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A la sombra de Aznar

No sabemos qué pasará con el proceso abierto por el PSOE, pero sí sabemos que con Aznar en La Moncloa, la banda ya estaría derrotada y sería historia, sin los problemas creados por el tándem Zapatero-Rubalcaba.

GEES
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Rubalcaba y PRISA estan tan excitados con la maravillosa hoja de ruta que han descubierto para ETA, que en la orgía de felicitaciones se incluyen a sí mismos como los artífices de la "derrota de ETA". En este matrix de la negociación que entre todos han creado, parecen creer incluso que ha colado. Pues no lo ha hecho.

Ni Rubalcaba ni Zapatero han sido artífices de la derrota de ETA. Fue Aznar el que les dejó la banda débil y acosada de la que el candidato socialista alardea ahora. De hecho, su adicción al pacto con ETA ha proporcionado desde 2004 una vitalidad a una banda moribunda, como cualquier experto en lucha antiterrorista puede corroborar. No sabemos qué pasará con el proceso abierto por el PSOE, pero sí sabemos que con Aznar en La Moncloa, la banda ya estaría derrotada y sería historia, sin los problemas creados por el tándem Zapatero-Rubalcaba. Que es lo que a nuestra izquierda le enfurece.

Que su relación con ETA abandonase la firmeza y determinación mostrados por Aznar, cree malestar en las FSE, desconcierto en el exterior, o hiera a las víctimas, es malo. Pero que al mismo tiempo se apunten unos méritos que no les corresponden roza el surrealismo. Las medidas que pusieron a ETA contra las cuerdas –la reforma de la Ley del Menor (2000), la reforma del Código Penal y la Ley de Partidos (2002)– se aprobaron superando los problemas y peros que el PSOE de Zapatero y Rubalcaba ponía sobre la mesa día sí y día también. Las cosas que los socialistas decían en privado y lo que decían en público pondrían rojo a más de uno de los que hablan de "artífices de la derrota de ETA", porque si por ellos fuese, no se hubiesen aprobado jamás. Nunca apostaron por las medidas que Aznar puso en marcha y que rompieron el espinazo de ETA, y Rubalcaba conoce bien las trampas que puso en el camino.

Mientras Rubalcaba sufría por el papel marginal del PSOE ante un Aznar con mayoría absoluta que se decidía a borrar a ETA del mapa, otros dirigentes socialistas simplemente se preocupaban por la "vulneracion" de garantías. Y no sólo ellos: no queremos reproducir las columnas y editoriales del diario El País dedicadas a defender las garantías que supuestamente esas reformas podían conculcar. Cuando se tira de hemeroteca y se ve que ahora PRISA habla de "felicitarnos" por la derrota de ETA y el triunfo del Estado de Derecho, cabe preguntarse a quién se refiere.

El problema de Zapatero y Rubalcaba es que para justificar su política actual tratan de reescribir la historia. No han sido ellos –y menos Felipe González– quienes han combatido a la banda desde la ley y sólo desde la ley y el Estado de Derecho, sino Aznar; no han sido ellos los que acosaron policial y judicialmente a la banda, sino Aznar; no han sido ellos los que aislaron internacionalmente a la banda, sino Aznar. La sombra del expresidente oscurece su escuálido papel. De ahí su paranoica obsesión.

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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