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Necrológica

Belaúnde, demócrata y honesto

Por Martín Higueras

Cuando se habla sobre personas fallecidas recientemente se acostumbra a ser benevolente. Está bien que así sea. Pero en algunos casos, como en el presente, no se trata de generosidad sino de mera justicia. El ex presidente del Perú Fernando Belaúnde ha muerto este martes a la edad de 89 años. Se esperaba el desenlace porque había sufrido un derrame cerebral hace más de una semana y él había llegado a decir que lo deseaba. Quería morir y reencontrarse con su mujer, Violeta Correa, que falleció hace un año. En su tumba, Belaúnde dejó un ramo de flores y un mensaje que resumía sus deseos: “Espérame”.

Belaúnde ha sido para el Perú un hombre muy importante, siempre listo para entablar el diálogo que siempre utilizó como único instrumento para forjar una fuerte democracia en el Perú. Para algunos, ha muerto el último de los libertadores, en referencia a que su primera decisión al iniciar su segundo gobierno en 1980 fue devolver los medios de comunicación a sus dueños legítimos, defendiendo así la propiedad contra la usurpación que sufrieron durante la dictadura de Velasco Alvarado. Fue éste último que le impidió terminar su primer gobierno en 1968.

Otros también critican su falta de mano dura durante ese segundo gobierno al detectarse los primeros movimientos y ataques de Sendero Luminoso. Y es cierto, en aquellos años el fenómeno terrorista no fue tomado con la seriedad necesaria. Pero muchas otras cosas positivas lo dejan en una posición inmejorable. El arquitecto conocía cada esquina del Perú, lo recorrió a lomo de burro durante muchos años, y pocos conocen el país como él, siempre acompañado por su mujer. Su gran pasión fue siempre la zona de la selva peruana, por la que luchó incansablemente para llevar desarrollo.

Fernando Belaúnde Terry nació en Lima el 7 de octubre de 1912, hijo de Rafael Belaúnde Diez Canseco y Lucila Terry García. Sin embargo, en 1924 dejó el país por el exilio de su padre a Paris tras oponerse a la reelección del entonces presidente Augusto B. Leguía. Años después y tras realizar sus estudios de arquitectura en Estados Unidos, regresó al Perú. En 1944 fundó el Frente Democrático Nacional que postuló la candidatura presidencial de José Luis Bustamante y Rivero. En 1945 fue elegido diputado por Lima pero el 27 de octubre de 1948, el general Manuel Odría decidió disolver el Congreso por lo que retomó sus labores profesionales. Sin embargo, no dejó de lado la política, y postuló en 1956 a la presidencia de la República por el Frente de Juventudes Democráticas. Al resultar elegido Manuel Prado, este frente dio origen a un nuevo partido llamado Acción Popular, fundado el 7 de julio de 1956. Con Acción Popular, Belaúnde inició sus visitas a distantes pueblos a los que llevó su mensaje, y así fue candidato por segunda vez a la presidencia en las elecciones de 1962, anuladas a la postre por las Fuerzas Armadas el 17 de julio de 1962. Un año después y en alianza con el Partido Demócrata Cristiano, fue elegido presidente para el período 1963-1969.

El 3 de octubre de 1968, y tras distintas gestiones del gobierno con empresas extranjeras para la explotar yacimientos, sufrió un golpe de Estado de las Fuerzas Armadas liderado por Juan Velasco Alvarado que inició una dictadura de corte socialista que llevó al país a un duro retroceso. Belaúnde fue desterrado a Argentina y se estableció después en Estados Unidos, donde ejerció la docencia. Cuando el gobierno militar, entonces ya liderado por Francisco Morales Bermúdez, convocó en 1978 a elecciones para un Congreso Constituyente, Belaúnde regresó al país. En 1980 fue elegido por segunda vez presidente del país, siendo después senador vitalicio.

Su actividad política fue apagándose poco a poco pero no así sus comentarios y opiniones, pues tanto periodistas como políticos buscaban sus sabios consejos. Durante el gobierno de Fujimori, Belaúnde mantuvo en todo momento una actitud de oposición moderada y siguió al frente de Acción Popular hasta el mes de agosto de 2001, en el que dejó su lugar al que ha sido posiblemente uno de sus más brillantes alumnos, Valentín Paniagua.

Su muerte ha sido un golpe duro para el Perú. El actual presidente, Alejandro Toledo, siempre lo ha tenido presente y el día de su toma de poder como jefe de Estado, el 28 de julio de 2001, lo mencionó en su discurso como ejemplo a seguir y como hombre que buscó siempre el consenso y el diálogo. Por el bien del Perú, esperemos que Toledo herede algo del ejemplo de Belaúnde y sepa llevar al Perú por el buen camino.

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