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Pablo Molina

Y Rajoy respiró tranquilo

Lo que de verdad le ha destrozado el ánimo a Gallardón es que sus posibilidades de dirigir el partido de la derecha española, objetivo que lleva persiguiendo desde que hizo la primera comunión, se desvanecen.

Pablo Molina
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Zapatero no es que sea gafe, es que es letal. Los aficionados del Barça aún no nos explicamos cómo pudo el equipo de Guardiola ganar la última final de la Copa de Europa con Zapatero en el palco, pero si alguien pensaba que la gafancia zapateril había remitido de forma espontánea, aquí tiene la prueba de que sigue en todo su esplendor. Había muchos elementos en contra de que la elección recayera en Madrid, pero el toque "zapatero" ha sido definitivo.

Para Gallardón, el hecho de que Madrid no haya conseguido ser sede de las olimpiadas de 2016 es lo de menos. Lo que de verdad le ha destrozado el ánimo es que sus posibilidades de dirigir el partido de la derecha española, objetivo que lleva persiguiendo desde que hizo la primera comunión, se desvanecen. En realidad no desaparecen por completo, porque Gallardón se viene arriba muy pronto y, además, la España del centro-reformismo es muy gallardonita, con algunos presidentes autonómicos que sienten auténtica devoción por el personaje.

En todo caso ha sido un día feliz para Mariano Rajoy, que durante las deliberaciones finales se le veía más nervioso que si viera entrar a Camps en una sastrería acompañado del "bigotes"... por si ganaba Gallardón, claro. En todo caso, cuando se pase la decepción inicial, también será un alivio para los ciudadanos madrileños. Y es que como nos gusta la fiesta más que a un progre una tiza y preferimos no pensar en las consecuencias de la resaca, no vemos que semejante dispendio en una ciudad que acumula ya una deuda astronómica podría desembocar en la quiebra técnica del primer consistorio, una circunstancia muy apropiada para la España de Zapatero pero extraordinariamente gravosa para los ciudadanos de la capital de la nación.

Después del tercer intento de convertirse en sede olímpica, segundo consecutivo, a Gallardón sólo le queda rentabilizar las cuantiosas inversiones realizadas, vendiendo en pública subasta las instalaciones construidas y a medio construir como medio de aliviar las depauperadas arcas municipales. La situación económica no es la más favorable, pero a un buen precio podría ser una opción muy adecuada para captar inversión extranjera. Además, Madrid cuenta con el encanto de Gallardón, capaz de convertir la derrota olímpica en el éxito de ser el primer alcalde de una capital de nación que convierte en superávit el mayor desastre económico de la historia reciente. Yes, he can.

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