
Cuando a los padres no se les permite (o son muy apáticos) tomar decisiones sobre la preparación de sus hijos, el gobierno toma las riendas. El resultado puede ser adverso a los deseos de la mayoría de padres, como por ejemplo la situación actual en la que Dios está absolutamente prohibido en las escuelas públicas.
El concepto de parentalismo liberal afirma que los padres son los que están mejor capacitados para tomar decisiones sobre cómo criar a sus hijos, especialmente cómo deben ser escolarizados. Ninguna entidad gubernamental, no importa lo dotada que esté intelectualmente, tiene la motivación ni la preocupación que sí tienen los padres mismos para escoger una escuela para su hijo. Esa es la esencia del paternalismo liberal.
El concepto de Gilles fue ratificado por la dramática decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos en Zelman vs Simmons-Harris en 2002, que decisivamente aprobaba la elección de escuela en el más amplio de los sentidos. La Corte dijo, en efecto, que eficiencia competitiva y libertad educativa son tan inseparables, haciendo una comparación casera, como la harina en un pastel.
No importa el nombre que se le dé; sea "parentalismo liberal" o "libertad educativa", el papel central de los padres en la educación tiene raíces profundas en nuestra historia y tradición religiosa. "Escucha, hijo mío, la doctrina de tu padre, y no desprecies las enseñanzas de tu madre", Proverbios 1:8. Y otro proverbio más adelante aconseja: "Corrige a tu hijo, y te dará descanso; y dará deleite á tu alma", Proverbios 29:17.
Aquellos que se oponen a la libertad educativa anhelan demostrar que el control parental es algo nuevo y quizá una noción no americana. Pero durante un largo período de la historia de nuestra nación, las instituciones educativas eran voluntarias, esfuerzos cooperativos que involucraban a padres, maestros, instituciones religiosas, organizaciones de caridad y, a veces, al gobierno local. La escuela pública norteamericana creció inmediatamente después de la ola inmigratoria que barrió la nación en el siglo XIX. Los políticos pensaban entonces que el control gubernamental de la educación era la forma de asimilar a los niños inmigrantes así como evitar conflictos sobre cualquier subsidio estatal para escuelas religiosas.
Así es que,los críticos y los ignorantes no admiten o no se dan cuenta de que Estados Unidos tiene una larga y legítima historia de valoración y cuidado de la libertad educativa. Las 8.000 escuelas católicas, por ejemplo, son un testimonio de esa libertad, a pesar que los padres que han escogido escuelas privadas han sido forzados a pagar igualmente el sistema educativo gubernamental a través de sus impuestos.
Aunque la elección escolar es ahora legal, todavía da servicio a un número relativamente pequeño de estudiantes. Muchos estados tienen escuelas charter* y más de un millón de niños son educados en casa. Pero aquellos que no pueden aceptar ese tipo de libertad educativa están tratando de entorpecer la tendencia de elección parental. Buscan, por ejemplo, enredar las escuelas charter en una maraña de nuevos reglamentos que dominarían todo, desde la facultad hasta el currículum.
California ha hecho que sea casi imposible educar a los niños en casa. Este estado, conocido por sus extrañas costumbres, exige que los alumnos aprendan solamente con un profesor titulado, en una escuela charter o con un programa de estudio casa-colegio supervisado por la escuela pública de la zona.
Trágicamente siempre habrá padres a los que no les importe mucho lo que le pase a sus hijos. Ven la escuela como el sitio donde sacarse a los niños de encima, así pueden darse el gusto de dedicarse a sus ilegítimas ocupaciones. Los niños van al colegio con las mismas actitudes equivocadas.
Pero lo que la mayoría de padres ha querido para sus hijos durante los años ha sido opciones educativas que representaran sólidas creencias culturales, morales o religiosas y sus tradiciones. Quieren protecciones constitucionales, como libertad de expresión, asociación y culto. Pocos americanos quieren que el gobierno se meta en las intimidades de la vida familiar o que impongan reglamentos educacionales con el objetivo de homogenizar al cuerpo estudiantil.
Los padres tiene la obligación moral de usar la libertad con responsabilidad tomando buenas decisiones para sus hijos. Por su parte, el gobierno tiene el deber de dar el espacio necesario para ejercer esa libertad. El permitir que haya una variedad amplia de instituciones educacionales que den cabida a las creencias y deseos más profundos de una población diversa. Eso es lo liberal.
* Nota de traducción: La escuela charter es una alternativa de escuela pública que, siendo costeada por impuestos, es independiente del sistema público educativo y relativamente libre de regulaciones estatales y locales.
