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Miguel del Pino

Piensos compuestos para humanos

Los humanos víctimas de designios legales nos convertimos en “abortables” y “eutanasiables”; ahora pretenden alimentarnos con piensos compuestos.

Miguel del Pino
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Los humanos víctimas de designios legales nos convertimos en “abortables” y “eutanasiables”; ahora pretenden alimentarnos con piensos compuestos.
Piensos | Flickr/Alysha Vargas

Si no hubieran pasado los tiempos del Género Chico no faltaría algún castizo, como el “Señor Luis el tumbón”, del gran Francisco Asenjo Barbieri, que respondiera a las pretensiones de Bill Gates en referencia a las carnes sintéticas con que nos amenaza Sillicon Valley: ¿carne sintética?... “pal gato”.

La primera reflexión, que se acerca a lo terrorífico, se refiere al carácter programado y sistemático con que se desarrolla este tipo de consignas vestidas de presunto ecologismo. La gigantesca campaña publicitaria que se avecina para promocionar unas tortas proteicas elaboradas con productos super-procesados y seguramente transgénicos ha sido prologada por toda clase de elogios al veganismo. Como diría Chiquito, el genio del humor de tan grato recuerdo, ¿Se dan cuen…?

La tarta de la carne sintética, sucesora y heredera del veganismo necesita una guinda que termine de embelesar a las víctimas y ésta no puede ser otra que el “cambio climático”; falta un icono comparable a la ya adulta Greta, pero seguramente pronto lo tendremos en forma de adolescente rapero comedor infatigable de hamburguesas sintéticas, por supuesto hábil manejador del patinete urbano, terror de paseantes por las aceras, siempre en nombre de la ecología.

La Ciencia debe responder

La Ciencia está más viva que nunca como acaba de demostrar la celeridad en la consecución de vacunas anti-covid. Es hora de que proliferen manifiestos verdaderamente científicos procedentes de toda clase de Instituciones y Universidades que se opongan con claridad a las supercherías de los impostores que tratan de confundir a la opinión pública.

Porque ya estamos pagando las consecuencias económicas de las teorías falsamente científicas en forma de reconversiones industriales y agrícolas ruinosas y de subidas inasumibles de los costes energéticos. La supuesta intervención directa y rapidísima del hombre industrial en la regulación de los ciclos de temperatura del planeta no es más que una serie de elucubraciones obtenidas por modelos de ordenador y que en modo alguno pueden tomarse como verdad científica.

Cómo se elaboran las “tortas de carne sintética" 

Tendría gracia que para conseguir tales productos hubiera que renunciar a buena parte de los principios que rigen la propaganda de los dictadores de la “alimentación sostenible”, hagamos tres preguntas sobre sus componentes: ¿Serán transgénicos, estarán altamente procesados y llenos de aditivos?

No creemos posible que la “carne sintética” se elabore solo con derivados del maíz u otros productos vegetales de cultivo tradicional; seguramente se requerirían variedades de cultivos altamente rentables ¿transgénicos? Nos encaminamos al escarnio de que se trate de prohibir la inclusión de un gen procedente de la zanahoria en el arroz para que las poblaciones humanas con déficit de vitamina A eviten una serie de enfermedades carenciales mientras los laboratorios obtentores de los piensos compuestos para humanos juegan con las técnicas biológicas como aprendices de brujo; sería tan absurdo como inhumano.

¿Se trata de clonar células por ingeniería genética basada en cultivos bacterianos? Mejor ni siquiera imaginarlo. Retiro lo de reservarlo para el gato, y mucho menos para los humanos.

Como al parecer no se trata de conseguir una masa con aspecto cárnico, sino que tenga verdadero sabor a carne nos encaminamos directamente a la inoculación en el producto de los aditivos necesarios para simular las cualidades organolépticas de la carne en el seno de la masa celular altamente procesada; otro tanto habría que pensar de la necesidad de colorantes, espesantes y un larguísimo etcétera de productos resultantes de operaciones químicas, desde luego nada naturales.

La teoría de la alimentación supuestamente sana no nos quiere dejar comer productos elaborados de repostería, sobre todo si en su producción entran harinas refinadas; la adoración a lo integral nos remonta a la panadería de postguerra procedente de la molturación de salvados o centeno. Solo falta la carne sintética para rellenar la hamburguesa de salvado, pero todo sea por el “timo de la ecología”.

Agricultura y Ganadería deben ser fuentes complementarias 

La gestión de los recursos alimentarios de la especie humana se basa en el funcionamiento del ecosistema como pirámide ecológica. Cada vez que se produce un salto de unos seres vivos a otros la energía se va disipando, de manera que la biomasa vegetal que produce la agricultura no se aprovecha en su totalidad cuando se utiliza una parte de la misma para alimentar al ganado.

Con alimentos vegetales comen más personas que con carne o pescado, pero estarán alimentadas con proteínas de menor calidad biológica; menos mal que contamos con dos familias botánicas tan agradecidas como las leguminosas y los cereales, que producen buenas proteínas, sobre todo si las combinamos, pero de aquí a querer eliminar la ganadería y sus productos dista un verdadero abismo.

No todos los humanos pueden permitirse lujos de ciudadanos mimados cuando se trata de alimentarse y en el futuro será todavía más importante diversificar las fuentes de recursos naturales; me impresionó en cierta ocasión lo que me pedía el jefe indio de un remoto territorio de Alaska con motivo de un Congreso sobre la caza y la peletería al que tuve ocasión de asistir. El mandato de aquel cazador fue: “Diga por favor a su gente que mi tierra no da patatas”.

A la causa del ecologismo le hizo un flaco favor una mala traducción: la que de manera errónea confundió los términos “sostenible” y “duradero”; la explotación de los recursos naturales debe hacerse de manera duradera, como no puede ser de otra forma, es decir, sin agotarlos, pero no hay nada que sostener, palabra que lleva a la confusión y que algunos explotan en su beneficio.

Poco a poco los humanos víctimas de los designios legales de ciertas ideologías nos vamos convirtiendo en “abortables” y “eutanasiables” sin que apenas nos demos cuenta; ahora, por si fuera poco, pretenden alimentarnos con piensos compuestos.

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