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Miguel del Pino

Un sol menos verde

Megaparques solares contra agricultura, un novedoso enfrentamiento entre aprovechamiento agrícola del terreno y renuncia al cultivo en favor de los gigantes solares.

Megaparques solares contra agricultura, un novedoso enfrentamiento entre aprovechamiento agrícola del terreno y renuncia al cultivo en favor de los gigantes solares.
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"Y al sol de mayo, que es un tesoro, millares brillan de lanzas de oro".

Con esta hermosa metáfora representaban Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw el aspecto de un campo de cereales en plena explosión del granado de las espigas. (Canción del sembrador de La Rosa del azafrán, zarzuela del Maestro Guerrero). ¿Habrá que idear nuevas metáforas ante el mar de espejos de los parques solares?

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha anulado una sentencia de 2021 que daba la razón a quienes se mostraban partidarios de destinar 460 de las 948 hectáreas hasta ahora de uso comunal agrícola en la localidad de Paredes de Nava, a la construcción de un solar.

El enfrentamiento entre agricultores y técnicos de "lo solar" está pidiendo una pluma de la categoría de la de Blasco Ibáñez para escribir la novela de la controversia; ahora no serían arroceros contra pescadores de anguila, sino cultivadores de cereal contra…casi extraterrestres de la tecnología.

Los vecinos de Paredes de Nava que cultivaban las casi mil hectáreas de uso agrícola lo hacían en régimen comunal: no son propietarios, sino agricultores con derecho a la explotación de unas tierras de alta rentabilidad para la agricultura que pertenecen a la comunidad. Se trata de una actividad de tipo vecinal que fija población en el medio rural al tiempo que extrae beneficio de su trabajo.

Los partidarios del enriquecimiento de las arcas, municipales o de cualquier otra forma de aprovechamiento, con sacrificio de un porcentaje del terreno hasta el momento agrícola en favor del uso industrial en este caso energético, califican de "medieval" el régimen de explotación agropecuaria comunal; los vecinos agricultores ven próximo el abandono y la despoblación rural si prosperan tales "megaproyectos".

La sentencia del TSJ de Castilla y León que favorece a los agricultores comunales admite recurso, de manera que las conclusiones no son por el momento definitivas, pero en cualquier caso se abre una nueva polémica en torno al carácter limpio y verde de las llamadas "energías renovables".

La eterna lucha ecologista en busca de la piedra filosofal energética: una fuente limpia, no contaminante y renovable, con un sonriente sol como logotipo o con la asombrosa declaración del expresidente Rodríguez Zapatero de que "el planeta no es de nadie, si acaso del viento" va poco a poco demostrando que la solución para "descarbonizar" el planeta no es tan sencilla como parecía en las simplificaciones por ordenador. Los inconvenientes que implican van apareciendo con tozudez invencible.

Primero fue la constatación de que los cultivos para obtener biodiesel podían convertirse en una seria amenaza para la alimentación de la humanidad. No vamos a caer en exageraciones de tipo Malthusiano sobre la amenaza del hambre que implica el crecimiento poblacional actual, pero desde luego no podemos renunciar a ingentes cantidades de miles de hectáreas agrícolas destinadas a obtener biomasa para quemar.

Los parques eólicos vinieron a sumarse a las objeciones contra la supuesta limpieza ambiental de este método de obtención energética: sus molinillos se mostraron eficaces a la hora de descuartizar aves, especialmente poblaciones migratorias de las mismas. Los parques eólicos suelen construirse en zonas elevadas del relieve precisamente las más aprovechadas por las aves veleras que hasta ahora eran las propietarias, o al menos las usuarias de los vientos (con perdón del expresidente Rodríguez Zapatero).

En definitiva, no es tan verde todo lo que lo parece, pero la nueva polémica, agricultura-megaparques solares, que ha puesto en primer plano la sentencia de Paredes de Nava, presenta especial importancia.

Porque no estamos hablando solamente de rentabilidad en términos relativos entre la energía solar aprovechada por las plantas agrícolas y la eléctrica generada por el mismo número de hectáreas, sino también de las circunstancias derivadas de la fijación de población en el medio rural, y por tanto de la detención del abandono y la despoblación del mismo.

Superficies de centenares de hectáreas de terreno agrícola, incluso las que actualmente se destinan a regadío se van a ver, en un futuro próximo, amenazadas por la instalación de megaparques solares si no lo evitan sentencias como la que estamos comentando. El sol no está resultando tan verde como parecía.

¿Qué hacemos entonces? ¿Detenemos la civilización del bienestar, de la salud, del aumento de la esperanza de vida y de la detención de la mortalidad infantil? ¿Seguimos contaminando sin tasa ni medida? ¿Dejamos la solución de los problemas ambientales para más adelante?

Mientras las investigaciones continúan en busca de la piedra filosofal de la energía inagotable y limpia, la energía nuclear y las minicentrales de nueva generación mucho más seguras que las convencionales de hace unas décadas van convenciendo a muchos escépticos. Considerémosla si quieren el mal menor, pero por el momento parece que constituyen el futuro inmediato para una humanidad desconcertada por tanta controversia.

¿Se nos permitiría que, al menos desde el punto de vista sentimental, nos unamos a los intereses de los agricultores ante la nueva polémica?

Además, estamos en fechas de su Santo Patrono: San Isidro labrador.

Miguel del Pino, catedrático de Ciencias Naturales

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