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Guillermo Domínguez

Se va Zidane: ¿y ahora qué?

Nadie le puede negar a Zidane que este curso ha hecho virguerías con un equipo fundido, castigado por las lesiones, el covid y hasta los arbitrajes.

Guillermo Domínguez
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Nadie le puede negar a Zidane que este curso ha hecho virguerías con un equipo fundido, castigado por las lesiones, el covid y hasta los arbitrajes.
Zinedine Zidane deja de ser entrenador del Real Madrid. | EFE

La flor, el calvo de la suerte, saes… no pocas chanzas a costa del mejor entrenador de la historia del Real Madrid, con las estadísticas en la mano y le pese a quien le pese. Que si es un simple gestor de vestuario, que si no tiene idea de táctica, que si la suerte… pero lo cierto es que Zinedine Zidane ha callado muchas bocas –entre ellas la de quien escribe estas líneas– durante las dos etapas que ha estado en el banquillo blanco (enero de 2016-mayo de 2018 y marzo de 2019-mayo de 2021).

Las dos veces que se hizo con las riendas –la primera relevando a Rafa Benítez y la segunda, en su regreso, en sustitución de Santiago Solari– devolvió al equipo a la senda del triunfo. Habrá tenido sonoras derrotas, cierto, pero los números cantan: once títulos, sólo tres menos que Miguel Muñoz, pero con 342 partidos menos que el mítico exentrenador blanco y exseleccionador nacional (605 por 263). Un trofeo cada 23 encuentros, que se dice pronto.

De esos 263 partidos, sólo ha perdido 36. El resto, 174 victorias y 53 empates. Batacazos sonados como ante el Alcoyano, Cádiz, Alavés, París Saint-Germain, Manchester City, Shakhtar Donetsk o Chelsea, por poner algunos ejemplos, pero nadie le puede negar a Zidane –faunas, alopecias afortunadadas y saes al margen– que esta temporada ha hecho auténticas virguerías con un equipo fundido, castigado por las numerosas lesiones y el coronavirus y perjudicado no pocas veces por los arbitrajes. Eso sí, por primera el equipo se ha quedado en blanco después de once años consecutivos conquistando al menos un título. Y eso seguramente habrá pesado en la meditada decisión del marsellés.

Sinceramente, es increíble que, ante todas las adversidades, el Madrid haya peleado la Liga hasta el último minuto y llegara a semifinales de Champions, cayendo ante un equipo muy superior en todos los aspectos –sobre todo el físico– como fue el Chelsea de Tuchel, cuando hace meses nadie daba un duro por los blancos. Y no menos increíble es que a Zizou le sigan dando más palos que a una estera.

Se va Zidane, sí, y sospecho que esta vez va para no volver. La pregunta es: ¿y ahora qué? ¿Hay vida más allá de Zinedine? ¿Quién será el nuevo entrenador de la casa blanca? El baile de candidatos empezó hace ya unos días: Raúl, Massimiliano Allegri, Antonio Conte y hasta un Mauricio Pochettino que parece no tenerlas todo consigo en el PSG pese a que no lleva ni seis meses en el cargo.

Si yo fuera Florentino Pérez, apostaría por alguien de la casa; es decir, por Don Raúl González Blanco, que está demostrando ser un entrenador como la copa de un pino. También Guardiola y el propio Zidane dieron el salto desde abajo. Además, conviene recordar que los entrenadores de fuera, salvo alguna honrosa excepción (Carlo Ancelotti, José Mourinho, Leo Beenhakker…), no funcionan en el Bernabéu (o Valdebebas mientras duren las obras).

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