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CHUECADILLY CIRCUS

ZP y su triste legión tebana (1). Retratos de una impostura

Buenos están los progres con el fin del alto el fuego que nunca fue. Cuerpo a tierra, darlings, porque los amigos de ZetaP –ahora sí– pretenden darle lecciones al mismísimo Goebbels. Cualquiera que ose disentir acabará como una conocida mía, a la que el 12 de marzo de 2004 una compi de trabajo socialista le dijo: "Cómo os habéis pasado". Es el nuevo eje del mal: PP-LD-ETA. Oh My God!, Luis Margol convertido en terrorista informativo. Si lo sé, me apunto a un curso de explosivos.

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Sin embargo, lo que más me duele –hasta las entrañas, que si ZetaP las tiene yo también, y con bastante más contenido proteínico que las suyas– es que, en el disparate sobre "el proceso", no se sabe si de paz o simplemente kafkiano, ha colaborado algún conspicuo miembro del establishment gay rama pijoprogre-hijo-del-franquismo-que-se-soltó-la-melena-en-Londres (y acabó quitándole el novio a una amiga). Y luego se preguntan por la persistencia de la homofobia. A mí lo que me extraña es que las Mujeres Despechadas Unidas no se dediquen a la lucha armada y de paso pidan una subvención a la Consejería de Cultura de Extremadura, ese emporio surgido tras la victoria de Espe en Madrid, tierra de paletos.
 
Pese a lo que algunos dicen, los gays somos tan hombres como el resto. Si me apuran, diría que incluso más. Por ejemplo, los hay que votan a Llamazares porque les da morbo y los que encuentran el look malote batasuno especialmente sexy. No se engañen: la tendencia a pensar con cierta parte del cuerpo es común a los machos de toda condición, por muchas chorradas que algún despistado diga sobre los metrosexuales y los übersexuales. Basta acercarse a una pinacoteca para cerciorarse de que el metrosexual y el übersexual han existido casi siempre, y que además una cosa no quita la otra. Algunos no saben qué hacer con tal de buscarse excusas para no depilarse el entrecejo. ¡Viva Chesterton, abajo los miedicas!
 
En la nómina de miembros del establishment rosa –mucho más que un lobby– que no han dejado de loar las virtudes de ZetaP, su talante, su bondad inconmensurable y muchas tonterías más brilla con luz propia Alfonso Llopart, exitoso empresario de Chueca y director de Shangay, revista gay gratuita de todo a 1.000 –euros– plagada de declaraciones de diversas estrellas del pop alabando "esa sensibilidad especialidad de los gays" y de reportajes turísticos subvencionados por el Gobierno de Turquía, nueva tierra de promisión tras el triunfo del fascismo en la capital de España.
 
Huelga decir que recomiendo vivamente la lectura de Shangay a todo el mundo, incluidos los curas de mi parroquia y las misioneras de Cáritas. Yo nunca he hecho competencia desleal a nadie, ni a los periódicos que se escuchan ni a las televisiones que se leen. Tampoco a las revistas que uno podría usar para cualquier cosa, como por ejemplo envolver la fruta, aunque no sé si esto sería competencia desleal a las papeleras o a la United Fruit. ¡Qué lío! (Won’t you please, help me!).
 
Entre las perlas extraídas del rutilante cofre editorial de Llopart, autodeclarado subjetivo, manipulador y mentiroso en el ámbito privado (aren’t we all?), figuran unas desternillantes afirmaciones sobre Telemadrid, esa televisión en la que "no hay noticia que no se tergiverse u omita con claros fines propagandísticos y/o electoralistas". Sin duda alude al espectáculo de la rotura del retrato de Esperanza Aguirre protagonizada por su camarada Shangay Lily, la primera drag queen de Egpaña, en uno de los programas del canal autonómico. Estos socialistas han ido demasiado lejos, y nada mejor que uno de los suyos para recordarles que esas cosas no se hacen.
 
Hace poco el empresario se preguntaba en clave cartesiana si podría haber gays de derechas o socialistas descontentos con el tratamiento que el Gobierno dispensaba al terrorista –mis palabras, no las suyas– De Juana. A pesar de no conocer ningún caso, el empresario admitía la posibilidad de que algo así ocurriera –gracias por perdonarme la vida–, aunque señalaba que lo de ETA no era más que un exceso de "talante" y demás bondades del presidente del Gobierno, fustigado por una panda de "cotillas" mal llamados "tertulianos". Efectivamente, yo también creo que es del todo inadmisible que izquierdistas de toda la vida como Arturo González vayan a la cadena de Prisa a decir que Zapatero es tonto. Absolutely intolerable!
 
Por último –no es que Alfonso no haya dicho muchas más cosas de este estilo, pero mi espacio es reducido y la sabiduría del ungido Llopart inmensa–, y a propósito de los resultados electorales: al amigo de Zerolo le gustarían "menos mayorías absolutas y más gobiernos de coalición de unos colores y otros, en los que las palabras negociar, talante y compromiso tuvieran más sentido... ¿No es esa la verdadera sociedad del arco iris?".
 
¿Y de qué color es ANV? ¿O tal vez se refiera al azul de la Falange? Está visto que con demócratas así no hacen falta dictadores; o, como alguien le diría a Rodrigo Rato: con amigos así, por muy hijos de que sean, sobran los enemigos. Algunos preferimos ceñirnos a un par de gamas y dejar los experimentos democráticos para los caraqueños, que bien podrían instruir a Llopart sobre libertad de prensa y otros lujos asiáticos.
 
Sin embargo, no todo es impostura y cloroformo con aroma a Chanel nº 5 en el universo queer. Excepciones, haylas, como la de la asociación valenciana Colegas, cuyo observatorio internacional presta especial atención a la situación de los gays en el Islam y otras sociedades opresoras y que incluso ha solicitado la ruptura de relaciones diplomáticas con el gobierno persa debido a su homofobia y antisemitismo. Ni que decir tiene que la postura de Colegas no ha caído nada bien en los círculos más zerolistas, que interpretan esta petición como un ataque contra su líder espiritual.
 
En fin, que viendo como está el patio, lo mejor es relajarse y reírse con Another Gay Movie, una divertidísima comedia no apta para heteros recientemente estrenada en algunos cines de la aldea madrileña (no tengo noticias de que el presidente de Extremadura haya asistido a la première en algún rincón de su Roma rural). El filme caricaturiza los desperados intentos de cuatro adolescentes margolianos por perder la virginidad antes de llegar a la universidad. Kilos de sal gorda, mucho primer plano y situaciones inconcebibles –ya saben, cine gringo independiente–. Como también corresponde a una indie movie, buen reparto aunque pésimamente dirigido.
 
En resumen, una peli para desternillarse, aunque si alguno está pensando en llevar a sus papás y de paso aprovechar la ocasión para salir del armario, yo que él no lo haría. Para eso que alquile C.R.A.Z.Y., una auténtica obra de arte que trasciende sexualidad, ideología y nacionalidad y en la que la orientación sexual sirve para hablar de muchas más cosas. Ya sé que para los popes posmodernos esto es imposible, pero a mí me importa un bledo. Heterodoxia o barbarie, that is the question en el planeta ZetaP. ¿Será que algunos nos hemos vuelto marcianos?
 
 
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