Menú
Miguel del Pino

¿Es machista el cambio climático?

Los fundamentalistas no buscan fomentar la investigación y el diálogo entre científicos, sino lanzar a la calle a masas de adolescentes adoctrinados.

Miguel del Pino
0
Los fundamentalistas no buscan fomentar la investigación y el diálogo entre científicos, sino lanzar a la calle a masas de adolescentes adoctrinados.
Manifestación contra el cambio climático liderada por mujeres. | Paloma Cuevas

Una de los quinientos jóvenes que hablará en la Cumbre del Clima ante los líderes mundiales es española, madrileña y estudiante de Medicina en la Universidad Autónoma, se llama Patricia y forma parte del movimiento juvenil Fridays for Future , el que impulsa las manifestaciones que se vienen celebrando todos los viernes en las puertas del Congreso contra el llamado Cambio Climático.

Patricia dice ser activista desde los 14 años, desde que miembros de la citada organización dieron una charla en su Instituto para hablarles de los problemas que sufren las niñas en otros países. "Su mensaje me llegó y así empezó todo", afirma orgullosa en la entrevista que el domingo 21 de este mes de septiembre ha concedido al diario La Razón. Añade que no es fácil compaginar sus clases de Medicina en la Autónoma con las acciones de activismo que realiza con Plan Internacional.

Patricia ya no es una niña como Greta, pero lo era cuando empezó su activismo, es decir cuando fue enrolada para la militancia por Plan Internacional y sus actos van especialmente encaminados a luchar por los derechos de las niñas, de ellos hablará ante las autoridades de la ONU y también, según afirma, de la especial influencia del cambio climático sobre ellas, especialmente en países como África.

Por otra parte las declaraciones de esta joven en materia ambiental no pueden ser más lógicas y más bonitas como opción personal: viaja en metro, consume la ropa imprescindible, procura gastar poca agua e insta a sus vecinas a reciclar cada día más y a separar los residuos domésticos en diferentes cubos. Ahora está especialmente contenta porque se ha incorporado el contenedor orgánico a muchas comunidades de vecinos.

Dice Patricia que ha dejado de comer carne y que poco a poco irá dejando también de tomar pescado; vuelvo a insistir en que como opción personal me parece perfecto, pero espero que al terminar sus estudios de Medicina, si tiene contacto con la especialidad de pediatría mantenga la suficiente coherencia científica como para que tales creencias, porque hay que calificarlas así, no incidan en malnutrición de los niños a los que trate.

Pero no quiero censurar nada a nuestra representante juvenil ante la ONU, a lo largo de mi carrera docente he conocido muchos adolescentes con ideas semejantes a las suyas ahora y a la edad en las que se inició en la militancia, y creo firmemente que son de lo mejorcito de su generación en cuanto a intenciones y muchas veces también en relación con sus actos.

Recuerdo tiempos, no tan viejos, en que se puso de moda el coleccionismo de huevos de especies raras de aves y recibíamos en nuestro país a decenas de "turistas del expolio" que llegaban en vehículos todo terreno perfectamente equipados para llevarse huevos y pollos de rapaces, de urogallos y de todo lo que pudieran. Cuánto más rara fuera el ave mayor era el precio que adquiría su despojo en este mercado de dementes. ¿Saben cómo se desmanteló? Pues gracias a que muchos estudiantes de secundaria, entre ellos bastantes alumnos míos dedicaron sus vacaciones a la vigilancia de nidos para comunicar a la Guardia Civil cualquier presencia de vehículos sospechosos en sus inmediaciones.

Volviendo a Patricia diré que sus declaraciones sobre sus actos en relación con el ambiente despiertan toda mi simpatía: es moderada, no radical y educadísima, por eso le pregunto si de verdad cree que mezclar el llamado cambio climático con la defensa de los derechos de las niñas en África es bueno para ellas. Yo sinceramente opino que no.

Las atrocidades que sufren las niñas en multitud de países, no sólo africanos, son un problema mucho mayor y más angustioso que el que se va a tratar en la cumbre de la ONU. Patricia cita el caso de la las llamadas "novias de la sequía" en países como Malawi, donde la costumbre ancestral de casar a las hijas a cambio de una dote quiere relacionarse con "las sequías por el cambio climático".

No debemos olvidar que horrores como el de la venta de niñas para matrimonios por conveniencia de los padres y el cambo de niñas por cabras u otro ganado se viene produciendo desde que la civilización existe, y por cierto se ha hecho muy poco para solucionarlo. Y cuidado porque algunos de esos comportamientos no los tenemos demasiado lejos.

Pero atención a los "efectos rebote" porque el mensaje de la relación entre cambio climático y derechos de las niñas, con perjuicio especial de ellas en relación con sus hermanos, de verdad, no se entiende ni se justifica, y desvía la atención sobre las verdaderas medidas que habría que tomar, por ejemplo: ante la sequía cavarles pozos artesianos, que es lo que tratan de hacer los miembros de muchas ONGS que no dan voces ante las Cortes.

Espero que todos estemos de acuerdo en que es prioritario para la humanidad detener los abusos y la discriminación contra las niñas, fenómenos deleznables que tienen raíces muy diferentes de la temperatura ambiental y sus presuntos cambios.

Lo que hay que cambiar es la incultura y el fanatismo. ¿De verdad alguien piensa que la economía de la "descarbonización" va a favorecer al continente africano y a sus niñas? Yo opino todo lo contrario.

Miguel del Pino Luengo es biólogo y catedrático de Ciencias Naturales.

En Tecnociencia

    Lo más popular

    0
    comentarios

    Servicios

    Máster EXE: Digital Marketing & Innovation