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España y los yihadistas eslavos

Es importante destacar la importancia de la dimensión oriental del terrorismo yihadista.

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La detención, por el Cuerpo Nacional de Policía, el pasado 2 de agosto de tres operativos de Al Qaeda en La Línea de la Concepción y la de otros tres yihadistas, esta vez en Francia, en una operación conjunta hispano-francesa el pasado día 1 tienen elementos comunes.

Los detenidos en suelo gaditano en agosto –en el marco de la denominada Operación Plomo– fueron un ruso, un ruso de origen checheno y un turco. Tenían explosivos ocultos en un zulo y se les acusó de preparar atentados en la zona, extremadamente sensible no sólo por los potenciales objetivos españoles sino por la proximidad de Gibraltar y por la presencia estadounidense en la base de utilización conjunta de Rota. Los detenidos ahora en Francia, uno en la localidad de Noyon, a 10 kilómetros de París, y los otros dos en barrios parisinos, están vinculados, según las fuerzas de seguridad, a la célula de Cádiz, y planeaban atentados en España. Ya en el verano pasado se vinculó a los detenidos con otros yihadistas que estarían operando en Francia, y un equipo conjunto de investigación policial hispano-francés ha hecho un buen trabajo en estos meses.

Es importante destacar la importancia de la dimensión oriental del terrorismo yihadista, sobre todo en momentos en que la matriz magrebí y saheliana del mismo atrae toda la atención, tanto en Francia como en sus aliados, incluida España, que colaboran con ella en el esfuerzo desarrollado en el norte de Malí. Francia tiene muy presente esta dimensión del terrorismo yihadista de origen caucásico o centroasiático en su suelo, igual de activo que cuando aún había fuerzas francesas desplegadas en Afganistán. El pasado 8 de enero un tribunal francés condenaba a ocho años de prisión a Irfan Demirtas, cabecilla de una organización que financiaba desde suelo francés al Movimiento Islámico de Uzbekistán (MIU), uno de los más tempranos tentáculos de Al Qaeda.

En Rusia, el terrorismo yihadista perdura, y sus ramificaciones internacionales sirven para alimentarlo. Agosto, mes de las detenciones en España, fue especialmente letal en el Transcáucaso ruso: el día 2 un suicida mataba a cuatro militares en Chechenia; el 19, otro suicida asesinaba siete policías en Ingusetia; el 28, una mujer suicida mataba a un líder sufí y a seis de sus seguidores en Daguestán, y un guardia de fronteras, yihadista infiltrado, mataba a siete de sus compañeros en la misma provincia. El 23 de octubre otro suicida mataba a un policía en un atentado contra una comisaría en Ingusetia.

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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