Chismorreo puro y duro, pero con tangentes, incluso secantes, políticas. Apareció en la revista Qué me dices el lunes y quedó colgado en su página web: María Zurita sale con un ayudante de Aznar. Entradilla: “La sobrina del Rey se ha vuelto a enamorar, esta vez ha sido de Jorge de Urbiola, un joven diplomático (...) que, además, compone boleros”. La revista se congratula de que la sobrina del rey, hija de los duques de Soria, haya recuperado la ilusión junto al joven fontanero de cámara –su puesto debe ser semejante al que en su día ocupó el yernísimo Agag– tras su anterior y conocido fracaso con el diseñador (antes les llamaban modistos) Larraínzar.
La ocasión han sido unas fotos que le hicieron a la pareja, mientras realizaba “unas gestiones en un domicilio de Madrid”. Sus verdaderos sentimientos han sido deducidos por los autores del reportaje a través de “sus miradas, sus medias sonrisas y su animada charla”. No hubo otro gesto que pueda respaldar lo que se dice a continuación: “María Zurita, a sus 28 años, vuelve a disfrutar del amor”. Del acompañante monclovita, de rostro casi aniñado en alguna de las imágenes, se dice que tiene también alma de artista por haber compuesto un bolero para Julio Iglesias. Con ese estilo incomparable de la prensa del corazón el redactor de QMD concluye: “Con un novio tan romántico, seguro que la hija de la infanta Margarita y el doctor Carlos Zurita ya se ha olvidado definitivamente de su anterior acompañante, con el que formó una pareja que, según muchos, nunca tuvo futuro”. Más de un enterado en Madrid cuando lo lea abrirá los ojos y enarcará las cejas, repitiendo para sí el título de la revista.
El Semanal Digital ofrece hoy en su menú una croqueta, en la que, con abundante besamel, encontramos el pescado del lunes de QMD: ¿Le habrá compuesto una ranchera Jorge Urbiola a María Zurita? Redactada en estilo dicharachero, algo grumoso al comienzo, añade que el asistente de Aznar es amigo del vocalista de los Panchos y compuso para ese grupo un tema: “Que me sirvan otra copa”, aunque no aclara si se trata de una relectura del clásico “Pa todo el año” de José Alfredo Jiménez (“Por tu amor que tanto quiero / y tanto extraño”) o del “Gavilán pollero” cantado por Pedro Infante (“Se llevó mi polla el gavilán pollero / la pollita que más quiero”). Aparte de esto, Urbiola, dicen, ha compuesto “alguna cancioncilla” para Julio Iglesias. De María Zurita, poca cosa, que salió de paje en la última cabalgata de Reyes de Madrid, en la carroza Shreck 2. Veremos en qué queda este asunto.
Nuestro propósito era bien distinto antes de dar con el asunto fontaneril. Nos proponíamos estudiar de qué modo el nuevo gobierno de la Generalidad de Cataluña está procediendo a reducir, como había prometido, el número de altos cargos. La cosa es complicada, ya que en e-noticies nos encontramos con dos informaciones aparentemente contradictorias. Una dice: “El Gobierno (así llaman al de la Generalidad) duplica las secretarías de Relaciones Exteriores”. En la reestructuración que están llevando a cabo, han creado una de dichas secretarías que depende del presidente Maragall y otra, llamada de Asuntos Exteriores, del consejero jefe Carod-Rovira. La primera se ocupará de las “relaciones institucionales” de presidencia y la segunda de la “presencia de la Generalidad en el exterior”. Aclarado queda.
En otro apartado nos informa de que el Consejo Ejecutivo de la Generalidad nombró ayer 35 altos cargos. Doce de ellos, entre los que se ha de contar los mencionados arriba, son de los departamentos de Presidencia y del Consejero Jefe (entre ellos el coordinador interdepartamental, el hermano Apel.les). Entre los 23 restantes, figuran los cinco nuevos cargos creados en Trabajo e Industria y en Medio Ambiente.
Hay que meterse a fondo en los periódicos catalanes para aclararse un poco en tanto trasiego de altos cargos. Hay que ir, por ejemplo, al Periódico de Cataluña para enterarse de que se van a suprimir 42 directores generales. El asunto no es nada sencillo y quien tenga interés ha de estudiarlo con papel y lápiz para enterarse sin perderse, ya que se está procediendo a un importante trasiego de piezas del organigrama. La de Carod-Rovira, por ejemplo, se convierte en una macroconsejería que tiene a su cargo las siguientes secretarías: Comunicación, Asuntos Exteriores, Inmigración, Juventud, Deporte, Política Lingüística, Asuntos Religiosos, delegaciones territoriales y la del hermano coordinador mencionada antes. Aparte, controla Carod la Agencia Catalana para el Desarrollo, la entidad autónoma del Diari Oficial, el Instituto Catalán de la Mujer, el Centro de Historia Contemporánea de Cataluña, el Consejo para el Desarrollo Sostenible, el Consejo catalán del Deporte, el Centro de Alto rendimiento Deportivo. Asimismo el Consejero Jefe es el interlocutor del Consejo de administración de la CCRTV, el Turismo Juvenil, la agencia de Patrocinio y Mecenazgo y el Patronato Catalán pro Europa. De vértigo, aunque nos tememos que se trata de una patología autonómica generalizada.
El que las antiguas trece consejerías se hayan convertido en diecisiete no es incompatible con lograr el adelgazamiento de un 25% en los segundos niveles. Así, desaparecen ocho direcciones generales y 34 cargos eventuales “de alto nivel” con categoría de director general, lo que explica la cifra del titular. Había 150 y ahora se quedan en 116, lo que significará un ahorro de 3,6 millones de euros. Navideño: la Generalidad como un inmenso pesebre. La Vanguardia no oculta su entusiasmo cuando anuncia que El tripartito prevé eliminar más de 70 altos cargos y asesores. Como cosa positiva también se ve que haya quedado regulado que cada consejería, con varias excepciones, no podrá contratar a más de ocho eventuales de confianza (gabinete, secretaría, prensa, protocolo, etcétera). Es precisa una vocación de entomólogo en el Amazonas para seguir avanzando en la minucia de los nombramientos.
Acaso Josep Ramoneda, al que se creía muy próximo a Maragall, se refería a estas y otras cosas aledañas en el artículo titulado “Mal comienzo” y publicado ayer en El País, suponemos que en el de Cataluña, pues no lo hemos leído en Madrid, y que cita e-noticies. Dice Ramoneda: "se esperaban las primeras señales del cambio y nos hemos encontrado con la pugna por los lugares y las competencias del escalafón del poder" (...) "lo que la izquierda ha demostrado es que al alcanzar la orilla del poder se comporta como todos". ¿No está ya demasiado talludito el bueno de don Josep para caerse del caballo? ¿Dimitirá de sus canonjías cuando se recupere del batacazo?
