
El otro pilar de la película Bella es la reivindicación de la aportación de los valores hispanos para la sociedad americana: familia, trabajo, religiosidad, honradez, etc. "Basta ya del estereotipo de latino entre bandido y latin-lover. Es hora de mostrar nuestro verdadero rostro". Para Verástegui, las leyes de inmigración americanas consolidan un prejuicio tremendo hacia la población latina. Y cree que Obama no propone una situación mejor. El cine es un lugar donde, desde los años cuarenta, se ha ido consolidando con singular eficacia el modelo de latino tramposo y marrullero y el de latina como objeto sexual. Para Verástegui, casos como el de Antonio Banderas, que ha dignificado el rol del "latino en Hollywood", son referentes a seguir. El actor mexicano subraya la aportación de cohesión social y arraigo en las tradiciones que supone el mundo latino y chicano en una sociedad cada vez más desestructurada y carente de valores.
En España, ambas batallas parecen quedar un poco fuera de la sensibilidad del espectador. Sin embargo, el goteo reciente de películas que cuestionan el aborto como solución, películas bastante bien acogidas, indica que ya no es tabú proponer alternativas a la "solución final" del aborto. Una cultura de la acogida y de la adopción parece despertar simpatías en amplias franjas de la población. Es por ello por lo que Bella, una película discreta y nada "militante", puede caer muy bien al espectador medio. Una película que ni condena ni adoctrina ni juzga, sólo propone la acogida y el entorno familiar como un lugar donde sanar las heridas de un embarazo no deseado y proponer una vía que a todos construye y a nadie destruye. Desde aquí les animamos a disfrutar de esta entrañable y grata película que, como ven, tiene dentro mucha más carga socio-política de la que parece.