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EL ORIGEN HISPANO DEL LIBERALISMO CRISTIANO

La Escuela de Salamanca

Los liberales son considerados algo así como seres sin escrúpulos, especuladores que sólo buscan ganar dinero (¡como si fuera algo malo!); incluso, desde algunos sectores, se les ha acusado de ser los causantes de la crisis que atraviesa nuestra economía. A mi modo de ver, la causa de estas críticas es el gran desconocimiento que existe sobre sus verdaderos postulados.

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El liberalismo es una teoría muy incomprendida por desconocimiento y por deformación de sus verdaderos postulados. Con estas breves líneas pretendo demostrar lo equivocado de estas afirmaciones y poner de manifiesto que, como tantas veces defendió el profesor Termes, desde el punto de vista moral no hay nada que oponga al pensamiento liberal y al pensamiento cristiano.

La denominación Escuela de Salamanca se aplica a un grupo de juristas españoles del siglo XVI vinculados a la universidad salmanticense; juristas que crearon un cuerpo de doctrina sobre derecho natural, internacional y teoría monetaria. La emergencia de la ES supuso el resurgir de la corriente escolástica, que, adoptando los principios básicos del humanismo, recogió la tradición aristotélico-tomista, que había quedado arrinconada por las tesis nominalistas, para explicar los principios generales del comportamiento humano.

Los autores de la ES no fueron, ni mucho menos, economistas puros; de hecho, eran fundamentalmente moralistas. En sus escritos, los problemas económicos aparecen tratados no desde una orientación estrictamente económica, sino a la luz de la teología moral. Su propósito fundamental era dirigir las conciencias. Todas sus obras tuvieron una clara intención pastoral, independientemente del público al que fueran dirigidas. Sus ideas económicas pueden considerarse un programa ético de investigación.

Son muchos los maestros a los que deberíamos aludir, pero, por razones de espacio, nos limitaremos a mencionar a algunos de sus principales exponentes: Francisco de Vitoria (1483-1546), el fundador; Diego de Covarrubias (1512-1577), Domingo de Soto (1494-1570), Martín de Azpilcueta (1493-1586), Tomás de Mercado (1500-1575), Luis de Molina (1535-1601), Juan de Mariana (1536-1624) y Francisco Suárez (1548-1617), quizá la última gran figura de la ES.

Para los autores de la ES, la justicia era una cuestión fundamental. La principal pregunta que se formularon los escolásticos era: ¿qué es lo justo? Bajo este punto de vista analizaron los problemas económicos, políticos y sociales. El propósito de sus obras era servir de guía en la toma de decisiones. A la hora de decidir, los escolásticos, siguiendo a Tomás de Aquino, abogaban por que el hombre acudiera a la ley natural y a la recta razón.

El marco general de referencia a la hora de abordar el estudio de la toma de decisiones lo proporciona la Ley Natural, que tiene una importancia fundamental en el pensamiento escolástico y es considerada norma de conducta humana, de manera que la naturaleza se convierte en criterio de moralidad fundamental.

La naturaleza, concretada en el Derecho Natural, se encuentra en la base de todos los juicios morales que emitieron los doctores de la ES. No es propósito de este breve artículo recordar todas sus importantes aportaciones a la ciencia económica: baste señalar aquí que defendieron en todos sus juicios la libertad económica. Para ellos, la voluntariedad y el libre consentimiento –y la ausencia de fraude o engaño– eran la base de la moralidad en materia de fijación de precios y salarios. También es digno de mención su rechazo a los monopolios y a los impuestos elevados, así como su denuncia de la inflación o su preocupación por el bienestar de trabajadores y consumidores.

 

CECILIA FONT DE VILLANUEVA, doctora en Economía y miembro del CENTRO DIEGO DE COVARRUBIAS.

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