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HUMALA-FUJIMORI

Perú: tremenda encrucijada

Después de una década llena de satisfacciones macroeconómicas, el Perú ha votado mayoritariamente, en la primera vuelta de las presidenciales, al nacionalista Ollanta Humala, enemigo jurado de las políticas que han hecho posible el milagro peruano.

Martín Higueras Hare
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Es éste un resultado que ha sorprendido a algunos en el extranjero. Desde las elecciones de 2006 y hasta hace sólo algunos meses, Ollanta Humala parecía un cadáver político. Sin embargo, poco a poco fue subiendo en las encuestas gracias a una impecable campaña que hizo a muchos olvidarse de su radicalismo y de quien parece seguir siendo su gran valedor y soporte: Hugo Chávez.

A lo largo de esos meses, Humala se quitó su típica camiseta roja con la inscripción "Amor por el Perú" para enfundarse impecables trajes y camisas que le daban cierto aire moderado. Además, su discurso era reposado, en los antípodas de la verborrea radical que gastó en los comicios de 2006. Obviamente, su intención no era otra que captar el voto de los indecisos que pudieran ver en él una alternativa.

Ahora más que nunca tenemos en mente lo que en su momento vaticinó Mario Vargas Llosa: se trata de elegir entre el cáncer o el sida. Y es que el rival de Humala en la segunda vuelta será Keiko Fujimori, hija de Alberto Fujimori, hoy sentenciado a 25 años de cárcel por secuestro y crímenes de lesa humanidad.

Durante toda su campaña, KF intentó desmarcarse de lo negativo del gobierno de su padre, así como del que fuera su asesor y jefe del servicio de inteligencia, Vladimiro Montesinos. Pero no siempre le fue posible, siquiera sea porque los fujimoristas, o buena parte de ellos, la apoyan justamente por su apellido.

¿Cuál es el escenario político que se abre ahora?

Los rumores y las especulaciones son, claro, inevitables. Humala ya sabe lo que es perder una segunda vuelta: en 2006, perdió la presidencia a manos de Alan García. Es justamente por eso que sus principales asesores le recomendaron cambiar de discurso y mostrarse más moderado, algo que sin duda debe de haberle reportado votos.

Humala y Fujimori.Hace cinco años, la sombra de Chávez planeaba sobre Humala; esta vez, la impronta del venezolano no ha sido tan nítida: sólo una vez se refirió a su discípulo peruano; fue en Uruguay, y al atacar a quienes criticaban su candidatura le calificó de "buen soldado".

Esta vez, Gana Perú –el nuevo nombre que ha colocado Humala al Partido Nacionalista Peruano– cuenta con asesores cercanos a Lula da Silva, lo que representa un claro intento de alinearse, al menos de cara a la clientela, más con el ex presidente brasileño que con el teniente coronel venezolano; alineación que, dicho sea, casi nadie se cree. Humala podría hacer lo que el primer Chávez: jugar abiertamente la carta del engaño.

En cuanto a Keiko, tiene como enorme hándicap la gran cantidad de antifujimoristas que hay en el país. Hablo de gente que aún recuerda el gobierno de su padre como una etapa de corrupción y violaciones a los derechos humanos. Este obstáculo le será muy difícil derribarlo. Ahora bien, cuenta con la ventaja de que buena parte del electorado de Pedro Pablo Kuczynski, que se ha quedado fuera de la segunda vuelta por apenas un 1% de votos, se decantará, con toda seguridad, por ella. Pero, ojo, no todos lo harán, porque el electorado de Kuczynski es muy heterogéneo: comprende tanto a izquierdistas simpatizantes de Yehude Simon como a los seguidores de la derechista Lourdes Flores y el pastor evangélico Humberto Lay.

Son legión los que no quisieran por nada del mundo votar a ninguno de los dos aspirantes y anhelan que alguien les guíe. Y es aquí donde el expresidente Alejandro Toledo, para muchos el gran derrotado de la primera vuelta, podría convertirse en factor determinante de la segunda.

Desde que se conocieron los resultados, algunos analistas han apuntado que Humala podría volcarse en conseguir el apoyo de Toledo para así poder ganar a Fujimori. El nacionalista ya dijo tras conocer los resultados que está dispuesto a hacer "muchas concesiones". ¿Mensaje directo a Alejandro Toledo? Habrá que estar atentos.

Se abre ahora una etapa de duras negociaciones. Para buena parte de los políticos y los ciudadanos, lo más importante es mantener los niveles de crecimiento que hacen del Perú la envidia de la región. Sin embargo, parece obvio –vistos los resultados del domingo– que esto no es suficiente para buena parte de la sociedad, aquella que sigue viendo a sus hijos morir como consecuencia del frío, la mala alimentación o enfermedades perfectamente manejables. Una auténtica vergüenza para cualquier país. Sea quien sea el vencedor de los comicios, no debería perder un solo minuto en afrontar de una vez la penosa situación de esos grandes olvidados, que aún no han visto los beneficios de ese descomunal crecimiento que está experimentando el país.

 

MARTÍN HIGUERAS HARE, corresponsal de LIBERTAD DIGITAL en Lima.

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