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ESTADOS UNIDOS

¿Qué se hizo de la Doctrina Bush?

En 2002, George W. Bush advertía de que Irán y Corea del Norte formaban parte de un "eje del mal" que amenazaba la paz mundial y prometía que, mientras él estuviera en la Casa Blanca, EEUU no permitiría que los regímenes "más peligrosos" nos amenazasen con las armas "más destructivas".

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En el discurso de su segunda toma de posesión, el actual inquilino de la Casa Blanca prometió apoyar a los movimientos e instituciones democráticos "en toda nación y cultura" para, así, "poner fin a la tiranía" en el mundo. Asimismo, afirmó que EEUU no toleraría que los dictadores y los canallas se mostraran agresivos. "Algunos han optado, con suma imprudencia, por poner a prueba la resolución de América, y han encontrado que se trata de una resolución bien firme".
 
¿Qué fue de ese George W. Bush? ¿Qué se hizo de ese presidente que tras el 11-S se dirigió en estos términos a los patrocinadores de la violencia yihadista: "Estáis con nosotros o estáis con los terroristas"? Y, lo que es más importante, ¿qué se hizo de su política exterior?
 
De un tiempo a esta parte parece claro que, excepción hecha de Irak (excepción interesante), la Doctrina Bush no sobrevivirá a la presidencia de George W. A pesar de las sentidas palabras del presidente sobre el apoyo que ha de prestarse a los demócratas, los disidentes y los luchadores por la libertad han sido condenados al olvido.
 
Gadafi."Cuando defendáis vuestra libertad, estaremos a vuestro lado", dijo Bush a los presos de conciencia en 2005. Pero mientras el valeroso demócrata Ayman Nour se pudre en una cárcel egipcia, Washington sigue enviando 1.800 millones de dólares cada año, en concepto de ayuda, al brutal régimen de Hosni Mubarak. EEUU ha vuelto a mantener relaciones diplomáticas plenas con la Libia de Muamar el Gadafi, y traicionado a Fathi el Jahmi, el disidente democrático más conocido de ese país norteafricano, que se ha pasado años y años en infectas mazmorras por atreverse a defender el pluralismo y la libertad de expresión.
 
Podríamos seguir y no parar: en Rusia, en Arabia Saudí, en China, el compromiso de la Administración Bush con la libertad y las reformas democráticas ha degenerado en proclamas proferidas sin el menor atisbo de convicción. La Agenda de la Libertad que con tanto afán defendió Bush se ha convertido en humo; su lugar lo ha ocupado la vieja agenda realista, ésa que aquél juró revisar profundamente, y que tiene por objetivos prioritarios la estabilidad, la ausencia de cambios sustanciales y el respaldo al hombre fuerte de turno.
 
Condoleezza Rice.¿Qué ha pasado con esos regímenes tan peligrosos que trataban de hacerse con las armas más letales? En un deprimente artículo sobre el desempeño de Condoleezza Rice como secretaria de Estado publicado en el Weekly Standard, Stephen Hayes ha escrito que, seis años después de que Bush instase a impedir que Irán y Corea del Norte se convirtieran en potencias nucleares, ésta ya lo es y aquélla está a punto de serlo o, cuando menos, "realizando progresos sustanciales". Aunque durante todo este tiempo ha habido incontables negociaciones multilaterales que tenían por objeto neutralizarlas, Hayes señala que, hoy, Pyongyang y Teherán no son menos provocadoras, sino más; "y el Departamento de Estado ha hecho todo lo que ha podido por no hacer frente a las provocaciones, para no poner en peligro [la] diplomacia [norteamericana]".
 
La Doctrina Bush era clara: todo aquel régimen que ayude a los enemigos de EEUU pagará un alto precio por ello. Pero cuando se pilló a Corea del Norte abasteciendo de tecnología nuclear a Siria, el Departamento de Estado quiso mantener los hechos en secreto, por temor –sostiene Hayes– a que la publicidad arruinase las negociaciones con Pyongyang. Cuando el propio Hayes preguntó a Rice qué precio había pagado Irán por armar y entrenar a los insurgentes que matan a soldados norteamericanos en Irak, ella respondió con un vago "hay un montón de consecuencias" y con la alusión a la captura de un cabecilla paramilitar iraní en la localidad de Irbil. Cuando se le presionó para que dijera si EEUU negociaría con Irán incluso si los ayatolás siguieran fomentando el terrorismo, respondió con un lapidario: "Hemos dicho que hablaríamos de todo".
 
Allá por el año 2000, Rice denunciaba que la Administración Clinton estaba tan obsesionada con los árboles de la diplomacia que no veía el bosque de los intereses nacionales de EEUU. "Los acuerdos y los organismos multilaterales no deberían ser fines en sí mismos", escribió en un artículo publicado por la revista Foreign Affairs. Lamentablemente, ahora la señora Rice está al frente de una política exterior completamente clintoniana, en la que las negociaciones, los acuerdos y las conversaciones se anteponen a cualquier mejora o cambio real de la situación.
 
En Corea del Norte, en la Autoridad Palestina, en las Naciones Unidas, los principios de la Doctrina Bush han sido arrojados al cubo de la basura. "Hemos pasado de la prevención a la capitulación preventiva", le dijo un día a Hayes un desconsoldado funcionario del Departamento de Estado. ¿Será ése el epitafio de la política exterior de George W.?
 
 
JEFF JACOBY, columnista del Boston Globe.
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