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ECUADOR

Periodismo panfletario

Es interesante observar que, recientemente, en el Ecuador ha surgido (tal vez resucitado) el periodismo panfletario, aquél que, utilizando el sarcasmo y la ironía, busca movilizar la conciencia ciudadana para enfrentar al presidente de turno.

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El periodismo que se había estado practicando, hasta hace poco, era el del reportero y la opinión analítica. El primero se limita a informar, y a hacerlo lo más objetivamente posible. El segundo pretende orientar la opinión de los lectores. Éste es el que practica la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE) con mucha idoneidad. A mediados del siglo XIX, el ecuatoriano Juan Montalvo llevó el periodismo panfletario a su máximo exponente, y cuando cayó asesinado el presidente Gabriel García Moreno pronunció su sentencia: "Mi pluma lo mató". Después de Montalvo, los panfletistas han sido pocos e infrecuentes.

¿Por qué coincide la aparición de panfletos con los ataques de Rafael Correa a la prensa? Es evidente que el ejercicio autoritario del poder convierte a la prensa en el antipoder.

La articulista del diario Hoy Thalía Flores y Flores deplora el estilo de Rafael Correa y le pide: "Así no, presidente Correa". Y es que ¿quién puede no sentir repulsión ante expresiones como las que cita la periodista?: "Cara de estreñido", "igualito a Walter Mercado (ja, ja, ja), pobrecito", dijo sonriente al referirse a un articulista contradictor de su Gobierno. "¡Que venga a decirme de hombre a hombre... algún día me encontraré en la calle...!", gritó luego, al comentar el artículo de otro periodista crítico de su gestión. "¡Saquen del aire esa porquería!", espetó después, mientras ordenaba retirar un cuestionado talk show de uno de los canales incautados y manejados hoy por su Gobierno. "Tipejo", llamó a otro periodista. "Cloacas con antena... ¡Ya basta!, voy a pedir que cierren, definitivamente, Teleamazonas", sentenció. "¡Así es que se gobierna, así es que se gobierna!", corearon, eufóricos, los partidarios. "Cárcel para esos", clamaron, exaltados. El líder prosiguió: "Imbéciles", "brutos agenciosos", "tontos arrogantes", "sinvergüenzas, inmorales", "tienen un zapato en la cabeza", dijo sobre los periodistas en diferentes pasajes de su intervención...

Ese estilo obliga a los periodistas a reaccionar, pero no es sólo en contra del estilo oratorio, sino que también invita a escudriñar la gestión pública y a denunciarla en estilo panfletario. Así lo hace Emilio Palacio, columnista de El Universo: García Moreno se burlaba con los peores epítetos de enemigos y colaboradores; Correa hace lo mismo. García Moreno hacía obra pública para consolidar su poder; Correa lo imita. García Moreno se encubría detrás de la religión; Correa ha edificado una nueva iglesia con un nuevo Papa. García Moreno permitió el latrocinio; Correa se enfurece con cualquiera que destape la olla de la corrupción. García Moreno se instaló en el poder por casi dos décadas; Correa va por su primera reelección, y, si imita bien a Chávez, preparémonos para la larga noche correísta... Teme a decenas de nuevos Juan Montalvo que hagan vibrar a este Ecuador que agoniza y se desangra en la charca del insulto, el desempleo, la inseguridad y la corrupción.

En conclusión, está claro que el despotismo, acompañado de un estilo combativo y pendenciero, genera una reacción de igual o mayor magnitud. Es posible que el lenguaje se enriquezca por la aparición de epítetos poco utilizados y estilos gramaticales que inspiren emociones y movilicen conciencias. Lamentablemente, lo que se pueda ganar en idioma se pierde en civilidad, en tolerancia y aceptación de la opinión ajena. Queda claro que Correa y los otros déspotas que provocan el estilo panfletario le hacen poco favor a la democracia.


© AIPE

FRANKLIN LÓPEZ BUENAÑO, profesor adjunto en la Universidad de Tulane, Nueva Orleans.
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