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LA ESTRICTA GOBERNANTA

La mantis religiosa

Dicen algunos expertos que el macho humano está en vías de extinción. Lo dicen porque el cromosoma Y, que se supone que tenía al principio el tamaño del X, cada vez es más pequeño. Tanto que, tal vez, debería haberlo puesto con minúscula. Igual dentro de ciento cincuenta mil años no queda ni un pirulo sobre la faz de la Tierra.

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Lo siento, chicos, pero no me extraña. Sin embargo, el mayor problema no está en el cromosoma Y sino en la cosmogirl, un tipo de chica de la que acabo de tener conocimiento. Desde que cayó en mis manos la revista Cosmopolitan no he vuelto a ser la misma tita Reme de siempre, y he sufrido una revelación en la que un íncubo me muestra a las chicas en forma de mantis religiosas devoradoras de hombres.

Lo primero que me desasosiega es que no comprendo el lenguaje, quizá porque no estoy actualizada. Veo que la palabra novio no tiene vigencia y es tabú. En su lugar aparece aquí y allá la expresión tu chico, que es como una especie de atrofia moral de novio. Pero eso es una bagatela comparada con la jerga pseudo pija y hortera de la chica cosmo. Para entenderlo hay que usar el Cosmo Translator. Sí, sí, parece que están de coña pero creo que van en serio. Por ejemplo, tenemos el estilo girly, que creo que tiene variantes como la good girl, la college girl, la Caribbean girl y la military girl.

Para conseguir esos y otros looks hay que hacer horas y horas de fashion shopping. Para no perder tiempo es mejor confeccionar una lista de must. Ocho must haves pueden convertir tus outfits en fun y fearless looks. El hot color, el acid o el ondulado red carpet se llevan, para qué os voy a decir lo contrario. Huid, en cambio del block color y decantaos más bien por hacer un mix. ¿Sabéis qué es wardrobe workbook? Yo no, pero me alegro de que se lleven las chicas curving.

¿Para quién está hecha esta revista? Sin duda para mujeres muy frívolas y superficiales. No para chicas modestas, pues todo lo que se ve es caro; tampoco para mujeres maduras, porque los cosméticos y la ropa son claramente de cortejo. No parece que piensen en las ejecutivas, pues no hay publicidad de tecnología informática, ni de coches, ni consejos laborales. Aunque recomiendan algunos libros –por cierto, uno de ellos, titulado Capital erótico, lo comenté yo aquí–, no hay ningún contenido que se pueda llamar cultural; y más vale así, porque se ve que no es lo suyo. La prueba es un articulito sobre el dinero en el que dicen, ni más ni menos, que el dinero no se crea, sino que cuando te aumentan a ti la nómina es porque se lo están quitando a otra persona, a pesar de lo cual no debes sentirte mal porque tú no tienes la culpa. Unas veces lo quitas tú y otras te lo quitan a ti. ¡Joroba!

De todas formas, el dinero no parece un problema para las lectoras. En realidad parece que no las aflige ningún problema en absoluto. La profesión no es relevante para ellas, sino sólo un medio para obtener dinero y hacer shopping. No les preocupa la familia, el futuro, el amor y, curiosamente, apenas aparecen imágenes masculinas.

Según dicen en un artículo, existen unos seres terroríficos que se llaman mujeres alfa. Son independientes, con éxito personal y profesional, viven solas y se sienten felices precisamente por su libertad. Hay hombres en su vida porque son de cierta utilidad para hacer cosas con ellos; pero no los necesitan porque la mujer alfa es una naranja completa y no tiene que buscar su otra mitad. Hay cinco claves para ser mujer alfa, y una de ellas es: "Primero tú, luego tú y después tú". ¿Es posible emparejar a esta amazona? Pues sí, señor, existe para ellas el compañero ideal, que es, naturalmente, el hombre beta. Marian Keyes, escritora irlandesa, tiene un hombre beta al que convirtió en amo de casa. Además, anima a seguir su ejemplo: "Si nos comportamos como si fuera la norma, quizá se convierta en la norma". ¡Válgame la puñeta! Nada de compartir las tareas domésticas, que ya es un logro; el objetivo es endilgar el delantal al macho.

Toda esa independencia, libertad y falta de prejuicios de la mujer alfa se convierte en voracidad pantagruélica en lo tocante al sexo. Ahí tu chico se convierte en una especie de muñeco pasivo y exigente para el que hay que reinventar el sexo una y otra vez, con objeto de mantener vivo su interés. Luego dirán que las abuelas eran unas esclavas de sus maridos. Y, vaya, vaya, descubro que ocho de cada diez chicos creen que un vibrador puede hacer el sexo más excitante. ¿Cómo han llegado a esta conclusión? ¿Han preguntado a los integrantes de un grupo de terapia sexual o a los monjes de un monasterio budista? Qué importa. A la cosmogirl le toca una oreja.

Lo que leo a continuación me paraliza en mitad de un estornudo. "Técnicas ninja para reinventar la pasión". Oye, es duro. Hay que coger a tu chico y meterlo en un armario para hacer allí las cochinadas. Además, hay que ser atrevida y echar un quickie (sic) furtivo con tu chic" delante de la gente. También resulta gratificante en extremo hacer cosas con tu chico tapada con una manta, rodeada de amigos, viendo la televisión y con cara de póquer. Demonios, ¿qué leo aquí?: "Haz del monopatín de tu chico un juguete sexual". ¡Ostras! ¿Qué es esto? ¿Se trata de convertir a una niña de primera comunión en un zorrón?

Pero sigo leyendo y veo que puedes sacar un yo más perverso y comportarte como una dominatrix o una esclava. O hacer malabarismos desafiando la gravedad de la forma más salvaje con un 69 de bruces y con las piernas sobre el cabecero para que te suba la sangre a la cabeza. Aunque para sentirse libertina de verdad, nada como usar bragas vibradoras y cederle el mando a tu chico para que las active cuando él quiera. "Nadie conocerá el porqué de tu sonrisa", promete la revista. Pues yo no le veo la gracia.

Sigamos: "Guía para tener un lío en el extranjero". Antes de meter en la maleta tus juguetes eróticos, quítales las pilas porque pueden activarse y hacerte pasar un mal rato en el aeropuerto. Mucho cuidado también porque te pueden poner multas si haces el amor en sitios inconvenientes. Si te lías en el extranjero tienes que saber decir "Me gustas" en cinco idiomas. En hebreo se dice "Aní ohevet otja". Casi prefiero no leer las "16 ideas sexy y sanas para hacer en la bañera"; pero lo hago porque es mi deber. Lo sabía, bajo la superficie del agua en calma se agitaban las tórridas corrientes. Menos mal que para eso están los vibradores en forma de patito. Hay que fastidiarse, la imagen inocente de los patitos ha pasado a formar parte de un catálogo de objetos procaces.

Todo este hartazgo sexual me parece sospechoso. Si estas chicas fueran caballos, yo diría que tienen un vicio de cuadra, triste y enfermizo. El síntoma de una carencia. ¿De amor? ¿De futuro? ¿De límites? Queridos chicos: presiento que se fragua contra vosotros una conspiración que pretende neutralizaros por medio de bragas mecánicas y patitos vibradores. Debéis reaccionar por vuestro propio bien si no queréis acabar encerrados en un armario bajo montañas de ropa trendy, con las costillas rotas, sodomizados por un patito abyecto y con unos cuernos del tamaño del pigmeo con el que se ha liado vuestra fearless girl en su última excursión. Mi sugerencia es la de sor Juana Inés de la Cruz: "Hacedlas cual las amáis".

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