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Hamás quiere víctimas civiles

Son ellos los que animan a los civiles a actuar como escudos humanos de las instalaciones utilizadas por las células terroristas para atacar a Israel.

Pablo Molina
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A las pocas horas de que las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) dieran comienzo a la operación Margen Protector, el periódico norteamericano The New York Times publicaba en su portal de internet una pieza de interés para entender adecuadamente el origen de las bajas civiles que se están produciendo en el conflicto entre el Ejército israelí y el grupo terrorista palestino Hamás."Israel advierte [de los ataques en Gaza] por teléfono y con folletos", se titula el artículo, firmado al alimón por Steven Erlanger y Fares Akram, en el que los reporteros ponen como ejemplo del protocolo israelí previo a cualquier ataque aéreo el caso de la familia Kauare.

En primer lugar, recibieron una llamada telefónica en la que se les advertía de que debían abandonar la vivienda porque iba a ser atacada en cinco minutos. Enseguida tuvo lugar otra advertencia en forma de impacto en la azotea del edificio, lo que se conoce como "la llamada en el tejado". Lo que ocurrió a continuación no tiene una explicación lógica: "Nuestros vecinos llegaron para formar un escudo humano", explicó el señor Kauare a los reporteros, y algunos subieron al tejado para impedir el bombardeo. El resultado fueron siete víctimas mortales y 25 heridos. El portavoz de Hamás, Sami Abu Zuhir, calificó el ataque como "una matanza contra mujeres y niños" y un "crimen de guerra horrendo". Y añadió: “A partir de ahora, todos los israelíes pasan a ser objetivos legítimos”.

Como cada vez que el Estado judío se defiende (la operación Margen Protector responde al lanzamiento masivo de cohetes desde la Franja de Gaza contra territorio israelí) surgen las acusaciones de que utiliza su superioridad armamentística para vulnerar los derechos humanos de la forma más cruel. En esta ocasión no iba a ser diferente. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, fue paradigmático de las peores acusaciones de cancillerías, medios de comunicación y políticos árabe-israelíes cuando afirmó que Israel estaba cometiendo crímenes en masa contra la población palestina. "Esto es un genocidio", explicó en su primera intervención pública; "el asesinato de familias enteras es un genocidio cometido por Israel contra el pueblo palestino". "Lo que está sucediendo", agregó, “es una guerra contra el pueblo palestino como un todo, y no contra algunas facciones”.

Dejando a un lado la cuestión de quién tiene razón en este último episodio del conflicto, resulta ciertamente extraño que un Ejército poderoso dispuesto a masacrar a un pueblo entero, como afirman los líderes palestinos, actúe con las cautelas que las IDF utilizan para evitar bajas civiles. O el Ejército israelí es el más inepto de la historia o los dirigentes palestinos mienten, tal vez para ocultar su verdadera responsabilidad en el elevado número de muertes de inocentes que están dejando las incursiones israelíes contra objetivos terroristas en la Franja.

Sobre esta última cuestión es de extraordinaria importancia la entrevista que el antes citado portavoz de Hamás concedió el pasado día 8 a la televisión oficial de la organización terrorista. Carmelo Jordá utiliza en este artículo para Libertad Digital la traducción realizada por el Instituto de Investigaciones de Medios de Comunicación de Oriente Medio (Memri, por sus siglas en inglés), gracias a lo cual se puede comprobar que los líderes palestinos no sólo no tratan de proteger a la población civil, sino que son ellos precisamente los que animan a los civiles a actuar como escudos humanos de las instalaciones utilizadas por las células terroristas para atacar a Israel.

En esta entrevista, ciertamente escalofriante por lo que tiene de desprecio hacia la vida humana de sus conciudadanos, Zuhir llama a la gente de Gaza a "subirse a los tejados" para ejercer de "escudos humanos", puesto que eso "atestigua el carácter de nuestro pueblo noble y luchador de la yihad".

Los hechos, por tanto, demuestran que el Ejército israelí trata de minimizar los daños a la población civil avisando previamente de sus ataques, mientras que los terroristas de Hamás animan a la población a desoír esas advertencias y correr hacia un suicidio prácticamente seguro. Y todo ello ni siquiera para evitar la destrucción de un cuartel militar, un lugar de reunión, la vivienda de un cabecilla terrorista o una instalación utilizada para atacar a Israel (puesto que en todo caso esos lugares quedan destruidos), sino simplemente para aumentar la cifra de víctimas inocentes y castigar de la peor manera a su enemigo en la guerra de propaganda.

© elmed.io

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