Menú
POESÍA

El equipaje de Manuel Mantero

En el panorama español, el sevillano Manuel Mantero es uno de los poetas vivos más valiosos. Su obra no ha merecido en la España oficial –ni en la de antes ni en la de ahora– la atención que merece. Sus versos son y serán siempre el testimonio de un hombre bueno comprometido con el Arte y la Poesía. Aparece ahora el libro Equipaje, broche a una trayectoria de altísimo vuelo.

0
El gran pecado nacional español, o sea la envidia, jamás perdonó a Manuel Mantero su independencia, su talento y su honesto decir de las cosas. Como liberal, se hartó de luchar durante el franquismo por la Libertad. Defendió la legitimidad sucesoria de Don Juan, aquél de Estoril, cuando pocos hablaban de la monarquía. Dejó su Andalucía natal y se fue a Madrid, a decir verdades y a escribir unos versos que son ya parte de nuestra mejor poesía.
 
Por entonces, un grupo de rastacueros de inventadas escuelas poéticas barcelonesas intentaron acallar su voz, en medio de las falsas modas de la idiotizada poesía social y del falso realismo social. Envidiado por los Valentes, los Gil de Biedmas y la turba de maledicentes que lo acusaron de poeta "católico" y lo llamaron "señorito andaluz", Mantero fue incluso ignorado por algunos célebres antólogos de alpargata. Cuando se hartó de tanta farsa en aquella España de bombo y pandereta, tiró humildemente para otra parte.
 
Se fue a Estados Unidos con la familia a cuestas, para seguir escribiendo poesía y para enseñar a la juventud universitaria el valor de los libros y la importancia de indagar en el enigma de la existencia humana. Hizo de la limpia poesía una forma de vida: la suya, única e intransferible.
 
El Equipaje que nos entrega ahora este sevillano es una estación más, ojalá no la última, en ese portentoso recorrido poético que es su obra, tiempo del hombre y de su vida. Por eso, el medio siglo de poesía de Mantero es esencialmente la historia de un hombre noble y de un poeta, ya, clave en la historia de nuestra poesía.
 
En su periplo norteamericano, iniciado en 1969, Manuel Mantero siguió escribiendo e inventando un mundo propio de formas y palabras, aquéllas que él entendió como vírgenes difíciles. Desde Michigan a Georgia, juntó su personalísima obra en Como llama en el diamante (1996), que reunía sus libros anteriores: Mínimas del ciprés y los labios (1958), Tiempo del hombre (1960), La lámpara común (1962), Misa solemne (1966), Poemas exclusivos (1972), Ya quiere amanecer (1975), Memorias de Deucalión (1982) y Fiesta (1995).
 
Desde la atalaya de su madurez, y del pozo inagotable de su frescura poética, han venido luego libros como Primavera del ser (2003) y unas valientes memorias, tituladas Había una ventana de colores (2004). En todos esos versos, y en otras prosas y trabajos, Manuel Mantero ha probado ya con creces su raza de poeta y su estirpe heredada de la mejor tradición poética hispánica: la de Juan Ramón, los Machado, Fray Luis de León, San Juan de la Cruz y Darío, sin olvidar a Leopardi, Baudelaire, Rimbaud…
 
Detalle de una postal que envió Mantero a José García Nieto desde Chicago en 1972. Imagen completa en www.garcianieto.com.El tiempo le ha ido poniendo en su justo lugar, aunque todavía falte bastante por agradecerle. En Equipaje configura otro acorde más de una sinfonía poética que trasciende su propio momento histórico. En estos versos saca al joven poeta llegado a Madrid, incansable luchador de la Libertad y de su España, entendida siempre desde y por Andalucía. Es el poeta que entendió que la poesía, más que un arma cargada de futuro, era un "alma" cargada de pasados y presentes optimistas: alma hacia el conocimiento, donde la muerte es cambio y no castigo, a través de los versos y las ventanas de la vida.
 
Recordando el 'Retrato' machadiano, el del último viaje del sevillano, Mantero nos confiesa: "Cuando llegue mi último día, no quisiera irme ligero de equipaje, sino acompañado por un equipaje de tiempos, lugares, sueños, lecturas, personas, animales, obras de arte, misterios, dudas, y revelaciones. Serán imágenes de recuerdos vivos, presencia y presente de una existencia que asumí con gozo. Si morir es regresar, regresaré enriquecido". He aquí el tono que preside las páginas de esta última entrega poética, por la que transcurre la conciencia del paso del tiempo desde una vida fresca de sabia y honesta palabra.
 
Equipaje recoge, con impecable y personalísimo estilo, el entusiasmo del hombre consciente que camina hacia el fin, pero que lo contempla con el gozo juvenil y la memoria plena. Son versos que llevan escondidos los alientos de una vasta esperanza, plagada de recuerdos y de sueños que apuntan siempre a la sabia resignación apoyada en el cariño familiar, desde aquella materna Sanlúcar la Mayor hasta las azaleas de la esposa en Athens. En Equipaje, Manuel Mantero abandona el poema largo y se lanza al breve, en versos libres mezclados con otras formas estróficas clásicas, pero siempre con una marcada meditación filosófica y un pulso existencial, que es lo que define lo mejor de toda su obra.
 
Este equipaje de versos es un libro vivo y auténtico para todas las épocas: un álbum de escenas vividas y pensadas, sílabas sinceras, emocionantes, plenas para estos albores de un nuevo siglo donde ascender a la verdad debería importar más que descender a los infiernos cotidianos. A la luz y al calor de estos versos, Equipaje resulta una obra impecable, celebración desde la vejez que es retorno a la juventud. Vale la pena leer a Manuel Mantero, a éste de 'Los malos sueños', heredero de los sueños dialogados machadianos y de unos recuerdos que nos devuelven al paraíso perdido de la infancia y a la mirada hacia el futuro, donde hay espacio para los libros de su propia biblioteca. Sin ellos...
 
"¿cómo podría ser yo mismo? / El paraíso sin vosotros / estará mutilado".
 
Equipaje confirma que la obra de Manuel Mantero ha ido evolucionando, ha ido a más, en una labor interior y espiritual en busca de una purificación mística encaminada a encontrar esa muda e inmutable Esfera justificadora del Universo. Medio siglo después del poema 'Aquel Manuel Mantero', dedicado a Rafael Laffón, Equipaje nos sirve para recordar a un gran poeta que vuelve, como sus viejos versos, a cerrar el círculo:
 
"Como el patio levanta su sangre de clavel / te levanto del sueño, a ti, Manuel Mantero".
 
 
Manuel Mantero: Equipaje. RD Editores, 2005. 211 páginas.
0
comentarios

Servicios