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Miguel del Pino

La invasión del plástico

Se generan 350 millones de toneladas de plástico en el mundo y hay doce millones de toneladas depositadas en el océano.

Miguel del Pino
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Miguel del Pino - La invasión del plástico
Hay doce millones de toneladas de plástico en el mar. | Pixabay/CC/flockine

En los ya lejanos años sesenta del pasado siglo un sabio profesor y geólogo, Don Jesús Diez Taboada, nos alertaba a sus alumnos sobre el peligro de lo que él llamaba "invasión del plástico". Como siempre, tenía razón.

Con motivo de la celebración del "Día Mundial de los Océanos", el pasado 8 de junio la prensa nos ha proporcionado abrumadores datos sobre la acumulación de restos de plásticos, con el polietileno a la cabeza, que se depositan en el ambiente y terminan por acumularse en el mar.

Los plásticos han proporcionado materiales baratos y muy resistentes destinados a las más diversas funciones industriales y domésticas; en este sentido deberíamos rendirles agradecimiento, pero nadie podía imaginar hasta qué punto llegaríamos a depender de ellos y cómo nos harían relegar a otros productos más naturales, como los metálicos o los derivados de la madera, que por cierto son cada vez más escasos al ser devorados por nuestra sociedad de consumo.

No se trata por lo general de materiales tóxicos, pero su gran problema deriva de su resistencia a la degradación química, y por tanto, al reciclado. La mayor parte de los materiales plásticos que se abandonan en el ambiente resultan prácticamente invulnerables ante los mecanismos naturales de degradación, como los derivados de la acción bacteriana.

Tampoco permanecen inalterados, ya que suelen sufrir una degradación física que los va disgregando en microparticulas, muchas de ellas de forma esférica: estas "burbujitas plásticas" que terminan por depositarse en los ambientes acuáticos, especialmente en el medio marino, se incorporan a las cadenas alimentarias y sus efectos son por definición indeseables.

"Microplásticos" ha sido recientemente designada como la palabra de nuevo uso más extendida en el mundo, debido a que el descubrimiento de microesferas plásticas incorporadas a los tejidos de los peces nos ha proporcionado idea de la magnitud del problema.

Las cifras del problema

Como suele ser habitual, la prensa no ha sido parca al proporcionar datos numéricos, aunque no todos ellos estén suficientemente contrastados y algunas comparaciones exageren la magnitud real. Se ha dicho en este sentido que para 2050 el peso de los restos plásticos depositados en el mar superará al de la biomasa de los peces.

Sí son datos fidedignos los que cifran en 350 millones de toneladas el peso de los plásticos que se generan actualmente en el mundo, y en doce millones de toneladas los restos que se depositan en el océano en el mismo tiempo; consideremos que menos del diez por ciento de estos materiales se está reciclando en la actualidad y que su degradación química es prácticamente imposible. Tenía razón el Profesor Díez Taboada.

Las grandes empresas de distribución relacionadas con las industrias de los plásticos se muestran dispuestas a contribuir a la reducción y en la gestión más inteligente y sobria de los envases, pero las organizaciones ambientales tratan también de movilizar a todos y cada uno de los ciudadanos y en este sentido acaban de lanzar en nuestro país la campaña que titulan "Boicot al plástico" llena de utópicas medidas como renunciar a la comida envasada durante unos días.

Todas las campañas de este tipo coinciden en incidir sobre al valor de una de las famosas "tres erres" de los ecologistas del siglo XX: "reduce, recupera, recicla"; siendo muy difícil la recuperación y todavía poco eficiente el reciclado de plásticos, reducir su consumo viene a constituirse en la mejor de las soluciones.

Entran ahora en juego las campañas de marketing, no todas del todo románticas, como la de cobrar las bolsas en muchos establecimientos. Prueben a pedir que les vendan bolsas blancas en lugar de las que llevan impresa la marca de la inteligente cadena: yo suelo proponer un pacto y pido que no me cobre el envase y yo no les cobraré la publicidad que me deberían al pasear su marca por la calle. Hablando en serio, seamos todos un poco más puros y menos "comerciales".

Por mucho que queramos esforzarnos en reducir el consumo de plásticos, y suponiendo que la industria se reconvierta para imaginar y crear nuevos materiales que sean degradables, no podremos prescindir totalmente de materiales plásticos al menos hasta dentro de algunos años. ¿Bolsas de tela o de papeles de origen orgánico?, muy bien pero las de tela habrá que lavarlas, consumiendo agua y detergente, y las orgánicas precisarán de superficies de cultivo, de plaguicidas, etcétera. Ya vemos que no es tan sencillo.

Algunas veces las soluciones aparentemente positivas, como la separación de residuos en función de su naturaleza diversificando el cubo de la basura en diferentes recipientes, que en su momento se aceptó con verdadero entusiasmo, sufrió un varapalo cuando las autoridades municipales de París se molestaron en hacer un cálculo sobre el aumento del gasto de combustible que suponía el reparto de la basura en diferentes camiones hasta los vertederos. La gestión del medio ambiente puede ser realmente compleja.

A la hora de buscar un logotipo que simbolice el deterioro por el plástico de los ecosistemas marinos encontramos un magnífico icono en las grandes tortugas, como las Carey o las Laúd. Muchas de ellas mueren como consecuencia de la ingestión de bolsas de plástico que flotan en el océano y confunden con medusas, sus habituales presas; también muchos otros seres marinos, como los peces, mueren en cantidades ingentes al ingerir plásticos o al enredarse sus restos entre sus aletas.

Pero no seamos ingratos y reconozcamos los servicios prestados por la industria de los plásticos durante más de medio siglo; lo comprobaremos cuando se consume la anunciada prohibición de venta de numerosos objetos hasta ahora familiares, como cucharitas, "tuppers", vajillas y todo tipo de recipientes, hasta pajitas para absorber refrescos. ¿Cómo y con qué los sustituiremos?, a lo mejor prescindir de tanto adminículo moderno sea la mejor de las soluciones.

Miguel del Pino Luengo es biólogo y catedrático de Ciencias Naturales.

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