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Escrúpulos inmorales

La ilegalización de Batasuna y el coche bomba de ETA en Neguri son los denominadores comunes de la prensa de hoy. También destacan la investigación de la ONU en Jenín, las novedades del proyecto de ley del IRPF, aprobado por el Gobierno el viernes, y el cierre de bancos en Argentina.

Ilegalización de Batasuna

ABC dedica un contundente y brillante editorial a las calculadas ambigüedades e incoherencias del frente nacionalista en relación con la ilegalización de Batasuna: “el frente nacionalista al que se quieren abocar PNV y Eusko Alkartasuna es una reacción que no puede entenderse al margen del pacto de Estella y del acuerdo de fondo para llevar a la sociedad vasca a la fractura con un referéndum de autodeterminación contextualizado en un marco de bombas, pistolas y amenazas”. ABC estima, con todo acierto, que la ilegalización de Batasuna es una cuestión de principio, más allá de consideraciones de orden práctico y de “supuestas consecuencias positivas para el entramado terrorista... la convivencia política con candidatos terroristas... no es precisamente un rasgo de normalidad democrática sino una cesión que ni siquiera se justifica por un miedo insuperable... lo que están dispuestos a hacer los nacionalistas es ponerse a la cabeza de la manifestación para proteger el derecho de Batasuna a seguir amparando el terrorismo y mermando la democracia”.

La Razón destaca el ofrecimiento de Aznar a Zapatero para firmar “de igual a igual” el documento por el que los diputados solicitarán a la Justicia la ilegalización de Batasuna. “Rodríguez Zapatero puede insistir en su actual política de enfrentamiento a toda costa con el PP, y eludir incluso el envite de Aznar con argumentos de leguleyo. Hacerlo así sería desaprovechar la oportunidad de volver a comandar, como hizo al firmar el Pacto contre el Terrorismo, las líneas de los demócratas contra ETA... la batalla contra el terrorismo promete ser tan dura que no habrá lugar ni a las medias tintas ni para los intereses particulares de los partidos”. Así es, efectivamente. Tan sólo hay que añadir que los principales culpables de la actitud de Zapatero son PRISA y González, empeñados —por mezquinos intereses económicos y partidarios— en marcar diferencias con el PP en asuntos donde cualquier persona sensata y de bien tendría que estar de acuerdo. A este respecto, sólo hay que observar las viñetas de Peridis en El País, donde se representa sistemáticamente a Zapatero como escabel o sillón donde Aznar asienta sus reales...

Israel y la ONU

Son muy escasos los medios que, cuando se trata de Sharon, se resisten a mostrar su vertiente menos imparcial. La Vanguardia, por ejemplo, titula hoy “La ONU aprueba una investigación limitada de la matanza de Jenín”. Para este diario, los hechos son tan claros que, al parecer, la comisión es un puro y molesto trámite para ratificar una sentencia ya pronunciada. En su editorial, el periódico barcelonés pone en duda que el campo de Jenín fuera refugio de terroristas, mientras que da prácticamente por probado que allí se produjo una masacre indiscriminada: “Israel ha dicho que ‘no tiene nada que ocultar’ y garantiza que colaborará en la investigación. No tiene otra alternativa a la vista de la indignación que suscitan las imágenes y los datos incompletos que llegan de Jenín. Las tesis de Israel sobre su lucha contra el terrorismo están perdiendo legitimidad a ojos incluso de quienes comprendían una respuesta a los ataques suicidas”. Para nada se menciona que los “supuestos” terroristas de Hamas no estaban armados precisamente con tirachinas ni que causaron 23 bajas al ejército israelí en una emboscada a bombazo limpio y con armas automáticas. En fin, todo un ejemplo de objetividad.

Más equilibrado y objetivo se muestra La Razón: “Es difícil, para quien desea ser imparcial, saber hoy con la suficiente certeza si el Ejército israelí desató sin más una matanza en el campo palestino de Jenín o, por el contrario, si las decenas de cadáveres y los restos de casas destruidas... son el resultado de una batalla entre dos bandos armados... Lo cierto es que Sharon ha ganado la batalla militar en Jenín, pero sin duda ha perdido la primera pelea mediática... las únicas informaciones partieron del bando palestino, y no era posible comprobar su veracidad”. Este diario, al menos evita emitir un juicio antes de que se aporten las pruebas. Sin embargo, hay un indicio que casi todo el mundo omite: las imágenes de la destrucción de Jenín son reales; sin embargo, si hubiera habido verdaderamente una masacre indiscriminada, las ruinas estarían salpicadas de sangre y de cadáveres. El campo de refugiados tenía unos 13.000 habitantes, y de momento, aún no se han encontrado siquiera los cincuenta que las fuentes israelíes contabilizaron.

Cierre de bancos en Argentina

El País dedica un editorial desigual al cierre bancario decretado por Duhalde, ante la amenaza de que el sistema financiero sufra un colapso. Acierta cuando dice que “un antecedente del Plan Bonex (que, en definitiva, es una modalidad de confiscación de los ahorros) fue ya experimentado en Argentina aprincipios de la década de los noventa por el Gobierno de Carlos Menem. Pero entonces el Estado no estaba en una suspensión de pagos oficial, como ahora, y podía ofrecer un respaldo de los títulos que emitía”. Sin embargo, cuando se trata del FMI, el editorialista no puede evitar sucumbir al ramalazo antiglobalizador propio de la línea de este diario: “El Fondo Monetario debe hacer la autocrítica de su actuación pasada en Argentina. El hecho de que uno de los alumnos más aplicados en el uso de sus recetas esté a punto de llegar a la parte más honda del pozo debería conducir a su reaparición con dinero fresco y liderando a un grupo de países que aportase financiación al agonizante país”. Más bien, sucede exactamente lo contrario: es cierto que el FMI debe realizar una autocrítica, pero no de sus recetas (que se han mostrado inequívocamente eficaces cuando se han aplicado, como demuestra el caso de Chile), sino de su condescendencia para con uno de sus alumnos menos aplicados, Argentina, que en ningún momento atendió las recomendaciones del FMI para reducir el gasto público, el cual fue financiado con la liquidación, primero, del patrimonio del estado, después, con las remesas del FMI, y por último con los recursos de los ahorradores. Sí, el FMI es culpable... pero por falta de firmeza para con la cleptocracia argentina.

La Vanguardia despacha este asunto con un editorial de compromiso. Como El País, señala que la conversión de los depósitos en deuda pública tiene ya fue empleada por Menem, pero evita calificarla como lo que verdaderamente es: un robo legalizado. Tan sólo anuncia que “los planes de convertir los depósitos en bonos ... serán sometidos la semana próxima al test de la calle... el cierre de bancos puede revertir la relativa tranquilidad nacional y reavivar las protestas callejeras y las caceroladas”. Diríase que La Vanguardia se lamenta de la retirada de los depósitos: “El ritmo de retirada de depósitos era insostenible y podía abrir otro frente colateral peligroso, un enfrentamiento entre el poder ejecutivo y el judicial, del que ambos podían salir desacreditados a ojos de la ciudadanía argentina”. Poco le importa eso a quien ha perdido sus ahorros, precisamente por la negativa del gobierno de Duhalde (principal responsable de la fase final de la quiebra argentina, al negarse a recortar los gastos de su provincia cuando era Gobernador de Buenos Aires) a adoptar la única decisión que podría traer la calma y devolver a Argentina la confianza internacional y los capitales expatriados: la dolarización.

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