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40 ANIVERSARIO DE LA CRISIS DE LOS MISILES

Los verdaderos motivos de la crisis de los misiles

Durante décadas se consideraba que el principal pretexto para la instalación de misiles nucleares soviéticos en Cuba era la defensa de la isla contra un posible ataque estadounidense. Pero resulta que, en aquel entonces, al líder soviético, Nikita Jrushev, le importaba un pito la defensa de Fidel y de su régimen.

Víctor A. Cheretski
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Lo que le importaba a Jrushev en realidad era crear un contrapeso a las bases estadounidenses en Turquía y chantajear de forma permanente a los americanos. Así lo señala, en una entrevista con el diario oficioso moscovita Izvestia, un antiguo consejero de Jrushev, Fiodor Burlatski, que explica la esencia de una crisis que puso al mundo al bordo de una catástrofe nuclear.

Según este político, la idea de colocar los misiles en Cuba se le ocurrió a Jrushev mucho antes de los sucesos de la bahía de Cochinos. Fue durante uno de sus veraneos en la ciudad búlgara de Varna, en el mar Negro, cuando su acompañante, el mariscal Rodión Malinovski, le comentó que los americanos tenían muy cerca, en Turquía, unos misiles nucleares que tardarían 10 minutos en alcanzar Moscú. Impresionado, Jrushev le ordenó buscar una "alternativa" a estas bases y crear algo parecido en las costas de Estados Unidos.

Burlatski también asegura que Jrushev nunca pensó ser el primero en utilizar las armas nucleares contra Estados Unidos, ni creía en la posibilidad de una guerra nuclear, ya que consideraba a los americanos "civilizados y también incapaces de atacar primero". El general Pliyev, comandante de las tropas rusas en Cuba en 1962, no tenía órdenes de utilizar los misiles. No obstante, el ex-consejero destaca que el día más dramático del conflicto fue el 27 de octubre, cuando un avión estadounidense lanzó varias bombas contra el submarino soviético B-59, uno de los cuatro que custodiaban la isla. El comandante de este submarino estuvo a punto de "contestar" disparando un torpedo nuclear contra un buque militar estadounidense que se encontraba cerca. Pero no se atrevió, ya que no había recibido ninguna orden de sus superiores.

El mismo día los rusos derribaron un avión-espía estadounidense U-2 en el cielo de Cuba. Según Burlatski, tras este suceso, Castro se reunió inmediatamente con el embajador soviético en la isla, Alexéev, y le pidió que los rusos asestaran un ataque nuclear preventivo a Estados Unidos. El pueblo cubano está dispuesto a sacrificarse en la lucha contra el imperialismo americano, declaró el dictador. Al enterarse de las palabras de Castro, Jrushev dijo que "al camarada Fidel Castro le han fallado los nervios", y añadió que los dirigentes soviéticos ya estaban en contacto con el Gobierno estadounidense para solucionar la crisis.

Los rusos empezaron a ceder tras la amenaza de Kennedy de bombardear Cuba, especialmente sus bases en la isla, donde en aquel entonces se encontraban unos 40.000 militares además de una gran cantidad de material bélico, aviones y misiles. Siempre según Burlatski, en caso de bombardeo, los soviéticos se proponían lanzar un ataque de represalia contra las bases estadounidenses en Turquía y el sector americano de Berlín, pero nunca contra territorio estadounidense.

El ex-consejero señala también que Jrushev estaba muy orgulloso de haber podido solucionar la crisis. Una vez, ya retirado de su cargo, dijo a Burlatski: "Fíjate, yo que soy un antiguo pastor de cerdos y analfabeto he podido llegar a un acuerdo con Kennedy, que tenía una gran cultura y procedía de una familia bien". Al parecer, el factor clasista le importaba mucho más a Jrushev que cualquier otro.
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