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‘God save the King’

La 'marca España' y la credibilidad del Estado de Derecho están amenazadas de muerte desde aquella fecha maldita.

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La 'marca España' y la credibilidad del Estado de Derecho están amenazadas de muerte desde aquella fecha maldita.

Mis disculpas por utilizar la frase en la lengua original. Quisiera aplicarla al rey Felipe VI. Dios salve al Rey, igual que deseo a todos los mortales. A mi hijo, en cambio, no le salvó la vida terrena el rey padre, ni el resto de las instituciones del Estado. Vivo con la esperanza de que esté con el Rey de Reyes.

Durante este año estamos viviendo en España acontecimientos de relevancia histórica; uno de los más importantes, sin duda, ha sido el cambio de titularidad en la Corona. Este hecho ha sido glosado y recibido con posiciones muy variadas. Eso es normal en un país teóricamente libre. No es mi intención abrir el debate monarquía o república. Creo que después de siglos de monarquías y con dos repúblicas poco ejemplarizantes, estos debates pueden resultar una pérdida de tiempo, máxime cuando tenemos problemas más urgentes que atacar y deudas recientes más importantes que saldar.

El primer paso para vivir en paz, cosa que ansiamos la mayoría de los hombres, creo que debe ser el de saldar la deuda contraída en marzo de 2004; una deuda de sangre. Los problemas existentes, sean de la índole que sean, deben resolverse previa elaboración de un plan en función de las prioridades y de los recursos disponibles. No descubro nada nuevo, a diario nos hablan de "hojas de ruta", incluso de las de los amigos del mal.

Otro acontecimiento importante, al menos para muchos españoles y para las víctimas, ha sido la conmemoración del décimo aniversario de los atentados de los trenes de Cercanías. La paz, reclamada por el pueblo y sus dirigentes a raíz del macrocrimen del 11-M, no es hoy una realidad. Al menos algunas víctimas de aquel atentado no podemos vivir en paz mientras anden sueltos y sin castigo los instigadores y los ejecutores de aquella matanza de inocentes. Las tres instituciones del Estado, las encargadas de la prevención, la seguridad, la investigación y la justicia, a día de hoy podemos afirmar que, como mínimo, han hecho dejación de funciones o no han actuado según el ordenamiento constitucional y jurídico.

Hemos aludido anteriormente al primer paso para poder vivir en paz. Sin duda es poco menos que imposible saldar una deuda de doscientas vidas y de casi dos mil heridos, pero, dada la gravedad de los delitos cometidos, debe de haber alguna posición que se aproxime a la reparación del mal causado. Un solo autor material condenado: parece más una burla a la inteligencia, a las víctimas y a la justicia que un intento de saldar la deuda pendiente contraída por todos los actores intelectuales, materiales e institucionales. Vean en Change.org mi Petición al Gobierno…, respaldada por 56.013 personas.

La marca España y la credibilidad del Estado de Derecho están amenazadas de muerte desde aquella fecha maldita. Y lo peor es que la España derivada de esos atentados es una confirmación de los peores augurios sobre la autoría y las razones para cometerlos, lo que nos conduce por derroteros impredecibles.

Una de las primeras audiencias concedidas por Felpe VI fue a las víctimas del terrorismo. El gesto no pudo ser más elocuente. Ya han pasado unos meses desde la publicación de aquellas fotos para la memoria gráfica, pero ni las asociaciones de víctimas ni las instituciones del Estado han hecho nada práctico para esclarecer toda la verdad y hacer justicia. El Rey, que constitucionalmente arbitra y modera el funcionamiento de las Instituciones del Estado, ha señalado un camino; ahora corresponde a las instituciones cumplir con su deber y resarcir la deuda pendiente. Hemos sido los destinatarios de unos atentados que a algunos nos obligan a

NO OLVIDAR LO INOLVIDABLE.

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