio del gas, enésima palabrita que se llevó el viento... No sabemos del todo cuáles son sus propuestas políticas, a pesar de que aún colea el miedo por el desastroso legado que le viene por vía familiar, ahíto de contradictorios delirios etnicistas y golpistas. Y es que a Ollanta no le salen bien las palabras: habla de democratizar la democracia y de no excluir de la inclusión social... No, no es humorismo. Ni la pedantería europea, oigan. ¿Con qué asesores cuenta? ¿Serán los señoritos ultraizquierdistas españoles que andaban asesorando a Manuel Zelaya? Eso sí, ¿tranquilizó? diciendo que su modelo no es Chávez, que su modelo es Lula. La penúltima moda-coartada de la izquierda sudamericana...

El escándalo le acompaña desde su primer día como presidente y promete no divorciarse de él en lo que le quede. Y con todo y con eso está la cosa medio tranquila, porque parece ser que determinada oligarquía le ha permitido entrar en el politiqueo siempre y cuando se ajuste a un determinado programa... Al fin y al cabo, ¿no fue algo parecido a lo que hicieron con el papaíto de Keiko? Pero... ¿y qué pasará el día en que Ollanta abandone su aparente pusilanimidad y dé rienda suelta a sus pseudoideas de verdad, o más bien a las de su esposa? ¿Pasará entonces lo que pasa en la Bolivia de Evo, cuya población cada vez está más crispada y hambrienta? ¿Será la confirmación de la peonía castro-chavista y el fin del crecimiento peruano?

 

© Diario de América 

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