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La marcha de Irán hacia el Mediterráneo

Aún no se han levantado las sanciones, pero parece que Irán ya está aumentando su apoyo a “grupos radicales”, como el régimen de Bashar al Asad.

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A riesgo de sacar a relucir viejas historias, ¿alguien se acuerda de los cálculos elaborados en julio por la comunidad de inteligencia relativos a lo que sucedería si el acuerdo nuclear con Irán salía adelante y se levantaban las sanciones? Como informaba Los Angeles Times, esos cálculos predecían que el Gobierno iraní inyectaría "en la maltrecha economía del país la mayor parte de unos ingresos extraordinarios de 100.000 millones de dólares debidos al levantamiento de las sanciones internacionales" y no incrementaría “de manera significativa” la financiación a los “grupos radicales a los que apoya en Oriente Medio”.

Bueno, formalmente aún no se han levantado las sanciones, pero parece que Irán ya está aumentando su apoyo a "grupos radicales", como el régimen de Bashar al Asad.

Si esta noticia de la agencia Reuters es exacta, "cientos de efectivos iraníes han llegado a Siria para unirse a una gran ofensiva terrestre en apoyo del Gobierno del presidente Bashar al Asad". El apoyo aéreo a las fuerzas iraníes y del régimen lo proporciona la Fuerza Aérea rusa, a la que Irán ha invitado a Siria (y parece ser que también la ha invitado a Irak). Al parecer, ése fue el tema de las conversaciones que mantuvieron el pasado mes de agosto en Moscú Putin y Qasem Suleimani, comandante de la Fuerza Quds iraní, que viajó a Rusia infringiendo las sanciones internacionales que, técnicamente, aún están en vigor. La Fuerza Aérea iraní no es muy capaz, debido a décadas de sanciones, pero seguro que eso cambia en el futuro inmediato cuando se levanten las mismas, así como el embargo de armas que pesa sobre Irán. Entre tanto, la Fuerza Aérea rusa está desempeñando eficientemente el papel que esperaban tanto el viejo aliado de Putin, Bashar al Asad, como el nuevo, el ayatolá Jamenei: ambos quieren que los rusos bombardeen a las fuerzas rebeldes conocidas como el Ejército de Conquista, una amalgama formada por el Frente Al Nusra y una serie de fuerzas no yihadistas que hace unos meses estaban realizando grandes avances en la provincia de Idlib.

Como escribía el corresponsal del Guardian Ian Black, recién llegado de Siria:

Moscú decidió aumentar su implicación después de que la caída de las localidades del norte de Idlibde la cercana Jisr al Shugur en mayo sirvieran como toque de atención respecto al lamentable estado del Ejército sirio.

Black señalaba además otro alarmante signo de debilidad por parte de Asad: "Se calcula que las fuerzas del Ejército regular sirio han descendido de 300.000 efectivos antes de la guerra a entre 80.000 y 100.000". Las deserciones y las negativas a incorporarse a filas están a la orden del día.

Así que ahora el régimen sirio depende cada vez más de Irán y de sus peones, no de su Ejército. Como señala Black:

Otro factor en el declive del Ejército regular es la creación de una Fuerza de Defensa Nacional local, compuesta por 125.000 miembros, adiestrada y pagada por los iraníes, que también apoyan el uso de milicianos chiíes procedentes de Irak, Pakistán y Afganistán, así como de Hezbolá.

Es una fórmula que resulta familiar; Irán la ha empleado anteriormente en el Líbano y la está aplicando ahora en Irak: se crean milicias que responden directamente sólo ante Teherán y se convierte a esas milicias en la principal fuerza del país, mientras se deja que el Ejército regular y no sectario se vaya pudriendo lentamente. Es de suponer que a estos combatientes respaldados por Irán les llegarán todavía más recursos cuando las sanciones dejen de estar en vigor, lo que a su vez implica que la guerra civil siria seguirá adelante: causará más muerte y destrucción, hará que más refugiados huyan del país y el Estado Islámico seguirá reforzándose en su papel de defensor de los suníes ante los escuadrones de la muerte chiíes.

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