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CARTAS DE ULTRAMAR

Uruguay y Argentina, al Tribunal de la Haya

1) Finalmente, parece que el Tribunal de la Haya deberá laudar sobre la situación planteada con relación a las dos plantas de celulosa que se están construyendo en Fray Bentos (Uruguay), cercanas al río que separa este país de la Argentina. La tensa relación que se vive aquí, en el Sur, comenzó cuando las empresas Ense, de España, y Botnia, de Finlandia, decidieron instalarse en Uruguay. Y no del otro lado del río, en Entre Ríos.

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Fue a partir de ese momento (lo hemos señalado en tres informes) que los ambientalistas argentinos, azuzados por el gobernador Jorge Busti (quien ha perdido, dicen, mucho con la no instalación de las industrias papeleras en su ámbito), comenzaron una serie de campañas violentas para impedir la construcción de las empresas en Uruguay. El pretexto: la defensa del medio ambiente. Hasta entonces ello no había ocurrido, a pesar de que en Argentina hay numerosas empresas papeleras, de obsoleta generación.
 
2) El Gobierno argentino llegó, incluso, a solicitar al Banco Mundial que no concediera su aporte para que este emprendimiento de 1.700 millones de dólares se realizara en Uruguay. El Banco hizo caso omiso a semejante solicitud.
 
Más adelante, Argentina solicitó un informe técnico sobre la posibilidad de contaminación de las aguas del río por las papeleras. El Banco Mundial realizó el informe y señaló que estas industrias de última generación –y al nivel de las más modernas de Europa, y de la más grande, situada en Brasil– no causarán daños.
 
Sede del Banco Mundial.Los argentinos dijeron que el informe era insuficiente. Y solicitaron otro al Banco Mundial. Uruguay, entonces, se sumó a este pedido, evidenciando su buena voluntad al respecto. En enero, el Banco Mundial presentó las conclusiones de ese nuevo estudio. Fue tan concluyente como el anterior: no había agresiones al medio ambiente.
 
Pero tampoco sirve ese informe; y, por otra vía, Argentina anunció que se apresta a poner en funcionamiento una planta nuclear que estaba cerrada por su inseguridad, amenazando a la zona con un nuevo Chernobil. ¿Una revancha? Lo han denunciado miembros del Parlamento del Uruguay.
 
3) Entre las medidas contra Uruguay tomadas por los enterrianos se encuentra, en primer lugar, el corte de los puentes hacia este país. En consecuencia, con esa actitud de la Edad Media, los ambientalistas (y Greenpace, ¡cuándo no!) han impedido en todos los puentes el pasaje hacia Uruguay. Ello ocurre ahora, en plena temporada turística. Hay asimismo trescientos camiones detenidos, con mercaderías. Muchos de ellos salieron desde Chile, un país que está por demás preocupado ante los impedimentos a la libre circulación por las carreteras, máxime en países que además tienen tratados especiales al respecto, como los integrantes del Mercosur (si es que aún existe).
 
El ministro de Economía de Uruguay, Danilo Astori (del izquierdista Gobierno del Frente Amplio), señaló que la merma de turistas argentinos ha sido muy elevada, al igual que de mercancías y servicios, como resultado de estas medidas; las mismas, enfatizó, han perjudicado seriamente la economía de Uruguay.
 
Tabaré Vázquez y Néstor Kirchner.4) El presidente argentino, Néstor Kirchner (que aplaudió el triunfo de la izquierda en Uruguay hace un año), ha mirado para el otro lado, con mala cara. No le cuesta mucho asumir esta actitud: la del mal carácter, me refiero.
 
Y, por su lado, la Cancillería de Uruguay se ha mostrado extraordinariamente ineficiente hasta ahora. No se han divulgado los informes nacionales ni internacionales sobre este emprendimiento de las empresas española y finlandesa; no se ha solicitado el apoyo de los países vecinos ante la violencia "patotera" que impide el libre desplazamiento. Nada.
 
Se echa de menos, ciertamente, a varios expertos de los partidos tradicionales (el Colorado y el Blanco), como Enrique Iglesias, Sergio Abreu, Opperti, cuya sabiduría y probada versación en materia de derecho internacional es reconocida internacionalmente.
 
5) El gobernador de Entre Ríos quiere que el Tribunal de la Haya intervenga: que diga si Uruguay puede hacer estas papeleras o no. El Gobierno de Kirchner está de acuerdo, y permitirá que el tema sea debatido en el Parlamento. Y al parecer así se hará, finalmente, ya que un ministro uruguayo dijo que si los argentinos desean apelar al Tribunal de la Haya, Uruguay también lo hará. Pero, puntualizó, Uruguay, fiel a su estilo, respetará el fallo que se emita. Y comentó que se espera que Argentina también respete el fallo que entonces se emita. ¿Aludía a una controversia no demasiado lejana, entre Argentina y Chile, en la cual los argentinos ignoraron el fallo adverso y el asunto se zanjó gracias a la mediación del Papa Juan Pablo II?
 
Visto el giro que ha tomado el asunto, el presidente Kirchner y el gobernador argentino Busti procuran la libre circulación en los puentes, y explicaron a sus piqueteros ambientalistas que sus acciones pueden ir en contra de los intereses argentinos ante un tribunal. Del lado de Uruguay, esa prepotencia será enfrentada por medios pacíficos, merced a una gira del presidente Vázquez en marzo por los países de la región para explicar el nivel que tiene este emprendimiento, y exhibiendo la documentación pertinente. Uruguay tiene miles de hectáreas forestadas gracias a una política de Estado que se inició hace tres gobiernos, y este es el punto culminante.
 
Veremos si hay cambios esta semana, cuando llega el canciller español, en estas cada día más tensas relaciones entre los dos países rioplatenses.

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